Enfermedades que desfiguran

Luis Edgardo Figueroa Montes Médico patólogo clínico. Director de Medicina del Laboratorio www.medicinadellaboratorio.com El 2 de mayo, la prestigiosa revista TIME de los EE.UU., publicó la lista de 100 personas más influyentes en salud en 2024, que están sumando en la atención sanitaria, de diferentes formas, como nuevos descubrimientos, tratamientos novedosos y victorias globales sobre…

Luis Edgardo Figueroa Montes

Médico patólogo clínico.

Director de Medicina del Laboratorio

www.medicinadellaboratorio.com

El 2 de mayo, la prestigiosa revista TIME de los EE.UU., publicó la lista de 100 personas más influyentes en salud en 2024, que están sumando en la atención sanitaria, de diferentes formas, como nuevos descubrimientos, tratamientos novedosos y victorias globales sobre las enfermedades (1).

De las 100 historias de estas personas, una llamó mi atención: «Mulikat Okanlawon y Fidel Strub. Héroes nomas», donde destaca la enfermedad denominada «Noma» (2).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta es una grave enfermedad gangrenosa de la boca y la cara. Su origen está relacionado a múltiples microorganismos inespecíficos y a un conjunto de factores de riesgo modificables y determinantes sociales que tiene en común con otras enfermedades tropicales desatendidas. Afecta sobre todo a niños de entre 2 y 6 años, y se da casi siempre en comunidades pobres. Aunque África es más afectado, también se han notificado casos en Asia, las Américas y otras regiones (3).

La detección precoz es crucial, ya que el tratamiento en las primeras etapas de la enfermedad es eficaz, cuando se manifiesta en forma de inflamación de las encías (gingivitis necrosante aguda). Para tratarla se prescriben antibióticos ampliamente disponibles, acompañados de consejos y ayuda para mejorar la higiene bucodental, enjuagues bucales con desinfectantes y suplementos nutricionales (3).

Los supervivientes de Noma quedan gravemente desfigurados, lo que puede conducir a su aislamiento, dificultad para hablar y alimentarse, y -a menudo- necesitan cirugías reconstructivas extensas. Por fortuna, el año pasado esta enfermedad fue agregada a la lista de «Enfermedades tropicales desatendidas de la OMS», lo que finalmente desbloqueará nuevos recursos y atención global. Este éxito fue, en parte, por una campaña de concientización dirigida por los sobrevivientes noma: Fidel Strub y Mulikat Okanlawon, cofundadores de la organización Elysium (2).

Elysium es la primera asociación de supervivientes de noma (4).

Ellos esperan que la concienciación sobre la enfermedad en las zonas de alto riesgo permita un tratamiento más rápido, y que la desestigmatización abra nuevas oportunidades para que los supervivientes continúen su educación y encuentren trabajo. «Lo que queremos hacer es ayudar a los supervivientes a convertirse en miembros contribuyentes de la sociedad, para que puedan vivir su vida y sus sueños» (2, 5).

Esta historia me llevó a reflexionar sobre una enfermedad peruana, zoonótica, transmitida por un vector llamada «Leishmaniasis». Esta enfermedad también produce lesiones faciales deformantes a los pacientes. La leishmaniasis continúa siendo un importante problema de salud en 4 regiones ecoepidemiológicas del mundo: las Américas, África Oriental, África del Norte y Asia Occidental y Sudoriental. En las Américas, las leishmaniasis son enfermedades zoonóticas y de transmisión vectorial con complejo ciclo de transmisión donde si involucra gran diversidad de parásitos, reservorios y vectores (6).

Son causadas por diferentes especies de protozoos del género Leishmania y se transmiten a los animales y humanos a través de la picadura de insectos de la familia Psychodidae. Su presencia está directamente vinculada a la pobreza, pero otros factores sociales, además de los ambientales y climáticos, influyen en su epidemiología (6).

