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Policías y serenos de Ica tuvieron agotadora labor en fiestas de Año Nuevo

–Hubo peleas callejeras y “peperas” hicieron de las suyas. Por: Daniel Bravo Dextre. El Frente Policial Ica y las diversas gerencias municipales de Seguridad Ciudadana, del cercado y distritos de la Ciudad del Sol Eterno, desde la víspera de Año Nuevo 2026 hasta el amanecer de ayer, jueves 1 de enero, tuvieron una agotadora jornada…

–Hubo peleas callejeras y “peperas” hicieron de las suyas.

Por: Daniel Bravo Dextre.

El Frente Policial Ica y las diversas gerencias municipales de Seguridad Ciudadana, del cercado y distritos de la Ciudad del Sol Eterno, desde la víspera de Año Nuevo 2026 hasta el amanecer de ayer, jueves 1 de enero, tuvieron una agotadora jornada de prevención del delito, cuidando a los ciudadanos para que no sufran peligro alguno a causa del desenfreno por la celebración.

Después de las 4:00 de la madrugada, cuando el licor había circulado en abundancia, los jóvenes divertidos comenzaron a sentir los primeros estragos por el excesivo consumo de alcohol. A esa hora comenzaron a darse las primeras peleas callejeras fuera de los antros, por cuestiones absurdas e incomprensibles.

Los agentes policiales y de serenazgo tuvieron que usar la táctica para separar a los revoltosos, evitando les caiga un puñetazo, puntapié o arañazo de las mujeres que se vieron involucradas. Era el mismo “satán” haciendo “diabluras” durante el fin de fiesta.

Las llamadas “`peperas” que aparecen como arte de magia en las fiestas sin ser invitadas, también hicieron de las suyas en busca de incautos para arrebatarles las tarjetas de crédito, billeteras y celulares de alta gama.

En varios puntos de Ica y distritos al amanecer de ayer aparecieron “regados” en jardines, bermas y veredas más de una docena de “pepeados”, además de jóvenes que no pudieron llegar a sus viviendas caminando porque se desplomaban a medio camino a causa del exceso de alcohol.

Incidente en Santiago

Según el reporte de los supervisores del Serenazgo de Santiago, Jaime Muñante y Anael Bravo, a las 6:25 de la mañana, cuando estaba por culminar el servicio de patrullaje, observaron a un joven de unos 20 años que caminaba zigzagueando con dirección a su casa, y que de pronto se desplomó.

Pensando que se trataba de un bebedor más en exceso, los agentes corrieron para auxiliarlo, trataron de reanimarlo echándole agua en el rostro y aun así no despertaba para nada.

Fue así que lo cargaron en hombros para continuar la dirección que seguía, pensando que en el camino al barrio alguien lo reconocería.  Después de unos 50 metros, unos jóvenes que por allí pasaban lo reconocieron, lo llamaron por su nombre y el muchacho seguía inconsciente. Por suerte sus amigos se ofrecieron en llevarlo a su casa, a fin de que descanse hasta que le pase el efecto del somnífero suministrado.

La labor criminal de las “peperas” se arrastra desde hace varias décadas; aun así, los jóvenes continúan confiando en mujeres desconocidas que inventan mil historias para ganarse la confianza de incautos, a fin de drogarlos y apoderarse de sus pertenencias. Lo terrible es que pueden morir de sobredosis, atragantados con su saliva, ser atropellados o sufrir algún accidente fatal.