Pisqueños aún conservan el mito de la inglesa Sarah Ellen

Daniel Bravo Dextre Después de 29 años de la “psicosis colectiva” que mantuvo con los pelos de punta a la población pisqueña, el caso Sarah Ellen continúa siendo recordado mayormente por turistas interesados en temas paranormales, como es el vampirismo. El pasado 6 de junio se cumplió 29 años de aquel alboroto mundial que tuvo…

Daniel Bravo Dextre

Después de 29 años de la “psicosis colectiva” que mantuvo con los pelos de punta a la población pisqueña, el caso Sarah Ellen continúa siendo recordado mayormente por turistas interesados en temas paranormales, como es el vampirismo.

El pasado 6 de junio se cumplió 29 años de aquel alboroto mundial que tuvo su origen en una entrevista que le hiciera en enero de 1993 a un “vampirólogo”, la periodista cubano-estadounidense Cristina Saralegui de Ávila, en el muy sintonizado programa “El Show de Cristina”.

La periodista -descendiendo a límites del sensacionalismo- permitió que el pseudoespiritista “se despache a su gusto”, narrando como cierta la leyenda urbana del Conde Drácula y sus tres amantes que nunca existieron; en principio, porque se trataba de una novela del genial escritor irlandés Bram Stoker, de 1897, que dio lugar a una larga lista de versiones del personaje mítico en cine, cómics y teatro.

En ese entonces, el entrevistado dijo sin empacho que Drácula tenía tres amantes, cuyos cuerpos están sepultados en México, Italia y Perú, refiriéndose al cementerio municipal de Pisco, y que esta última resucitaría después de 80 años para “cobrar venganza de todos aquellos que la humillaron”. Es más, el cuentista narró que la dama, nacida en la ciudad inglesa de Blackburn, fue muerta con una estaca de madera clavada en su pecho y que la población de ese pequeño pueblo se opuso que la sepulten en el lugar de su nacimiento, por lo que su esposo tuvo que pasear su ataúd por varios países que se negaban a recibirlo, hasta que finalmente fue admitido en Sudamérica, o sea en Perú, Pisco.

Corría el año 1993, en pleno apogeo de Vladimiro Montesinos y los diarios “chicha” especializados en “vender humo” a los peruanos para que no fijen su atención en la corrupción, empezaron a publicar “titulares escalofriantes”, asegurando que una mujer vampiro -esposa de Drácula- estaba enterrada en Pisco y que su “maldición” se cumpliría, precisamente, el 6 de junio de 1993, pues estaba por cumplirse los 80 años desde su muerte el año 1913.

Martes Culturales

El pasado Martes Cultural, desarrollado como de costumbre vía zoom desde la biblioteca municipal “General San Martín” de Ica, el periodista pisqueño Oscar Flores Conislla expuso de manera didáctica el tema del “Caso Sarah Ellen y su impacto en Pisco”.

El periodista de investigación narró con lujo de detalles, apoyándose con imágenes y recortes de diarios, todo lo acontecido ese año en Pisco, desde el Show de Cristina, los titulares de la prensa amarilla, los comics que se crearon dándole vida a la farsa, la llegada a la vecina provincia de la prensa extranjera, el aprovechamiento político del alcalde aprista de ese entonces que saltó a la fama promocionando la leyenda urbana, el infundado temor de los pisqueños que creían que la supuesta esposa de Drácula se levantaría de su tumba, el fetichismo que se acrecentó con la venta de ajo y estacas, el deseo de unos jóvenes de abrir la tumba de Sarah Ellen y clavarle otra estaca supuestamente para que no se levante y empiece a “chupar sangre”, como narra la novela del escritor irlandés.

Dijo que, en efecto, la tumba de la dama inglesa, nacida el 6 de marzo 1872 en Inglaterra y fallecida el 6 de junio de 1913, realmente existía en el cementerio de Pisco, con una inscripción inmemorian de su esposo, la cual fue alterada accidentalmente por el pintor que la decoró, cuyo texto motivó la explicación.

Manifestó que posteriormente llegó a Pisco una supuesta nieta de Sarah Ellen sin mostrar ninguna prueba del parentesco; y que, incluso, han llegado pseudoespiritistas que aseguran haber escuchado una voz desde la tumba de la enigmática dama.

Comentó que actualmente los pisqueños ya no ven a la inglesa como una amenaza sobrenatural, sino que la tienen como un símbolo del amor y que muchas parejas ingresan a la medianoche al cementerio supuestamente a pedir su inspiración de lealtad.