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«Residentes respiran aliviados al sentirse más seguros»: Vigilantes retornan a la caseta de residencial La Angostura

Daniel Bravo Dextre La paz y la tranquilidad retornó a residencial La Angostura, gracias al esfuerzo de la Asociación de carácter temporal ARLA que reunió cierta cantidad de dinero para abonar el pago a los agentes del servicio de vigilancia particular. Desde tempranas horas de la mañana de ayer se observó a dos vigilantes, con…

Daniel Bravo Dextre

La paz y la tranquilidad retornó a residencial La Angostura, gracias al esfuerzo de la Asociación de carácter temporal ARLA que reunió cierta cantidad de dinero para abonar el pago a los agentes del servicio de vigilancia particular.

Desde tempranas horas de la mañana de ayer se observó a dos vigilantes, con sus respectivos uniformes, en la caseta de control, supervisando el ingreso de vehículos de visitantes, cuyos conductores están obligados a dejar su DNI u otro documento que permita identificarlos.

Extraoficialmente se conoció que el pago de la vigilancia estaría asegurado por lo menos hasta fines del presente año. Los encargados hacen denodados esfuerzos para reunir el dinero necesario, toda vez que muchos residentes no honran su compromiso de abonar la cuota respectiva.

El flujo se perdió cuando hace dos años la municipalidad provincial de Ica, a través de la empresa Emapica, asumió la administración del servicio de agua potable y desagüe. Antes de esa intervención, la asociación ARLA efectuaba la recaudación de dichos servicios y el de la vigilancia.

Al cortarse ese sistema de recaudación dual, Emapica y una junta transitoria vienen actuando como órganos de auxilio judicial para garantizar el suministro de agua y el alcantarillado, dejando al aire la recaudación para el pago de vigilancia.

La suspensión de esa recaudación generó crisis de seguridad en la residencial, debido a que la empresa encargada cortó el compromiso de dar vigilancia en la caseta y efectuar rondas en calles y parques por la falta de pago.

Ante ello, un grupo de vecinos se organizó y emprendió la recaudación. Se comenta que de los 600 propietarios sólo 400 han estado abonando las cuotas mensuales y que últimamente muchos de los anotados por razones diversas no han venido honrando los compromisos, originando una crisis temporal que ya fue superada.

Tranquilidad

Ayer, cuando visitamos la residencial en horas de la mañana, observamos mayor tranquilidad entre los vecinos que logramos contactar. Lo importante es que todos cumplan con abonar las cuotas, pues cuando se cae el sistema de seguridad en un vecindario los primeros en enterarse son los delincuentes que están pendientes de cualquier detalle para hacer de las suyas.

Además de las viviendas con propietarios ausentes, ante la falta de vigilancia los más afectados resultan ser los estudiantes de todos los niveles que estudian en esa residencial. No todos cuentan con el privilegio de gozar del servicio de movilidad, ya que muchos de ellos, generalmente los estudiantes del nivel superior tienen que caminar hasta el sector El Alamo para abordar sus colectivos, combis, mototaxis o microbuses para poder retornar a sus casas.