LA VOZ DE LOS BICENTENARIOS

| Mg. Juan Carlos Romaní Chacón Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú – Provincia de Ica El terremoto de Ica del 30 de mayo de 1813 Revalorando el legado de coraje y resistencia, del pueblo iqueño, en tiempos de pandemia, huaycos y terremotos Nuestros antepasados iqueños, desde los tiempos de los…

| Mg. Juan Carlos Romaní Chacón

Presidente del Comité Patriótico Bicentenario

de la Independencia del Perú – Provincia de Ica

El terremoto de Ica del 30 de mayo de 1813

Revalorando el legado de coraje y resistencia, del pueblo iqueño, en tiempos de pandemia, huaycos y terremotos

Nuestros antepasados iqueños, desde los tiempos de los nascas y los paracas, afrontaron con resolución y sabiduría los devastadores terremotos, lluvias torrenciales, huaycos, inundaciones y epidemias.

Y para rescatar del olvido sus enseñanzas y sus valores de responsabilidad, disciplina, prevención, compromiso, integridad, perseverancia, honestidad, familia, trabajo en equipo … coraje y resistencia, acudimos a las ciencias sociales, como la historia, la arqueología y la antropología. Y aprendemos y nunca terminaremos de aprender, las enseñanzas y experiencias del pasado, y seguiremos aprendiendo hasta el último segundo de nuestras cortas vidas.

La memoria humana es frágil, volátil … y gracias a los yacimientos arqueológicos de las grandes civilizaciones de la antigüedad, del Perú y del mundo; gracias al invento del papel, por los chinos; gracias a Gutemberg, por el valioso invento de la imprenta … hoy podemos capturar y preservar para siempre la poderosa memoria humana, inmensamente poderosa y, a la vez, frágil y volátil, que requiere un alimento diario a través de todos nuestros sentidos, como el tacto, el gusto, el olfato, la vista, el oído, la vida y el más importante de todos los sentidos… el sentido del alma, de nuestra energía espiritual de la fe y devoción, con nuestras creencias, tradiciones y costumbres.

La memoria humana necesita actividad física y mental del hombre, necesitamos estar siempre activos y alertas, trabajando, entrenando, construyendo, cocinando, cantando, bailando, investigando, creando y reconstruyendo permanentemente nuestras propias creaciones y nuestros pueblos y ciudades, arrasadas por la fuerza de la naturaleza.

En tiempos actuales de la pandemia del covid-19 y en el segundo año del Bicentenario de la Independencia del Perú; echemos una mirada a lo que ocurrió, un día como hoy, hace 210 años: el devastador terremoto del 30 de mayo de 1813; en plena efervescencia de la revolución sudamericana, siete años antes de la llegada de la Expedición Libertadora del Perú al mando del general don José de San Martín, el 8 de setiembre de 1820, en la bahía de Paracas, Pisco.

Y en el antiguo partido de Ica, perteneciente a la intendencia de Lima, en aquél año de 1813, como en todas las ciudades del Virreynato del Perú, también se producían encendidas polémicas sobre la libertad y la independencia del Perú, y desligarnos del gobierno español. Existían dos bandos iqueños definidos: los realistas, a favor del rey, y los patriotas, los independientes, también llamados con desprecio “los rebeldes” o “insurgentes”. Era la época de las traiciones, conspiraciones, represalias, encarcelamientos, etc., y en medio de esa disputa se presenta el terremoto, sacudiendo el cuerpo, el alma y la conciencia de todos los iqueños … era la fuerza del Todopoderoso, haciendo recordar a los mortales que lo primordial es fortalecer nuestro espíritu, nuestra fe y devoción. Y aconteció lo que pasamos a detallar.

En el libro “Historia de los sismos en el Perú: Siglos XXVIII – XIX” de Lizardo Seiner-Lizárraga, se consigna lo siguiente:

“El cosmógrafo José Gregorio Paredes, contemporáneo al hecho, afirmó que el 30 de mayo de 1813 sucedió un temblor en Ica que causó en sus edificios una ruina lamentable.

Se destruyeron las casas y templos; murieron 32 personas con el Presbítero D. Pedro José Guerrero a parte de una mujer a quien al día siguiente mató una pared al caer.

Del Desaguadero de Chanchajalla hasta Garganto se abrieron grietas desmedidas en el cauce del río y vertieron copiosísimos raudales de agua hedionda y cenicienta. Se rompieron como 4,000 botijas de aguardiente en las haciendas, y fueron grandes los destrozos.

Quedaron en tierra la Iglesia del Señor de Luren, que respetó el terremoto del 13 de mayo de 1644, y la del Convento de San Agustín…”

Con esta información, deducimos que la venerada imagen del Señor de Luren de Ica fue invocada con desesperación durante el terremoto del 30 de mayo de 1813, por españoles, criollos, indios, mestizos y negros esclavos; y, con esperanza, para iniciar la reconstrucción de la ciudad por enésima vez; y todo esto a escasos siete años de la llegada de la Expedición Libertadora del Perú.

Repasamos una vez más el siguiente párrafo: “Del Desaguadero de Chanchajalla hasta Garganto se abrieron grietas desmedidas en el cauce del río y vertieron copiosísimos raudales de agua hedionda y cenicienta. Se rompieron como 4,000 botijas de aguardiente en las haciendas, y fueron grandes los destrozos”. Y comprobamos que hace 210 años, el río Ica siempre buscará su camino original y natural, una evidencia más que los iqueños tenemos que construir nuestras viviendas en zonas seguras, que no sean camino de río y mucho menos que sean camino de bajada de huaycos. Recordemos que el 29 de enero de 1998, el Desaguadero de La Tinguiña, que conduce los huaycos o llapanas desde la quebrada de Cansas hacia el río Ica, en aquella fecha ambos cauces estaban colmatados y con la fuerza y la furia de las aguas de avenida. más las lluvias torrenciales, produjeron la peor inundación que destrozó el campo y la ciudad de nuestra querida provincia de Ica. Y está escrito, y lo sabemos, y lo difundimos, pero volvemos a caer en la informalidad, la corrupción, el caos y el desorden; con venta de terrenos en zonas de alto riesgo y con dinero bajo la mesa, que corrompe a nuestras autoridades. El caso más reciente: el nuevo sector de Llaxta, en Yaurilla, distrito de Los Aquijes, destrozado recientemente por una bajada de huaycos.

Y lo mismo ocurrió, y mucho peor, el 15 de agosto del 2007, con el terremoto de Pisco, que causó destrozos en medio Perú, y volverá a ocurrir, y tenemos que estar preparados, y dejar de lado la intriga, la inquina, la envidia, el egoísmo, los intereses políticos, económicos, partidarios, y alejarnos y combatir la pandemia de la corrupción, desde nuestros hogares, enseñando e inyectando moral y valores a nuestros hijos; y con la fuerza de nuestras familias, aprender a trabajar en equipo desde nuestras familias, y siempre con fe y devoción a Dios todopoderoso, y en el caso de los iqueños, siempre encomendándonos a nuestro Señor de Luren y a nuestra Virgencita del Rosario de Yauca. Amén.