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LA VOZ DE LOS BICENTENARIOS
|Mg. Juan Carlos Romaní Chacón Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú Provincia de Ica 19 de enero de 1823 – 2023: Bicentenario de las batallas de Torata y Moquegua La participación del pueblo iqueño en la Primera Campaña de Puertos Intermedios El ejército de los Andes y el de Chile se…

|Mg. Juan Carlos Romaní Chacón
Presidente del Comité Patriótico
Bicentenario de la Independencia del Perú
Provincia de Ica
19 de enero de 1823 – 2023:
Bicentenario de las batallas de Torata y Moquegua
La participación del pueblo iqueño en la Primera Campaña de Puertos Intermedios

El ejército de los Andes y el de Chile se hallaban casi en esqueleto; habían sufrido el estrago de tan mortífera campaña y no eran ya más que dos pequeñas divisiones. Estas se componían en su mayor parte de soldados formados en el país; su base solo era aguerrida y acreditada por una serie de combates y victorias. Nunca habían sido vencidos. Su nombre sólo daba esperanza de triunfar porque su fama valía el poder de un ejército. Se les mandó hacer el último sacrificio y ellos lo consumaron. Se embarcaron en el puerto del Callao para batirse en intermedios con todas las fuerzas del rey que estaban reunidas en aquel punto. La navegación fue larga y penosa, la peste se dejó sentir en el ejército, pues la corrupción del agua y de los víveres contribuyó a ello. Desembarcaron en Arica, en donde el temperamento es mortífero. Todas estas circunstancias se reunieron para que el ejército perdiese la cuarta parte de sus mejores tropas, después que estuvieron en tierra. La vanguardia enemiga era formada de los mejores regimientos. Se presentaron al frente con igual fuerza a la que podía tener toda la expedición. El choque fue fuerte. En Torata se empeñó la acción, el 19 de enero de 1823. Los españoles dejaron el puerto: tres leguas fueron perseguidos disputando el terreno palmo a palmo y desalojándolos de las posiciones ventajosas que tomaban; pero ellos fueron reforzados por el cuerpo principal del ejército que tenían en reserva.
Entonces era ya forzoso emprender una retirada acelerada para evitar el compromiso de otra acción desventajosa con fuerzas tan desiguales. No fue posible conseguirlo. Los soldados estaban fatigados; los contrarios llegaban de refresco y descansados: al día siguiente se vinieron a las manos. En Moquegua fue el sangriento teatro donde pelearon con bravura y asombro dejando el campo cubierto de muertos. Se retiraron sufriendo un horroroso fuego hasta reembarcar los restos, que se unían en aquel acto a otra división, que desde Iquique se venía batiendo para embarcarse. Se hicieron a la vela y en esta navegación naufragaron dos buques sobre la costa de Nasca, llevando a su bordo el regimiento número 5 y el de Granaderos a Caballo de los Andes; fueron algunos sepultados en las ondas del Pacífico y los que lograron salvarse sufrieron la terrible jornada de atravesar el desierto de la costa por arenales inmensos, debilitados del hambre y la sed, hasta llegar a Pisco desde cuyo punto volvieron a reembarcarse en el puerto. Regresaron luego al Callao donde se les señaló por cantón las fortalezas. Se unieron allí las tropas del Perú y Colombia que estaban de guarnición. Los desastres de la campaña los habían reducido a la desnudez y a la miseria. Los oficiales, a la par de los soldados descalzos, sufrían las mismas privaciones. El país era presidido por el desorden; las facciones y la guerra civil habían atacado al Congreso. El peruano Torre Tagle a la cabeza del gobierno traicionó su patria; ¡se pasó a ellos…!! Los sargentos y soldados se revolucionaron en el Callao, arrestaron a sus jefes y oficiales, y gritaron por sus pagas. Los enemigos se acercaron a los muros, los revolucionarios fueron reducidos y entregaron los castillos. (1)
La primera campaña de puertos intermedios
La primera campaña de Intermedios, o los puertos intermedios de 1822, fue una expedición militar dirigida por el general Rudecindo Alvarado por encargo del Congreso Peruano en contra de las fuerzas realistas acantonadas en la sierra sur del Perú. Esta expedición había sido planeada por José de San Martín, pero en su ausencia la ejecución fracasó, pues los oficiales patriotas no pusieron el dinamismo que las acciones bélicas precisaban y también por la rápida reacción de los jefes realistas a órdenes del virrey José de La Serna, los cuales mediante marchas forzadas a través de los Andes consiguieron cerrar el paso al ejército patriota y triunfaron en dos batallas consecutivas: Torata y Moquegua (19 y 21 de enero de 1823). La primera sección de esas fuerzas compuesta de cerca de 2,000 hombres, zarpó del Callao el 10 de octubre de 1822, bajo las inmediatas órdenes del coronel don Guillermo Miller, y en los días siguientes se dieron a la vela los otros transportes, llevando el resto del ejército y todo el estado mayor. Sólo un buque de guerra, la fragata Protector (la antigua Prueba de los españoles), que mandaba el contraalmirante chileno don Manuel Blanco Encalada, escoltaba la expedición. El Pacífico, libre de naves españolas después de las felices campañas de Cochrane, no ofrecía peligro alguno a las operaciones marítimas de los patriotas. Las Memorias de Miller, tomo II, p. 5, dan un estado de esas fuerzas, que sólo debe tomarse como aproximativo, en vista de las cifras redondas que contiene, de lo que se desprende de otros documentos. Este estado es como sigue:
Primer batallón de la Legión Peruana 700 hombres
Número 4 de Chile 700 hombres
Número 5 de Chile 400 hombres
Artillería de Chile 100 hombres
Número 11 de los Andes 350 hombres
Regimiento Río de la Plata, refundición de
los batallones 7 y 8 de los Andes 1,100 hombres
Regimiento de Granaderos a Caballo 509 hombres
Total 3,859 hombres
8 de noviembre de 1821
Las dos compañías de Ica para la Legión Peruana de la Guardia
(Se ha respetado la ortografía original de la época) DOC. No. 436
Ilustrisimo Señor
Instruydo del oficio de V.S.I. para que de los reclutas, formen dos compañias para la Legión Peruana de la Guardia lo executaré ynmediatamente que tenga la fuerza necesaria para el efecto, sobre la que ya tengo formada, disiplinada, vestida y fogeada, con solo un oficial el que lo considero por el merito que tiene contraydo anteladamente a Subteniente del mismo Batallón, y cuyo nombre es Don Francisco Garcia para que V.S.I. le libre el correspondiente despacho de Subteniente de una de las compañias de la Legión pues me parece muy regular que al que trabaja con interes se le premie. Lo que se servirá V.S.I. elevarlo al superior conocimiento del Excelentisimo Señor Protector. Dios guarde a V.S.I. muchos años. Ica y Noviembre 8 de 1821.
Juan Pardo de Zela (Rubricado) Ilustrisimo Señor Don Bernardo Monteagudo Ministro de Guerra y Marina. L.L. Mss. Fot. B.N.P., s.c,
Nueva Colección Documental de la Independencia del Perú Guerrillas y montoneras durante la Independencia – Págs. 132, 134.
(1) COLECCIÓN DOCUMENTAL DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ
TOMO XXVI “MEMORIAS, DIARIOS Y CRÓNICAS” VOLUMEN 2º.
Campañas del Ejército de los Andes. Por: José María Aguirre
Recopilación y prólogo de FÉLIX DENEGRI LUNA
Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú
Lima, 1971
