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Población de Ocucaje continúa atemorizada por extraño depredador
Daniel Bravo Dextre Tiene ojos grandes, es muy fuerte, veloz y no deja rastro. Es la única evidencia física que se tiene hasta el momento del extraño depredador que ya ha atacado a más de 50 animales domésticos en diversos caseríos del distrito de Ocucaje, muchos de ellos degollados, sin vísceras y sin rastro de…

Daniel Bravo Dextre
Tiene ojos grandes, es muy fuerte, veloz y no deja rastro. Es la única evidencia física que se tiene hasta el momento del extraño depredador que ya ha atacado a más de 50 animales domésticos en diversos caseríos del distrito de Ocucaje, muchos de ellos degollados, sin vísceras y sin rastro de sangre, como si se la hubiese chupado.
Esta referencia es contada por la familia Vásquez Díaz, del caserío de Pinilla, donde el pasado 8 de junio se registró el primer ataque con tres carneros muertos, ha hecho que la población descarte la idea que se trate de un puma de los andes y se incline más por la versión del infernal “Chupacabras”, cuya experiencia ya se vivió en el 2013 en el caserío Huarango Mocho de Santiago.

Inicialmente, los ocucajinos pensaron que el causante de la muerte de las ovejas era un puma, debido a que esa experiencia depredadora ya la vivieron en el otoño del año 1999, cuando era alcalde de Ocucaje el abogado Aldo Guevara Uchuya; pero, al escuchar la versión del tractorista Jaime Vásquez, quien vive con su familia en Pinilla, la población cree que es un felino más peligroso y escurridizo, por lo que se ha organizado y se ha armado como machetes y escopetas para eliminar a la amenaza que ha empezado a atacar a los caballos, tal como ocurrió el último jueves en el caserío El Tambo, donde el supuesto “Chupacabras” dejó mal herido a un equino.
Cuenta don Jaime que el depredador -el pasado 29 de junio- atacó el corral de carneros de su hija, matando a algunos y mutilándole la oreja a otros; por lo que se armó con una escopeta y linterna para esperar la amenaza infernal.
En efecto, el supuesto “Chupacabras” al día siguiente, 30 de junio, alrededor de las 7:30 de la noche, ingresó sigilosamente al corral y comenzó a corretear a las ovejas. Como don Jaime se hallaba en alerta, sabiendo que a esa hora atacaba el indeseable, rápidamente cogió su escopeta y con la otra mano empuñaba su linterna y al enfocar a la zona de la polvareda se topó cara a cara con la bestia que tenía a un carnero de tamaño mediano cogido del cuello, suspendiéndolo en el aire con bastante fuerza.
Refiere que la fiera nocturna, de ojos grandes y del tamaño más grande que un perro, al verse acorralada dio un salto como de tres metros escapando del corral y huyendo velozmente sin dejar rastro, perdiéndose en la oscuridad de la noche.
Esto ha preocupado más a los pobladores, al punto que se han organizado en cuadrillas y han empezado a buscar al supuesto “Chupacabras” con escopetas, machetes y linternas, tanto en los cerros, corrales y matorrales de los caseríos Pinilla, Superman, Cerro Blanco, Córdova, San Felipe, El Tambo y otros.
Zorro andino
Tratando de dar una explicación científica sobre la amenaza desconocida, el analista y coordinador ambiental-Biología en Gade Soluciones, Héctor Díaz Meléndez, quien es egresado de la UNICA, se ha pronunciado en las redes sociales descartando la versión del puma, indicando que si se tratase de este felino se los llevaría a un lugar muy lejano para comérselo, puesto que tiene mucha fuerza.
“No obstante, la forma de cazar y el hecho de que se haya comido la parte abdominal es característico del zorro Lycalopex culpaeus”, acota el científico, refiriéndose al llamado zorro culpeo altiplánico o zorro colorado puneño, que habita en el oeste y sur de América del Sur.
Tiene bastante lógica la versión de Héctor Díaz, dado que esta subespecie, que también vive en la Cordillera de los Andes, tiene el aspecto de un zorro robusto, de cabeza y patas rojizas, vientre, cuello y boca blancos y lomo gris rayado de negro. La cola está muy poblada de pelos grises que se vuelven negros en su punta.

Además, se alimenta de roedores, conejos, aves y lagartos, y en menor medida de plantas y carroña. Según los estudios que hemos revisado, en algunas zonas rurales andinas o costeñas este tipo de zorro suele atacar a los rebaños de ovejas, razón por la cual ha sido perseguido duramente por los ganaderos, que le disparan o envenenan las carroñas. Como consecuencia de esto, se ha vuelto muy raro en algunas zonas y en otras se ha extinguido.
En el 2010, este zorro Run Run apareció en la Lista Roja de Especies Amenazadas, mientras que en marzo del año pasado fue encontrado extraviado en Lima y confundido como un perro, siendo trasladado a un zoológico.
Chupacabras
En varias partes del mundo existen relatos sobre el accionar del mítico depredador “Chupacabras”. El escritor Benjamín Radford, miembro del Comité para la Investigación Escéptica, de los Estados Unidos, cuenta que la primera persona que vio a ese animal infernal en 1995 fue Madeylen Tolentino, natural de Canóvanas, ubicada al este de Puerto Rico.
Tolentino lo describió como un ser terrorífico, parecido a un extraterrestre, que pasó frente a la ventana de su casa como si estuviese buscando a su próxima víctima.
Luego, otros pobladores lo describieron como una criatura bípeda, que medía entre 1.20 y 1.50 metros de alto, con grandes ojos, púas a lo largo de su espalda y largas garras.
Esta bestia, como la llamaba la gente, era responsable por la muerte del ganado, al cual le succionaba toda la sangre a través de perforaciones en el cuello.
Luego de que se hicieran públicos otros ataques, y de que los medios comenzaran a reportar nuevas víctimas que «aparecían sin sangre» en sus cuerpos, la leyenda del chupacabras se volvió viral, tal como viene sucediendo exactamente en Ocucaje.
