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¿Qué es la salud planetaria?
Luis Edgardo Figueroa Montes Médico patólogo clínico. Director de Medicina del Laboratorio www.medicinadellaboratorio.com «Hemos vivido nuestras vidas asumiendo que lo que era bueno para nosotros sería bueno para el mundo. Nos hemos equivocado. Debemos cambiar nuestras vidas para que sea posible vivir según el supuesto contrario: lo que es bueno para el mundo será bueno…

Luis Edgardo Figueroa Montes
Médico patólogo clínico.
Director de Medicina del Laboratorio
www.medicinadellaboratorio.com
«Hemos vivido nuestras vidas asumiendo que lo que era bueno para nosotros sería bueno para el mundo. Nos hemos equivocado. Debemos cambiar nuestras vidas para que sea posible vivir según el supuesto contrario: lo que es bueno para el mundo será bueno para nosotros. Y eso requiere que hagamos el esfuerzo de conocer el mundo y aprender lo que es bueno para él». Wendell Berry, de La casa de las piernas largas (1969) (1).
Según el informe de la Fundación Rockefeller y la Comisión Lancet sobre Salud Planetaria (SP), lo definen como: «El logro del más alto nivel posible de salud, bienestar y equidad en todo el mundo, mediante una atención juiciosa a los sistemas humanos: políticos, económicos y sociales, que dan forma al futuro de la humanidad y de los sistemas naturales de la Tierra y que definen los límites ambientales seguros dentro de los cuales la humanidad puede prosperar. En pocas palabras, la salud planetaria es la salud de la civilización humana y el estado de los sistemas naturales de los que depende».
Por lo tanto, la SP tiene dos dimensiones. La primera es situar a la salud humana dentro de los sistemas humanos. Las amenazas que enfrenta nuestra especie no son riesgos físicos abstractos, como enfermedades, cambio climático, acidificación de los océanos o contaminación química. Los riesgos que enfrentamos están dentro de nosotros mismos y de las sociedades que hemos creado. Cuando consideramos el cambio climático, la principal métrica de peligro son las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero esa medida también debería incluir la capacidad de los sistemas humanos para monitorear la amenaza, comprender su importancia y actuar en base a ese conocimiento (1).
La segunda dimensión se refiere a los sistemas naturales dentro de los cuales existe nuestra especie; por ejemplo, la salud y la diversidad de la biosfera. Los seres humanos viven dentro de un espacio seguro de existencia planetaria. Si se traspasan los límites de ese espacio, las condiciones para nuestra supervivencia disminuirán. En la actualidad, los sistemas naturales se están degradando a un nivel sin precedentes en la historia, con efectos conocidos, desconocidos y no cuantificados sobre la salud humana (1).
Lo que sí sabemos es que los peligros que enfrenta nuestra especie exigirán «Una acción colectiva urgente a nivel local y global». La cooperación será indispensable para nuestra supervivencia. Pero todos los días vemos los límites de nuestra capacidad de colaborar unos con otros: conflictos, nacionalismo, competencia, guerras, entre otros (1).

La Comisión Lancet sobre SP se reunió por primera vez en Italia, en 2014. La Comisión es un grupo de diversos expertos mundiales en salud ambiental, medicina, biodiversidad y ecología que alcanzaron un poderoso consenso en torno a mensajes clave y la urgencia de la salud planetaria como una idea en peligro (2). En este informe se detallan tres desafíos que deben abordarse para mejorar la salud humana frente a desafíos ambientales sin precedentes (2):
— Primero, un desafío conceptual para dar cuenta de los daños futuros a la salud y al medio ambiente para el desarrollo y la prosperidad que enfrentan muchos países.
— Segundo, los desafíos en materia de conocimiento e información, incluida la falta de investigación transdisciplinaria y la incapacidad de identificar los factores sociales y ambientales de la mala salud.
— Tercer desafío, relacionado a la gobernanza.
En este informe titulado «Salvaguardar la salud humana en la época del Antropoceno» refiere que la esperanza de vida se ha disparado de 47 años en 1950-1955 a 69 años en 2005-2010, y las tasas de mortalidad de niños menores de 5 años han disminuido, de 214 por cada mil nacidos vivos en 1950-1955 a 59 en 2005–2010. Sin embargo, estos avances en la salud han tenido un alto precio: la degradación de los sistemas ecológicos de la naturaleza, en una escala nunca vista en la historia de la humanidad. Como Comisión, concluyen que la continua degradación de los sistemas naturales amenaza con revertir los avances en materia de salud observados durante el último siglo. En resumen, hemos hipotecado la salud de las generaciones futuras para lograr beneficios económicos y de desarrollo en el presente (3).
En una publicación de las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático según la reunión COP 28 (conferencia de las partes – COP; del francés conférence des Parties) mencionan que llegaron a un acuerdo titulado «El principio del fin» de la era de los combustibles fósiles, al cimentar las bases para una transición rápida, justa y equitativa, respaldada por profundos recortes de emisiones y una mayor financiación. En una demostración de solidaridad global, donde las partes en Dubai, acuerdan intensificar la acción climática antes del final de la década, con el objetivo general de mantener el límite de temperatura global de 1,5°C al alcance (4).
En conclusión, debemos ser conscientes de cómo nosotros estamos afectando nuestro entorno. Asumamos con mayor responsabilidad nuestros actos, que pueden impactar de forma negativa en el mundo en que vivimos día tras día.
Enlaces de interés
1. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0140673615610388?via%3Dihub1
2. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0140673615609011?via%3Dihub
3. https://www.thelancet.com/commissions/planetary-health
4. https://unfccc.int/cop28
