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La peruanidad de Tacna y su carácter heroico
Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda, Historiador, responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación del Jurado Nacional de Elecciones Los nacidos en tierra peruana -y quienes han adoptado este espacio como suyo- tienen el nombre de la patria consigo, y lo proclaman siempre y siempre, como quien sabe sus…

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda, Historiador, responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación del Jurado Nacional de Elecciones
Los nacidos en tierra peruana -y quienes han adoptado este espacio como suyo- tienen el nombre de la patria consigo, y lo proclaman siempre y siempre, como quien sabe sus nombres y apellidos.
Conversar con un tacneño sobre su tierra es sentir en su voz el amor hacia la patria, como si de manera atávica tuviera la peruanidad en los genes y generacionalmente se le hubiese transmitido esa enseñanza, multiplicada hacia los demás por el proceso de socialización.

Cuando la televisión empezó a transmitir masivamente imágenes de manera directa sobre sucesos que ocurrían en el instante, se sentía que el espíritu patrio aflorado de entre los tacneños cada 28 de agosto se prolongaba hacia todo el Perú. Los peruanos habíamos visto fotografías en libros, diarios y revistas, pero ahora era posible asistir al mismo instante en el momento que se realizaba.
Sentí el patriotismo de Tacna en mis conversaciones con amigos y conocidos tacneños, al ser su
experiencia familiar la de muchos tacneños, puesto que más de uno de sus antepasados estuvo ligado a la defensa de la patria, a alguna experiencia formal o informal, en la que se demostró el amor hacia el Perú de entre los hombres y mujeres de Tacna que defendieron su peruanidad.
Tacna se inscribe en el patriotismo nacional con la experiencia de los hermanos Ara, curacas del lugar, quienes con su familia apoyaron la rebelión de Francisco Antonio de Zela, siendo este grito uno de los primeros que se dio en el Perú, en los años previos a la proclamación de la independencia.
Tacna Heroica
Así se conoce en todo el Perú a Tacna, ciudad que es doblemente heroica. Ganó oficialmente ese título a pocos años de la independencia, en reconocimiento al esfuerzo de sus patriotas por la libertad del Perú, y lo reafirmó al no renunciar nunca al cordón umbilical que la ata hasta hoy a la patria que pertenece desde siempre, tras una lucha en la que Arica no sobrevivió, resignándose finalmente -como Tarapacá e Iquique- a ser parte de un nuevo Estado que, vencedor, impuso sus normas jurídicas en un espacio que nunca fue suyo.
Los tacneños llevan a la patria en el alma; el poeta Enrique López Albújar lo retrato en sus poesías y, pese a que reiteró que lleven su corazón a Piura, sentenció que morir en Tacna sería un honor; seguro que cuando compuso la poesía a “La Bandera”, lo hizo pensando en esa tierra que sintió suya de tanto andar sobre ella, con el recuerdo de la patria adolorida que había clamado por su defensa para que no la dejen alejarse nunca del Perú.
Frente a esto, podemos reafirmar que la primera escuela sobre la patria que tuvieron los niños y las niñas de Tacna durante la ocupación fue su propio hogar, que era el sitio donde el amor hacia el Perú existía como un tesoro; eso mismo sucedía en Arica, pero el poderío militar y la decisión ya tomada por el gobierno del Mapocho estaba marcada y dispuesta a no retroceder frente a la razón que amparaba al gobierno peruano.
La guerra de Chile contra Perú y Bolivia
Conocida ampliamente esta coyuntura a través de las lecciones de historia, no está demás rememorar que, en los años previos a la guerra con Chile, ya el mariscal Ramón Castilla había advertido a los gobiernos sobre la política armamentista del país del sur, presintiendo que su ambición se orientaba hacia el norte, sobre terrenos bolivianos y peruanos.
Pese a la advertencia de Castilla y a las recomendaciones de Miguel Grau sobre consideraciones para la Marina de Guerra, el Estado peruano no priorizó lo advertido, quizá por tener una excesiva confianza en su seguridad interna, al haberse pasado de un militarismo a un civilismo que con toda la razón se empeñaba en fortalecer el sistema democrático en el Perú. Sin embargo, los temores de Castilla y las advertencias de Miguel Grau no tardaron en manifestarse.
Chile arremetió contra Bolivia y el Perú, se había armado con unas estrategias que reflejaban su geopolítica, las ambiciones de sus planes estatales y los proyectos de sus estadistas que habían puesto la mirada en los territorios que finalmente se apropiaron. Alrededor de esta guerra afloró el heroísmo de los peruanos y de las peruanas; una legión de héroes conocidos y anónimos llenan las páginas de los libros, que contienen detalles sobre este instante inmortal, cada vez que se rememora la agresión sobre el Perú en esa guerra que bien pudo evitarse, o enfrentarse de otra manera.
La documentación sobre el cautiverio de Tacna es abundante en los archivos regionales del sur y en archivos de Lima, y, asimismo, en todo el país, en los lugares donde se conservan publicaciones periódicas impresas, desde 1879 hasta 1930. Esa experiencia que se guarda en cada corazón tacneño, ganó la admiración que sienten los peruanos por ese espacio del sur, porque Tacna y Tarata sufrieron el cautiverio por los representantes de un gobierno que pretendió la anexión total de estas tierras.
El retorno a la patria
Los intentos por el retorno de las provincias cautivas fueron varios, y con diferentes estrategias. Hemos visto un conjunto de medallas que se vendían en el Perú para juntar dinero y recuperar los territorios ocupados por los chilenos, ya que los peruanos nunca se resignaron a la pérdida de Tacna y Arica; ni de Tarapacá e Iquique, pese a que por un tratado se había cedido a perpetuidad estos últimos territorios, con el consiguiente desequilibrio emocional para sus habitantes que, de haber obedecido a leyes peruanas, ahora -a la fuerza- estaban sometidos al aparato jurídico chileno, que desató un bien montado proceso de chilenización, como me narraron ocasionalmente, algunos descendientes de peruanos de Iquique.
Leguía tuvo a cargo la campaña de Recuperación del Morro y el retorno al Perú de los territorios irredentos, y se desarrollaban paralelamente un conjunto de esfuerzos diplomáticos para el retorno de las provincias cautivas que iban a ser sometidas a un plebiscito que nunca se realizó, porque el gobierno chileno sabía de la irrenunciable postura a su patria por los tacneños y los ariqueños en general, y no solo por los ciudadanos que iban a participar en una consulta, en la que no votarían las mujeres ni los niños.
La chilenización no pudo en Tacna; los peruanos la enfrentaban decididos pese a las agresiones recibidas, de las que fueron víctimas el mismo Jorge Basadre y otros tacneños de toda condición social, y el 28 de agosto de 1929 Tacna retornó oficialmente a la patria, porque, como lo reiteran los tacneños, nunca se perdió la peruanidad, por eso fue un retorno oficial, nada más.
Tacna fue, es y siempre será peruana, porque así lo decidieron sus hijos, pese al cautiverio sufrido.

