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Realidad que se oculta: la noble profesión del periodismo es de ¿Oficio o profesión?
Los profesionales del periodismo, egresados de una universidad o centro superior, desde hace 28 años vivimos en el olvido pasando una difícil situación en nuestra propia actividad profesional para la cual nos preparamos. Efectivamente, en este «Día del periodista» hace 28 años, en 1998, el gobierno dictatorial de Alberto Fujimori promulgó la nefasta Ley 26937…

Los profesionales del periodismo, egresados de una universidad o centro superior, desde hace 28 años vivimos en el olvido pasando una difícil situación en nuestra propia actividad profesional para la cual nos preparamos.
Efectivamente, en este «Día del periodista» hace 28 años, en 1998, el gobierno dictatorial de Alberto Fujimori promulgó la nefasta Ley 26937 estableciendo que no es obligatoria para los periodistas titulados o egresados de las entidades superiores -tan igual que otras profesiones- la inscripción profesional que identifique su identidad en el Colegio de Periodista del Perú para ejercer el periodismo.
De esta manera, el dictador Fujimori prácticamente silenciaba el libre ejercicio de esta profesión a través de la verdad y el libre ejercicio abriendo las puertas «ambulatorias» y el comercio de diarios «chicha» a un costo popular y a favor de su gobierno.
Para la ley «Torres y Torres Lara», que fue premier de Fujimori hace 28 años, el periodismo carece de una dignidad profesional de poder decir la verdad que sucedía en aquellos momentos de nuestra historia.
Hace 28 años, desde 1998, prácticamente el periodismo camina muchas veces «ciego de la verdad» y solo acata simplemente obedecer consignas políticas de algunas empresas de los medios de comunicación y de los gobiernos de turno, porque desde esa época, en 1998, el gobierno de Alberto Fujimori, publicó la nefasta Ley 26937, conocida como “ley Torres y Torres Lara”, estableciendo que no es obligatoria la colegiatura en el Colegio Profesional de Periodistas del Perú para ejercer la libre expresión de esta profesión.
Muchas veces al ponerse en riesgo esta carrera y ser miembro directivo nacional del Colegio Nacional de Periodistas, llegamos al Congreso de la República siendo, decano nacional Orlando Menéndez (QDDG) y representantes de las empresas de comunicación en su mayoría de Lima, y después de explicar nuestros motivos democráticos, supuestamente fue estudiado y archivado, igual como estamos ahora.
Desde esa fecha, se puso en riesgo esta carrera profesional y la promulgación de la Ley de Fujimori, aún más, fue defendida, incluso, que el Tribunal Constitucional asumiera una actitud equivocada al declarar constitucional la Ley 269937.
Han pasado decanos nacionales y regionales «por agua caliente» porque no sienten o no tienen el dolor de lo que significa estar indefensos o indignos a ser un periodista honrado en su pensamiento y de servir a una sociedad. Como muchos saben, ahora surge de «la noche a la mañana» cualquier persona, sin tener una formación profesional puede ejercer impunemente y de una manera ignorante la profesión del periodismo.
Orlando Menéndez (QDDG), past decano nacional, demandó al Congreso de la República la derogatoria de la Ley 26937, exigiendo la aprobación de la ley laboral del periodista para poder reivindicar a los profesionales; sin embargo, congresistas y empresarios de medios de comunicación también consiguieron enviar al archivo el referido anteproyecto.
A miles de jóvenes estudiantes en las universidades les podemos decir que hace más de 28 años cualquier persona puede ejercer impunemente esta carrera, sin tener en cuenta lo que otras profesiones sí lo estudian.
Al Estado tampoco le interesa y no consideran a los periodistas como profesionales, no permitiendo que tengan una estabilidad laboral, no reconociéndolos ni siquiera como seres humanos. Los medios de comunicación masiva, radiales, escritos y televisivos, actualmente se burlan contratando a precios de propinas a jóvenes profesionales para trabajar como simples colaboradores en las ciudades del país, para luego “botarlos” sin ningún reconocimiento laboral.
No existe una ley que ampare estos abusos y estafas al periodista profesional, prácticamente ha sido mediatizado en forma mercantilista, reduciendo a la persona humana como si fuera un simple recurso.
Existe un desconocimiento de los derechos sociales de la persona, tanto en salud, educación y aspectos económicos irrisorios que atentan al respeto, dignidad y el desarrollo de la vida humana. Nadie interviene y reclama esta injusticia, ni siquiera el propio Colegio Profesional de Periodistas y sus Consejos Regionales que tan solo subsisten para respirar; lo mismo sucede con las federaciones, asociaciones y gremios existentes.
El periodismo profesional y los llamados comunicadores sociales (¿?), han sido divididos por las autoridades y la sociedad misma, siendo empoderados muchos de ellos con el principal objetivo: lograr el control de la información, como si fuese parte de la democratización.
El mayor problema es que, cuando existe la corrupción, esta es ocultada cerrándose la ventana, evitando su difusión. Esa es la realidad, para muchos difícil de cambiar; mientras tanto, la sociedad y el pueblo viven engañados por falsas noticias.
Todo está claro, pero nadie lo quiere entender, no existe una reflexión, interpretación o sentido ético de los que sucede, existiendo solo el mal generalizado, donde cualquier individuo señala que es “periodista” tan solo por grabar a través de un celular y exhibirlo después por un medio de comunicación o en redes sociales a favor de la autoridad que lo coimea, diferenciando lo que significa qué cosa es la libertad de opinión y el vulgar ejercicio empírico.

Por: Lic. Jesús Acevedo Herrera
Past Decano del Consejo Regional de Ica
Colegio de Periodistas del Perú
Reg. FPP. 5385
Reg. CPP. 030