La enfermedad ocurre presentando distintas manifestaciones clínicas, clasificadas en tres formas: cutánea, mucosa/mucocutánea y visceral. La leishmaniasis visceral se caracteriza por episodios irregulares de fiebre, pérdida de peso, hepatoesplenomegalia, anemia y si no son tratados puede causar la muerte en más del 90% de los casos (6).

La leishmaniasis mucosa/mucocutánea, si no es tratada de forma temprana puede conducir a la destrucción parcial o completa de las membranas mucosas de la nariz y la boca, que pueden causar discapacidad grave, mientras que la leishmaniasis cutánea es la forma más frecuente de esta infección, y produce en su mayoría lesiones ulcerosas que dejan cicatrices por toda la vida (6). La leishmaniasis cutánea o “uta” es una enfermedad endémica en las zonas rurales altoandinas y de la selva del Perú, que suele producir brotes epidémicos ocasionalmente que afectan a los más pobres. Como tal, amerita una respuesta regional oportuna y efectiva.

Hasta la cuarta semana epidemiológica de este año, se han notificado 163 casos de leishmaniasis en el Perú. No se ha reportado defunciones en el presente año. Los departamentos con mayor incidencia de esta enfermedad son Cusco, Madre de Dios, Ancash y Cajamarca (7). Sin embargo, diferentes publicaciones en estos meses reportan un aumento de casos de uta (leishmaniasis) en Lima y los pacientes denuncian falta de medicamentos en centros de salud de otras regiones. Además de Lima, también se registran contagios en Cusco, Áncash y Lambayeque (8).

El 19 de abril, el MINSA anunció que tras la llegada de un lote de medicamentos para tratar la Leishmaniasis o UTA al Perú y luego de pasar los controles de calidad, 2,500 ampollas (Antimoniato de meglumina) serán enviadas a la región Lambayeque. La autoridad regional enfatizó que la Leishmaniasis o UTA no es una enfermedad mortal, pero si genera lesiones en la piel que necesitan ser atendidas con un tratamiento especial que facilita la cicatrización y la posterior recuperación de la persona afectada (9).

Inclusive el ministro de salud, Dr. César Vásquez Sánchez, junto a un equipo técnico del Minsa, sostuvo una reunión con el embajador de la India en el Perú, Vishvas Sapkal, con el objetivo de aprobar el memorando de entendimiento para la importación de fármacos. Actualmente, DIGEMID garantiza el uso de medicinas procedentes de India para combatir la leishmaniasis. La meta es contar con otros medicamentos para tratar diversas enfermedades. La India ocupa el decimocuarto lugar en fabricación de fármacos y el primero en producción de vacunas a bajo precio en todo el mundo (10).

En conclusión, existen muchas enfermedades transmisibles aun desatendidas, en especial en países de bajos y medianos esfuerzos, y todos los responsables de la gestión de la atención sanitaria deben cerrar estas brechas para afrontar el acceso a medicamentos de forma oportuna para toda la población que lo necesite, en especial la más vulnerable.

Enlaces de interés

1. https://time.com/collection/time100-health/

2. https://time.com/6967236/okanlawon-strub/

3. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/noma

4. https://www.elysium-nsa.org/

5. https://www.thelancet.com/journals/langlo/article/PIIS2214-109X(24)00006-8/fulltext

6. https://www.paho.org/es/temas/leishmaniasis

7. https://www.dge.gob.pe/portal/docs/vigilancia/sala/2024/SE04/leishmaniosis.pdf

8. https://www.infobae.com/peru/2024/04/19/aumentan-casos-de-uta-en-lima-pacientes-denuncian-falta-de-medicamentos-en-los-centros-de-salud/

9. https://www.gob.pe/institucion/regionlambayeque-geresa/noticias/940805-minsa-anuncia-envio-de-medicamento-para-tratar-leishmaniasis-o-uta-en-lambayeque

10. https://twitter.com/Minsa_Peru/status/1786519713960366154