LA VOZ DE LOS BICENTENARIOS

Mg. Juan Carlos Romaní Chacón Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú Provincia de Ica 202 Años de la Independencia de Huamanga 103 Años del fallecimiento de Valdelomar en Huamanga 201 Años de los municipios independientes y homenaje a San Martín de Porres El próximo sábado 5 de noviembre conmemoramos el Día…

Mg. Juan Carlos Romaní Chacón

Presidente del Comité Patriótico

Bicentenario de la Independencia del Perú

Provincia de Ica

202 Años de la Independencia de Huamanga

103 Años del fallecimiento de Valdelomar en Huamanga

201 Años de los municipios independientes y homenaje a San Martín de Porres

El próximo sábado 5 de noviembre conmemoramos el Día del Trabajador Municipal en honor a San Martín de Porres. El suscrito es docente de comunicación, periodista, investigador histórico y trabajador municipal. Y como servidor público, rinde homenaje a San Martín de Porres, santo patrón de los trabajadores municipales, a nombre de mis compañeros de trabajo de la municipalidad provincial de Ica; en especial, a nombre de mis compañeros de la Biblioteca Municipal “José de San Martín”; elevando nuestras plegarias para que el santo de la escoba proteja a los hombres y mujeres trabajadores municipales, de todos los municipios del Perú y el mundo, en sus labores diarias de limpieza pública, protección del medio ambiente, salud pública y salubridad; desarrollo urbano, gestión de riesgo de desastres, desarrollo social, seguridad ciudadana, registro civil, desarrollo económico, transportes, participación ciudadana, juventud, educación, cultura y deportes.

San Martín de Porres Velázquez o San Martín de Porras Velázquez, de nombre secular Juan Martín de Porres Velázquez, fue un fraile nacido en el virreinato del Perú, en Lima, el 9 de diciembre de 1579, de la orden de los dominicos. Fue el primer santo mulato de América.  

Falleció el 3 de noviembre de 1639, también en Lima, y se logró su beatificación el 29 de octubre de 1837, por el Papa Gregorio XVI. Se le atribuyen muchos atributos, como su espíritu de servir al prójimo (característica fundamental de los trabajadores municipales que siguen el legado de San Martín de Porres) y numerosos milagros, siendo el más significativo el haber logrado que coman de un mismo plato el perro, el gato y el ratón; un mensaje de integración y solidaridad mundial, un mensaje para la humanidad, de vivir en armonía, en paz; respetando etnias, tradiciones, costumbres, religiones, ideologías; desterrando el racismo, la exclusión y fortaleciendo la inclusión social. Y desde tiempos de la emancipación, nuestros antepasados, los trabajadores municipales; contribuyeron a la causa de la libertad e independencia y su misión fue oficializada gracias al estatuto provisional dictado el 8 de octubre de 1821 por el General San Martín, cuya sección sexta contiene los artículos a las municipalidades, donde decía: “las municipalidades subsistirán de la misma forma que hasta aquí (se refiere a que se adoptaría la forma de administración de los antiguos Cabildos españoles) y serán presididas por el presidente del Departamento”. Además, se establecía que la elección de sus miembros se haría por sufragio popular. En todo pueblo -cualquiera que fuera el número de sus habitantes- debía haber un municipio. Entre sus atribuciones se consideraba la instrucción pública y la salubridad. Los alcaldes eran jueces de Paz. Nadie podía excusar de servir los cargos concejales.

Ica y Ayacucho, regiones hermanas por historia

1 de noviembre de 1820: Proclamación de la Independencia de Huamanga

Las acciones de guerra de la expedición libertadora comenzaron con la primera campaña del general Juan Antonio Álvarez de Arenales a la sierra de nuestro Perú; esto sucedió entre el 4 de octubre de 1820, cuando parte de Pisco, hasta el 8 de enero de 1821, cuando se reúne nuevamente con San Martín en Huaura. Las primeras acciones de armas se producen en Palpa (7 de octubre de 1820), Changuillo y Nasca, el 15 de octubre; y en Acarí, el 16 de octubre. Enseguida, asegurado el territorio de los Nascas y los Paracas, el pueblo iqueño juró su independencia el día 21 de octubre de 1820. La expedición libertadora marchó ese mismo día, por el río Ica, aguas arriba, y llegó el 30 de octubre a territorio ayacuchano, ingresando a la ciudad de Huamanga (Ayacucho); que declaró su independencia el 1 de noviembre de 1820, enarbolando la Primera Bandera del Perú, creada por el Libertador San Martín, la misma que flameó orgullosa en los cielos de Pisco y de Ica. 

3 de noviembre de 1919: la trágica muerte de Valdelomar

Lo que hoy llamamos “Congreso de la República”, en el año 1919 era mejor conocido como “Asamblea Nacional”, y sus miembros realizaban congresos regionales. El Congreso Regional del Centro se iniciaría el primero de noviembre de 1919, en Huamanga – Ayacucho, y el diputado regional por Ica, Abraham Valdelomar, presentía algo malo y lo comentó a muchos de sus parientes y colegas diputados. El viaje en tren de Lima a Huancayo afectó su salud por un fuerte soroche y, luego, de Huancayo a Ayacucho a lomo de bestia, también el viaje se tornó en una tortura para el ya debilitado organismo de Valdelomar. El 31 de octubre, luego de cuatro días de viaje, llega la comitiva oficial a Ayacucho. Los diputados de diversas provincias del Perú son recibidos por el pueblo ayacuchano. Valdelomar, en especial, es objeto de la simpatía de las diversas clases sociales que acuden a su alojamiento del Hotel Cosmopolita a darle la bienvenida.

Para no desairar a los oferentes, Valdelomar acude a una cena en el Hotel Bolognesi. Saluda a todos los presentes y luego de un momento se excusa para ir al sanitario. Su demora preocupa, lo buscan de inmediato, y lo encuentran en el piso, de espaldas, quejándose de fuertes dolores a la columna. Su dolorosa agonía la describe su colega Enrique Gamarra, diputado por Lima: “…desgraciadamente, su estado se agravaba por momentos. Pasamos así todo ese día y al día siguiente, tres de noviembre, cerca de las dos de la tarde, expiró en nuestros brazos…”. El Congreso suspendió sus actividades y la Asamblea Nacional publicó una moción especial oficializando la muerte Valdelomar, generando consternación y pesar en todo el país. El vigoroso pueblo ayacuchano tuvo el privilegio de organizar las exequias y el cortejo fúnebre que fue el más grande, multitudinario, jamás visto. Hasta en su muerte, el joven escritor iqueño, Abraham Valdelomar no dejó su estilo de ser una personalidad atrayente, arrastrando multitudes, voluntades. Pero esta vez no fue su verbo…tan solo bastó…su silencio.