,

Familiares imploran por ayuda en búsqueda de Neymar Nemías: Mar desaparece a niño de 14 años en Chincha

Una tarde familiar y sin mayores expectativas terminó en tragedia para la familia Mendoza Cueva. El pequeño Neymar Nemías jugaba en la orilla del mar en la Playa Las Totoritas, junto a su hermano un año mayor que él. No había salvavidas, solo gran concurrencia de familias que aprovechaban los días de feriado largo. De…

Una tarde familiar y sin mayores expectativas terminó en tragedia para la familia Mendoza Cueva.

El pequeño Neymar Nemías jugaba en la orilla del mar en la Playa Las Totoritas, junto a su hermano un año mayor que él. No había salvavidas, solo gran concurrencia de familias que aprovechaban los días de feriado largo.

De pronto, ambos desaparecieron de la vista de sus padres. Una corriente los había arrastrado varios metros hacia el fondo, alarmando sobremanera a sus seres queridos que empezaron a desesperarse mirando la escena. Al poco tiempo solo uno de ellos logró salir con vida. Un comerciante de la zona había ingresado para ayudar a encontrar a Neymar, pero sin resultados positivos.

Es aquí cuando empieza el drama para la familia Mendoza Cueva. La mamita corría de un lado a otro pidiendo auxilio. Debido a la temporada no se encontraba ningún agente de la unidad de salvataje, solo los bañistas que trataban de ayudar, pero sin exponer más al peligro, como era de entenderse.

Luego se hicieron presentes efectivos de Serenazgo y de la comisaría de Grocio Prado, para tratar de ayudar en la búsqueda. Personas naturales se ofrecieron con equipos como drones para sumar, pero no llegaban noticias alentadoras.

Así llegó la noche y la familia permanecía implorando y elevando oraciones para que el mar devuelva al pequeño Neymar. Su mamita cargaba su ropa de un lado a otro y sin despegar su mirada al mar, y también al cielo.

Lo indignante fue ver en plena desgracia a algunos bañistas que seguían disfrutando de la tarde sin despertar en ellos algún sentimiento de empatía por lo ocurrido. Incluso niños seguían bañándose a unos metros del lugar donde ocurrió la desgracia.

(Marco Pachas Castilla)