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Crónica de una muerte anunciada

Luis Edgardo Figueroa Montes, Médico patólogo clínico, Director de Medicina del Laboratorio www.medicinadellaboratorio.com El domingo 10 de junio del 2019, a las 9 am, y de forma súbita un dolor punzante e intenso en mi cabeza, detrás de mi oreja izquierda, generó molestias en mi ojo izquierdo, con pérdida del equilibrio y tendencia a caerme,…

Luis Edgardo Figueroa Montes, Médico patólogo clínico, Director de Medicina del Laboratorio www.medicinadellaboratorio.com

El domingo 10 de junio del 2019, a las 9 am, y de forma súbita un dolor punzante e intenso en mi cabeza, detrás de mi oreja izquierda, generó molestias en mi ojo izquierdo, con pérdida del equilibrio y tendencia a caerme, además de un hormigueo en mi piel en la mitad de mi rostro izquierdo. Estos fueron los síntomas que dominaron mi cuadro clínico. Inmediatamente asistí a un hospital y descartaron un derrame cerebral de tipo hemorrágico (sangre en el cerebro) y me iniciaron un tratamiento para un derrame cerebral tipo isquémico, producido por un infarto (tejido sin sangre y oxígeno). Los síntomas se agravaron y fui trasladado a otro hospital donde determinaron que el infarto estaba en el tronco encefálico (bulbo raquídeo). A esta enfermedad se le conoce como el Síndrome de Wallemberg. Después de 8 días hospitalizado, me dieron de alta. En la actualidad, tras 15 meses, tengo muchas secuelas por este derrame isquémico que, según los neurólogos, serán irrecuperables. Este derrame nunca generó un déficit cognitivo, es decir que mi conocimiento adquirido e inteligencia se mantienen íntegros.

La pregunta es: ¿Cuáles son los factores que llevaron a un hombre de 44 años a tener un derrame cerebral?

Lo que le pasó a este adulto joven fue una Enfermedad Cardiovascular (ECV). Estas enfermedades son la principal causa de muerte en todo el mundo. Cada año mueren más personas por alguna de estas enfermedades que por cualquier otra causa. Las ECV afectan más a los países de medianos y bajos ingresos, siendo más del 80% de todas estas muertes en estos países. Afectan casi por igual a hombres y mujeres. Se calcula que, en el 2030, casi 23,6 millones de personas morirán por alguna ECV, principalmente por daño cardiaco (cardiopatías) y derrames cerebrales (accidentes cerebrovasculares). Se asume que estas enfermedades seguirán siendo la principal causa de muerte.

Los factores contribuyentes para la aparición de las ECV y sus complicaciones asociadas, se resumen en esta secuencia de eventos.

Primero: los determinantes y condiciones sociales, como la globalización, la urbanización, el envejecimiento, el nivel educativo y los niveles de ingresos económico, inician el sendero hacia las ECV.

Segundo: los factores de riesgo conductuales, como la alimentación poco saludable, el consumo de tabaco, el consumo nocivo de alcohol y la inactividad física, heredados de los determinantes sociales, son los siguientes factores en este eslabón.

Tercero: los factores de riesgo metabólicos, como la presión arterial elevada (hipertensión arterial), obesidad, nivel elevado de glucosa (diabetes mellitus) y los niveles elevados de colesterol (dislipidemias); continúan este sendero, pero ya generando en nuestro cuerpo daños en las pequeñas y grandes arterias, produciendo al final el cuarto paso.

Cuarto: las enfermedades cardiovasculares, como el infarto agudo de miocardio (infarto al corazón), el ataque cerebrovascular (derrame cerebral), la falla cardiaca y la enfermedad renal crónica (diálisis renal) como las ECV más destacadas.

Para poder resolver las ECV, debemos tener 2 intervenciones bien definidas:

Intervenciones poblacionales: con políticas integrales para el control del tabaco, generar impuestos para reducir la ingesta de alimentos con alto contenido de grasas, azúcar y sal, construcción de vías peatonales y carriles para bicicletas con el fin de promover la actividad física, estrategias para reducir el consumo de alcohol y el suministro de comidas saludables en las escuelas y colegios.

Intervenciones Individuales: promover la prevención primaria con intervenciones sanitarias para evitar los primeros eventos cardíacos o cerebrales, centrado en el paciente y promover la prevención secundaria en pacientes con diagnóstico definitivo de ECV, administrándoles tratamientos efectivos para evitar un nuevo evento.

En el caso de nuestro paciente varón de 44 años, una infancia con sobrepeso, una juventud con obesidad, una hipertensión arterial sin tratamiento y el consumo eventual de alcohol fueron los factores conductuales y metabólicos que desencadenaron su derrame cerebral.

No esperes tener un infarto al corazón o un derrame cerebral, para iniciar HOY un cambio en tus estilos de vida. Estás a tiempo.

Enlace de interés

https://mailchi.mp/b9bf3ff24050/landing_curso_cardio