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La Expedición Arenales: la marcha de los valientes 1era. Etapa: de Pisco a Ica

6 de octubre de 1820 – 2026: Conmemorando el 206º Aniversario de la llegada de la Expedición de la Sierra a la ciudad de Ica. Por: Mg. Juan Carlos Romaní Chacón, Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú – Provincia de Ica. Recordamos aquel 8 de setiembre de 1820, el histórico desembarco…

6 de octubre de 1820 – 2026: Conmemorando el 206º Aniversario de la llegada de la Expedición de la Sierra a la ciudad de Ica.

Por: Mg. Juan Carlos Romaní Chacón, Presidente del Comité Patriótico Bicentenario

de la Independencia del Perú – Provincia de Ica.

Recordamos aquel 8 de setiembre de 1820, el histórico desembarco de la expedición libertadora del General San Martín, en la bahía de Paracas, en nuestra hermana provincia de Pisco. Y luego de instalar su cuartel general, y del fracaso de las negociaciones con el Virrey del Perú, Joaquín Pezuela, el joven -pero veterano- militar argentino José de San Martín ordenó a su paisano, otro bravo y experimentado militar, Juan Antonio Álvarez de Arenales, iniciar la marcha de los valientes, atravesar el desierto iqueño, combatir con los ejércitos realistas y dirigirse a la sierra, para tomar Huamanga, Cerro de Pasco, Jauja, Tarma y Huancayo.

(Juan Antonio Álvarez de Arenales, nacido en España, formado en América y, despreciado por sus paisanos peninsulares, se rebeló contra España. Fue confinado a las prisiones y casamatas del Callao tras participar en la revolución patriota de Chuquisaca (Alto Perú) en 1809, de donde logró escapar posteriormente para unirse de nuevo a la lucha por la independencia y se nacionalizó argentino).

El día 3 de octubre de 1820 las tropas de la expedición fueron prevenidas de hallarse listas a emprender marcha inmediatamente de recibida la orden. Al mismo tiempo y con el nombre de vanguardia se constituyó un destacamento compuesto por:

Batallón N 11, Mayor Deheza                              562

Batallón N 2, Mayor Aldunate                              471

Granaderos a Caballo, Tnte. Coronel Guido          50

Cazadores a caballo, Teniente Suárez                   30

Artillería, teniente Cabrera                                      25

Total: 1,138 soldados patriotas

Jefe de este destacamento fue designado Juan Antonio Álvarez de Arenales, de esclarecida e inmaculada reputación militar, exponente ilustre de las virtudes y cualidades castellanas…De él podría decirse lo que Tito Livio de Aníbal: “Ninguna fatiga cansaba jamás su cuerpo ni su ánimo; soportaba igualmente el calor y el frío; en el vestir no se adelantaba a sus iguales: la medida en el comer y en el beber la daba la naturaleza y no el placer; en el dormir y en el velar no hacía diferencia alguna: muchas veces fue visto acostar entre los soldados con un capote militar.” 

(“Epopeya de la Libertad” / Reminiscencias Históricas de la Independencia del Perú

TOMO I / Setiembre a Diciembre de 1820 / Autor: Manuel C. Bonilla / Lima 1921).

Segundo jefe designóse al teniente coronel Manuel Rojas, argentino, ya reputado como subordinado de Rondeau; correspondiendo a la misma nacionalidad Deheza, Rafael Guido, en cuyo escuadrón figuraban su compatriota Lavalle y el francés Brandsen como capitanes, y siendo Vicente Suárez, paraguayo. En el transcurso de la mañana del 4 de octubre, San Martín -en lacónica comunicación- previno a los jefes realistas la ruptura de las hostilidades y dio a Arenales la orden de salida y las instrucciones para su cometido. Estas revelan todo el plan táctico próximo a ejecutarse; de ellas hoy bastan dos líneas: “2do. A su paso por Ica atacará la división enemiga que se halla allí establecida…” En cumplimiento de esta orden, las tropas designadas emprendieron marcha ese mismo día, saliendo de Pisco a las 11 am haciendo de retaguardia los cazadores cuya partida fue una hora más tarde. El 4 y el 5 de octubre de 1820, en forma escalonada, se inició la marcha de la División Libertadora del Sur, con 1,138 soldados veteranos, entre chilenos y argentinos, y peruanos, entre pisqueños, iqueños, palpeños, nasqueños y chinchanos, que habían solicitado el alta en el Ejército Libertador de San Martín.

