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Un peruano para recordar: Vicente Morales Duárez

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda, historiador responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación del Jurado Nacional de Elecciones. El próximo 12 de abril la ciudadanía peruana emitirá un voto para elegir a quienes los representarán desde el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, tanto como en el Parlamento…

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda, historiador responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación del Jurado Nacional de Elecciones.

El próximo 12 de abril la ciudadanía peruana emitirá un voto para elegir a quienes los representarán desde el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, tanto como en el Parlamento Andino. Esta cita permitirá que la ciudadanía peruana de todas las regiones emita su voluntad, como ocurrirá en Ica y en todo el país.

En el Perú y en el mundo entero se busca que las elecciones sean inclusivas, que la opinión para elegir a las autoridades sea la voz de todos los peruanos y peruanas; y esa inclusividad nos lleva a recordar a Vicente Morales Duárez, por la propuesta del voto de los indios, los analfabetos y negros libertos en las elecciones de 1812, 1813 y 1814. El personaje en mención, pese a que su nombre no está popularizado en el Perú, murió el 1 de abril de 1812, muy lejos de su tierra natal.

Educación cívica electoral

La educación cívica electoral que se da actualmente en el país, procura que se internalicen valores de igualdad, tolerancia, inclusión social, y otros que se expresan en las formas conductuales de reconocernos y aceptarnos tal como somos, en medio de una actitud de respeto que no quebrante el orden social. Esta educación es más dinámica que la observada en los siglos XIX y XX, donde voces desesperadas clamaban por la igualdad de todos los peruanos.

Tampoco la inclusión social empezó a pensarse en el siglo XXI, porque ya hay asomos de su manifestación entre los hombres que debatieron y expusieron ideas en la Constituyente de Cádiz de 1810-1812. Y en algunos casos, se ha ubicado información con participación de negros libertos.

En nuestro tiempo se admite que en el proceso de la independencia hubo presencia de peruanos y de peruanas que -en algunos casos- sus nombres han sido redimidos en los últimos tiempos. Los hombres y mujeres de la independencia del Perú han obrado desde diferentes campos; unos a través de las ideas, otros con la acción de las armas, con contribuciones económicas y, de diferentes maneras, entregando la vida y la libertad por la causa de la independencia. Los últimos personajes reconocidos oficialmente como precursores de la independencia han sido Tomasa Tito Condemayta y Cecilia Túpac Amaru, al finalizar la pandemia que azotó al Perú y al mundo.

En Lima, al borde izquierdo del río Rímac hay una avenida cuyo nombre luce sin mayor explicación, ya que cuando hemos preguntado a algunas personas que viven por sus alrededores o pasan continuamente por ella, no saben quién fue Vicente Morales Duárez, ese limeño que dejó una huella que va más allá de su tiempo. Incluso, no son pocos los abogados que ignoran la trascendencia del personaje, pese a que es el Patrono del Colegio de Abogados de Lima.

Vicente Morales Duárez Constituyente en Cádiz

Uno de los peruanos mencionados, dentro del Bicentenario de la Independencia, sobre todo en las actividades académicas conmemorativasy cuando se ha tratado del inicio de la democracia representativa en el Perú, fue Vicente Morales Duárez, un limeño que dejaría una huella profunda en el campo del Derecho.

Morales Duárez nació en Lima el 24 de enero de 1755. Hijo de Vicente Antonio Morales y Santisteban, y de María Mercedes Duárez y Anzúrez. Fue alumno del Seminario de Santo Toribio y del Convictorio de San Carlos, del que sería maestro y en el que completó su formación jurídica; tras esto realizó sus prácticas en el estudio de Juan Felipe Tudela, graduándose el 7 de junio de 1779 como abogado, ante la Real Audiencia de Lima.

Este verdadero peruano fue miembro de la Sociedad Amantes del País fundada por José Baquíjano y Carrillo, cuyo órgano de difusión, Mercurio Peruano, llevaba el mensaje de patria a todos sus lectores. Fue asesor de los virreyes Francisco Gil de Taboada y Ambrosio O’Higgins en asuntos administrativos. Este último lo recomendó ante el Rey para presidir una audiencia real, en caso de vacancia, viajando a España en enero de 1810.

