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Ica no avanza en inversión pública
Por: Paulo Quequezana Analista de estudios económicos de ComexPerú. La primera mitad del año ha terminado y, lamentablemente, lo que más la ha caracterizado ha sido el gran cúmulo de problemas que enfrentó el Perú durante este periodo. Un inicio marcado por una gravísima crisis política, bloqueos de carreteras y conflictos, seguido por la aparición…

Por: Paulo Quequezana
Analista de estudios económicos de ComexPerú.
La primera mitad del año ha terminado y, lamentablemente, lo que más la ha caracterizado ha sido el gran cúmulo de problemas que enfrentó el Perú durante este periodo. Un inicio marcado por una gravísima crisis política, bloqueos de carreteras y conflictos, seguido por la aparición del ciclón Yaku, inundaciones y destrucción, una epidemia de dengue, una inflación alta casi constante, entre otros.

Así, avanzamos hacia la segunda mitad de 2023 en un estado preocupante, con varios sectores golpeados y varias tareas pendientes. Una, sobre la que se deberían destinar muchos esfuerzos para solucionar, es la falta de ejecución de la inversión pública. Los datos del MEF muestran que de enero a junio el Gobierno solo ha usado un 28.4% de su presupuesto; dicho de otra forma, aún no ha utilizado más del 70% de los recursos con los que cuenta para ejecutar obras públicas. Obras que en nuestro contexto son más urgentes que nunca para tratar de revertir nuestro mal andar: más hospitales y postas médicas para hacer frente a enfermedades en alza, sobre todo en la época de invierno; obras de saneamiento para abastecer zonas afectadas por las lluvias; reparar caminos, carreteras y puentes destruidos; obras de protección para cultivos agrarios frente a inundaciones; etc.
El departamento de Ica calza dentro de este tipo de reclamos, ya que tan solo ha ejecutado un 25% de su presupuesto para inversión, es decir, un cuarto. En particular, las municipalidades iqueñas están considerablemente atrasadas en su inversión en sectores clave para la ciudadanía, como agropecuario (15.7%), saneamiento (20%), transporte (22.4%), educación (27.7%) y salud (33.3%). A su vez, solamente tres municipalidades -de 43- tuvieron un avance de más del 50% de su presupuesto a junio de este año. Del resto, sobresalen negativamente la municipalidad de San José de los Molinos, la municipalidad de Chavín y la municipalidad de Tibillo como las tres con menor avance, 1.5%, 1.9% y 4.5%, respectivamente.
¿Cómo se puede lograr que los recursos se ejecuten con mayor velocidad? Dado que la mayor parte de la inversión pública se concentra en los gobiernos regionales y las municipalidades, y es en estos donde se suelen ver los mayores retrasos, el centro de los esfuerzos debe estar en mejorar la manera en que administran sus proyectos de inversión. Una manera de hacerlo es a través de asistencias a los funcionarios. En varios casos, estos no tienen las capacidades o el nivel de especialización necesario para manejar las diferentes áreas de su cartera. Eso es algo que, por ejemplo, se ha visto con el gasto en prevención de desastres. Los conocimientos técnicos relacionados con esta temática, como la ubicación de cuencas hídricas o zonas con mayor riesgo, son particulares de instituciones de gama nacional, como la Cenepred, y no están presentes (y si lo están, no a tal nivel de detalle) en las municipalidades o gobiernos regionales. Por el contrario, lo común fue encontrar la ausencia de algún tipo de análisis de riesgo sobre las inundaciones y lluvias en las autoridades de las regiones y distritos. Reducir esta brecha -entre lo que necesita saber un equipo gestor de proyectos y lo que tiene a la mano- es un aspecto fundamental.
Por otro lado, es importante considerar si los gobiernos subnacionales deberían tener una menor cantidad de obras a su cargo. Si bien cuentan con una cartera definida, lo que los datos de ejecución de sus proyectos muestran es que esta no es uniforme, sino más bien que solo un grupo determinado del total son terminados en un 100% de su presupuesto al finalizar un año, mientras que el resto presenta porcentajes de avance muy variables. En otras palabras, hay necesidad de las municipalidades y gobiernos regionales de elegir ciertas obras por encima de otras. Es probable que esta decisión se deba al hecho de que deben administrar un universo demasiado grande de proyectos y no es posible enfocar sus recursos y esfuerzos en todos a la vez. Existen municipalidades que ven entre 100 y hasta 500 proyectos, y esperar que completen esa cantidad en su totalidad, con la limitación de capacidades y conocimientos ya mencionada, en un solo año, no es realista.
La segunda mitad del 2023 ya empezó. No hay otra opción más que exigir a nuestras autoridades que den un paso al frente si no queremos llegar a 2024 con más problemas que soluciones.
