Mercedes Cabello de Carbonera, una escritora trascendente

|Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones Mercedes Cabello de Carbonera falleció en 1909 y, cien años después, en el 2009, al conmemorarse el Centenario de su fallecimiento, el Jurado Nacional de Elecciones…

|Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda

Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia

de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica

Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones

Mercedes Cabello de Carbonera falleció en 1909 y, cien años después, en el 2009, al conmemorarse el Centenario de su fallecimiento, el Jurado Nacional de Elecciones organizó una exposición temporal y una muestra itinerante que recorrió varios espacios culturales de Lima, como la institución educativa que lleva su nombre, la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, y otros lugares, hasta donde se proyectó el rastro de esta ilustre moqueguana.

Había nacido en Moquegua, en febrero de 1842, convirtiéndose en una gran escritora, de pluma impactante, que hizo frente a la sociedad no solo con denuncias sociales, sino que escribió pensando en el futuro de la mujer, en las posibilidades de su acceso a espacios negados hasta entonces, por eso había que educárseles para convertirlas en ciudadanas.

Mercedes Cabello de Carbonera, autora de novelas y ensayos críticos, trascendió a su muerte y es una de las pocas mujeres -nacidas en el siglo XIX- que vive hasta ahora en la memoria colectiva; no solo se le recuerda en Moquegua, sino, en todo el país. Es una figura que se ha quedado para siempre en la literatura peruana y en la historia de la lucha femenina en el Perú, por logros para la mujer a través de la educación, hasta alcanzar su condición de ciudadana.

La escritora nació en un mundo en el que el hombre era la figura central en la familia y en la sociedad; la mujer estaba condenada a una casi esclavitud familiar y a una especie de esclavitud social. No había espacio para ella, y las que se animaron a abrir surcos en ese camino de oposición a los cánones sociales impuestos por los varones, y de aceptación por muchas mujeres, fueron tomadas como desviadas sociales e invasoras de espacios netamente masculinos.

La escritora no escapó a la incomprensión de la sociedad de su tiempo, viviendo una experiencia parecida a la de Clorinda Matto de Turner, quedando expuesta a cuestionamientos masculinos, que seguro se sintieron opacados por el surgimiento de plumas femeninas que gozaban de aceptación social.

Mientras vivió Mercedes Cabello de Carbonera, y aún después de su muerte, el machismo era muy fuerte, pero -con toda seguridad- partió de este mundo con la firme convicción de que la desigualdad en ciudadanía iba a terminar pronto, porque el mundo no es inmóvil, está inmerso en la dinámica de cambios sociales que se generan por innovación o por generación de nuevas doctrinas sociales y cambios de pensamiento.

Para Moquegua, Cabello de Carbonera es un ícono femenino; sus biógrafos la presentan como una escritora influenciada por la corriente positivista y por el naturalismo, al punto de considerársele como la iniciadora de la novela realista en el Perú, novelas de contenido social y de ensayos críticos, publicados a nivel nacional y en el exterior.

Su obra ha hecho que los estudiosos la relacionen con el grupo de luchadoras y luchadores sociales por la emancipación de la mujer. Sabemos que el primero en presentar un pedido en el Congreso por la igualdad de ciudadanía de la mujer fue el doctor Celso Bambarén Ramírez, y que, a partir de entonces, otros varones y muchas mujeres se identificaron con esta propuesta.

Mercedes Cabello de Carbonera fue incorporada al Ateneo de Lima y participó en el núcleo de tertulias de la argentina Juana Manuela Gorriti. Su vida terminó en el manicomio de Lima, pues a causa de padecer de sífilis le sobrevinieron otras enfermedades que le causaron la muerte el 12 de octubre de 1909, dejando una huella perdurable hasta el día de hoy.

Actualmente no se admite un mundo de desigualdad basada en el sexo; las mujeres son ciudadanas en el mundo entero y donde se les restringe derechos continúan la lucha, apoyadas por varones de su tierra y por organismos nacionales e internacionales, que no admiten oposiciones por raza, sexo, credo, idiomas, ni por otros indicadores sociales.