Establecido en España, se le nombró alcalde de Corte de la Real Audiencia de Lima, pero al poco tiempo fue elegido diputado suplente para representar al Virreinato del Perú ante las Cortes de Cádiz, en la que fue vicepresidente, y después Presidente, en 1812. En esa jornada conformó la comisión de Constitución, llevando a cabo un trabajo que permite ubicarlo como un pionero de la inclusión social, tras abogar por la igualdad de peninsulares y criollos, así como por la representación de americanos en el gobierno central; y, manifestando un pensamiento de igualdad, se preocupó por mejorar la condición de los nativos americanos.

Poco después de Jurada la Constitución, fue elegido Presidente de las Cortes, el 24 de marzo de 1812. A los pocos días sufrió un ataque de apoplejía y falleció el 1 de abril de 1812. Se le enterró con honores de Infante de España, atendiendo a su categoría.

La Constitución de Cádiz en el mundo hispano y su influencia en el republicano

Para entender el accionar de Morales Duárez, urge recordar que del mundo inca autocrático pasamos al hispano, donde el despotismo fue un rasgo generalizado. Al comienzo, esas situaciones de exclusión también afectaron a los criollos, que poco a poco lograron espacios de privilegio en medio de esa sociedad estamental que los oponía en estratos irreconciliables, donde primaba el elemento biológico y cultural. Las exclusiones eran evidentes en cada aspecto de la vida cotidiana, al margen de la profesión de los dominantes, incluido el clero, los militares, civiles, y toda clase de funcionarios.

Le debemos al mundo de la ilustración, a las reflexiones de muchos pensadores del siglo XVIII, ese tránsito de súbditos a ciudadanos, que llevó a la construcción de un mundo con condiciones de igualdad para todos, a pensar en la “Libertad,

Igualdad y Fraternidad” que, proclamada alrededor de la revolución francesa, se hizo universal y generó el trastoque social asomado en Europa y América a fines de la décimo octava centuria y a comienzos del siglo XIX.

Los inicios de la práctica democrática en el Perú

En 1809 y 1810 hubo elecciones en Perú e Hispanoamérica; sin embargo, los que votaron fueron súbditos, no ciudadanos.

1812 es el año clave asociado a la práctica de la democracia en el Perú; sin embargo, el fortalecimiento de la democracia siguió un camino lento, con algunas situaciones divorciadas del propósito de los hombres de la emancipación, que habían considerado a los indígenas y a los analfabetos, a quienes se les negaría la ciudadanía en la República. Hay ciudadanos en Perú e Hispanoamérica desde 1812.

La continuidad de la sociedad estamental impidió que los postulados de Morales Duárez se tomaran en cuenta en la República. Solo gradualmente se fue haciendo concesiones de ciudadanía, secuencialmente a los sacerdotes, los invidentes, las mujeres, los iletrados, los militares y policías en ejercicio, y los peruanos en el exterior.

Después se aprobaron las cuotas de mujeres en el parlamento y de los jóvenes en los municipios, la cuota de nativos, entre otras situaciones, y actualmente se admite que para vivir en democracia hace falta la internalización de valores como la igualdad, libertad, respeto, tolerancia, inclusión, y otros que fortalecen nuestra vida cotidiana, cuando se trata de endosar o reconocer el poder de otros, como lo postulara Morales Duárez.

La Constitución de Cádiz de 1812, en cuya elaboración participó el peruano Morales Duárez, estableció el derecho de sufragio para los americanos. Esa Constitución de 1812, jurada solemnemente en Lima y en casi todo el territorio virreinal, se tomó como base para la Constitución de 1823; y aunque no se ha ubicado el texto en quechua, mencionado en las actas de la jura en la sierra peruana, se dejó constancia que fue leída en este idioma en los lugares de mayoría quechua-hablante, siendo acaso esto un asomo de inclusión social temprano. Como dijimos, Morales Duárez no es un personaje popularizado en el Perú, es una tarea pendiente que requiere de una propuesta de estrategias para informar sobre su trascendencia; y la conjunción de empeño y entusiasmos de diferentes organizaciones, empezando por el Colegio de Abogados de Lima y los ministerios de Educación y de Cultura, tanto como de la Municipalidad Provincial y el Gobierno Regional del Callao.