6 de octubre de 1820:

La Expedición de la Sierra llegó a Ica

El 6 de octubre llegarían a Ica, de donde el ejército realista, al mando de Quimper, había fugado y el pueblo iqueño recibió con alegría a la División Libertadora, atendiendo y alimentando a los soldados; armando y reforzando a una formidable caballería, infantería y artillería.

Luego de las primeras victorias del ejército patriota, el 7 de octubre en Palpa, el 15 en Changuillo y Nasca, el 16 en Acarí; el  21 de octubre de 1820, el pueblo iqueño se atrevió a proclamar su independencia, decisión que tendría sangrientas represalias meses después, durante la Guerra de la Independencia. Aquel 21 de octubre de 1820, San Martín creaba la primera Bandera del Perú, mediante un decreto emitido en el cuartel general de Pisco; y, ese mismo día, en la plaza de armas de la ciudad de Ica se creaba el Escuadrón de Caballería “Auxiliares Patriotas de Ica”, la primera unidad del Ejército del Perú, escuadrón integrado por los mejores jinetes chinchanos, pisqueños, iqueños, palpeños y nasqueños; jinetes de todas las razas, blancos, negros, mulatos, indios, mestizos y de todas las clases sociales. Y al mando de este primer escuadrón peruano, el legendario capitán argentino, José Félix Aldao; fraile y soldado, que más adelante se convertiría en el mejor organizador de guerrilleros y montoneros del Perú, y brazo ejecutor de Arenales y de San Martín. A falta de pinturas o grabados de ésa época, apelamos a nuestra frágil memoria y recordamos las imponentes imágenes registradas en las competencias del Rally Dakar de los últimos años, competencias internacionales, realizadas en nuestra región, con filmaciones y fotografías full HD y 4K; captando la majestuosidad del desierto iqueño, gigantescas dunas de arena, de colores amarillo, crema, dorado y sus miles de matices; una ruta de alto riesgo, que hace 206 años recorrió un puñado de valientes patriotas, soldados argentinos, chilenos y peruanos, al mando del Coronel Mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales. 

De Pisco a Ica

Esta parte de la costa es una de las más difíciles de recorrer con tropas. El calor y la arena son un verdadero y rudo obstáculo, sumado a la falta de agua y de lugares de reposo. La distancia por el camino más corto, es de 75 kilómetros. La marcha hubo de ser penosa para estos soldados no acostumbrados a topografía y circunstancia tan hostiles… Arenales en comunicaciones oficiales da cuenta de ella así:

Documento Histórico

Carta de Arenales a San Martín

Chunchanga, casa de Vernales, 5 de octubre de 1820 / Señor don José de San Martín:

Mi general: El cómputo de estas gentes en las distancias es muy distinto del nuestro; y así la jornada de ayer, QUE REGULABAN DE CINCO A SEIS LEGUAS, ES SIN DUDA DE NUEVE MUY LARGAS. Por esto, por el ningún hábito del batallón número 2, en marchar cuando sus oficiales no habían cuidado de que comiesen, y por otras circunstancias imprevistas menos notables, llegamos anoche muy tarde y dificultosamente a este punto, pero por fortuna sin pérdida de soldados, ni otra cosa que es lo principal. Son las doce del día y ya se nos ha reunido la primera partida de cargamento y la artillería. Trato de dejar escoltados estos intereses en esta con un piquete de los oficiales y soldados que han llegado fatigados y algo enfermos, para que con el descanso se pongan en aptitud de seguir con el cargamento con oportunidad, cuando yo avise; y en consideración a que los enemigos no nos sientan, si no nos han sentido, nos esforzaremos en salir esta tarde y avanzar en toda la noche sobre Ica, con el designio acordado. Fundadamente temo el no poder llegar a la hora meditada, por la gran distancia que falta, si la comparamos con la andada, más no se nos quede el resultado por falta de diligencia, pues de cualquier modo creo sería lo peor, el que con nuestra parada se diese lugar, a la total desolación de aquel paraje…

Caminó el pliego consabido: mi conductor con su baqueano debe volver a encontrarnos esta noche. Celebro la llegada de nuestros diputados: celebraré más la conservación de la salud de usted y que siempre disponga como guste de la verdadera voluntad de su atento y amantísimo Q.B.S.M.}