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Cuando los sapos diagnosticaban los embarazos
Hace unos días, tuve la oportunidad de viajar a la hermosa ciudad de Arequipa. El motivo, realizar una conferencia organizada por una empresa del sector de diagnóstico in vitro (IVD) (1). Fue una productiva y agradable experiencia. Uno de mis anfitriones, el médico patólogo clínico Edgar Muñoz Atahualpa, conversando sobre temas de laboratorio, me contó…


Hace unos días, tuve la oportunidad de viajar a la hermosa ciudad de Arequipa. El motivo, realizar una conferencia organizada por una empresa del sector de diagnóstico in vitro (IVD) (1). Fue una productiva y agradable experiencia. Uno de mis anfitriones, el médico patólogo clínico Edgar Muñoz Atahualpa, conversando sobre temas de laboratorio, me contó cómo antes diagnosticaban el embarazo con muestras de orina de la mujer con sospecha y anfibios. Esta historia quedó dando bote en mi cerebro, motivo por el cual escribí este artículo.
En la actualidad, acercarse a una farmacia y solicitar una prueba casera para confirmar la posibilidad de estar embarazada con una muestra de orina o acercarse a un laboratorio clínico para una muestra de sangre y determinar la presencia de la hormona gonadotrofina coriónica humana (hGC) no es complejo ni difícil. Pero hace décadas esto era diferente.
En 1930, Lancelot Hogben (zoólogo, médico estadístico y lingüista británico) inyectó la orina de una mujer embarazada en una rana sudafricana. La rana eliminó óvulos (desovó) en 24 horas, lo que indicaba que reaccionaba a la hGC de la mujer embarazada. Así, descubrió la prueba de la rana o test de la rana, una prueba de embarazo en la que solo se necesitaba inyectar la orina de una mujer en un anfibio (2).
Este hallazgo se fue haciendo popular y en la década de los 60 se convirtió en el método de predicción del embarazo más usado en todo el mundo. Su fiabilidad, bajo costo y rapidez, permitió extenderse en todos los estratos sociales. Esta prueba se realizaba en prestigiosos consultorios médicos de Nueva York, tan igual que zonas rurales centroamericanas. En adición, la rana podía ser inyectada de nuevo a los 40 días. El uso de esta prueba era frecuente en los consultorios ginecológicos, con criaderos de estos anfibios (2).
En paralelo, Galli Mainini realiza algo similar, pero en batracios machos para el diagnóstico precoz del embarazo. Como antecedente existen trabajos de Houssay en 1922, quién estudiaba la anatomía, histología y fisiología gonadales, observando las relaciones entre éstas y las gonadotrofinas en diversos batracios. En 1929 hallaron la liberación de los espermatozoides en el testículo del Bufo arenarum, por la estimulación de las gonadotrofinas hipofisiarias, y numerosos trabajos se publicaron al respecto años posteriores. Pero en 1947 Carlos Galli Mainini publicó su primer trabajo, realizado sobre 19 casos, marcando un hito en esta reacción que ha sustituido a diferentes métodos que se han aplicado para el diagnóstico precoz del embarazo, por su exactitud y rapidez en anfibios machos (3).
El fundamento de la reacción se fundamenta en la especificidad que tiene la hGC, presente en la orina de mujer embarazada, sobre el testículo del sapo, haciendo liberar espermatozoides, quedando libres en la luz de las ampollas seminíferas. El procedimiento consiste en inyectar 10 cm3 de orina sospechosa, en el saco linfático lateral, dejar el animal en reposo 2 a 3 horas y luego tomar de su cloaca unas gotas de orina que se examinan al microscopio. En caso de positividad, se ven los espermatozoides en su orina y en caso sea negativo no están los espermatozoides (3). Este método tiene una especificidad entre el 98 al 100% y es 100% positiva a partir de la tercera hora, persistiendo hasta las 24 horas.
Un artículo titulado «Cómo una prueba de embarazo causó una catástrofe para las ranas», comenta que el congreso mundial de Herpetología de 1990, los investigadores admitieron que las ranas habían desaparecido, no podían encontrarlas y no entendían por qué habían desaparecido. La crisis había comenzado en 1970, cuando las ranas comenzaron a desaparecer en los ríos, pantanos y bosques del mundo, por una nueva e insidiosa amenaza: Batrachochytrium dendrobatidis, un hongo patógeno que es letal para las ranas (quítrido). Una hipótesis menciona que el comercio internacional de la rana con garras africana Xenopus laevis, muy utilizada para las pruebas de embarazo en las décadas del 40 al 60, liberó el hongo. Como los anfibios africanos coexistieron con el hongo en sus hábitats nativos y tuvieron cierta resistencia a él; pero otros anfibios no tuvieron tanta suerte (4).
En definitiva, hoy, con el acceso a las pruebas de laboratorio, podemos diagnosticar diferentes condiciones clínicas y enfermedades. Sin embargo, es probable que, en este momento, en algún lugar del planeta, aún estos anfibios sigan permitiendo diagnosticar el embarazo en alguna mujer. Debemos fortalecer el acceso a las pruebas de laboratorio de forma oportuna en todo el mundo.
Enlace de interés
1. https://www.linkedin.com/posts/lhsperu_workshop-inmunologia-hospital-activity-6972601101707550720-HOoX?utm_source=share&utm_medium=member_desktop
2. https://www.guiainfantil.com/blog/1230/de-la-prueba-de-la-rana-al-test-de-embarazo.html
3. Ange G. Reacción de Galli Mainini para el diagnóstico precoz del embarazo. Revista de la Facultad de Medicina. Cali, 1949.
4. https://www.bbcearth.com/news/how-a-pregnancy-test-caused-a-catastrophe-for-frogs
