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Ausencia de Pedro Castillo en Cade 2022 rompería tradición de más de 40 años en encuentro empresarial
Este año, el evento de debate empresarial CADE Ejecutivos 2022 retornará a su modalidad presencial, tras dos ediciones virtuales por la pandemia del Covid-19, y se llevará a cabo en el balneario de Paracas, del 8 al 10 de noviembre. Sin embargo, esta vez el presidente de la República, Pedro Castillo, no ha recibido invitación,…

Este año, el evento de debate empresarial CADE Ejecutivos 2022 retornará a su modalidad presencial, tras dos ediciones virtuales por la pandemia del Covid-19, y se llevará a cabo en el balneario de Paracas, del 8 al 10 de noviembre. Sin embargo, esta vez el presidente de la República, Pedro Castillo, no ha recibido invitación, rompiéndose así una tradición de más de 40 años de participaciones de los jefes de Estado en el encuentro empresarial.
La conferencia de ejecutivos se realiza desde 1961 y en la edición de 1979, denominado Perú: problemas y soluciones, fueron invitados los entonces candidatos a la presidencia: Armando Villanueva, Luis Bedoya Reyes y Fernando Belaúnde Terry. Desde entonces es una tradición invitar a candidatos y presidentes al evento.
Sin embargo, en esta edición denominada “El Perú en emergencia, los peruanos en acción”, la lista de invitados difundida por IPAE, que organiza el encuentro, no cuenta con el nombre del actual mandatario y tampoco fue mencionado durante la ceremonia de presentación del evento.
En tanto, desde el Ejecutivo, el ministro de Economía, Kurt Burneo, llamó al constante diálogo entre el poder el Estado que integra y el sector empresarial. Además, sobre los motivos de la falta de invitación al presidente, el titular del MEF aclaró que las explicaciones deben ser solicitadas a los mismos organizadores de la CADE. “Usualmente en la sesión final habla el presidente, pero, como digo, si es real la no invitación, habría que preguntarles por qué han hecho eso. La gente se entiende hablando”, manifestó el último jueves.
Lo cierto es que la no invitación del presidente podría ser interpretada como un acto de cerrar las puertas de diálogo con el Ejecutivo por parte del empresariado, lo que dificultaría la tarea del Gobierno de atraer inversiones privadas para generar más puestos de trabajo y dinamizar la economía. (infobae.com)
