¡Tu carrito está actualmente vacío!
LA VOZ DE LOS BICENTENARIOS
| Mg. Juan Carlos Romaní Chacón Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú Provincia de Ica 4 de febrero 1822 – 2023: 201 años del Pronunciamiento de Libertad del Cabildo de Nasca El General San Martín proclamó la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, en la Plaza de Armas…


| Mg. Juan Carlos Romaní Chacón
Presidente del Comité Patriótico
Bicentenario de la Independencia del Perú
Provincia de Ica
4 de febrero 1822 – 2023:
201 años del Pronunciamiento de Libertad del Cabildo de Nasca
El General San Martín proclamó la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, en la Plaza de Armas de Lima, pero los ejércitos españoles todavía eran dueños de gran parte del Virreynato del Perú y los guerrilleros patriotas peruanos, en coordinación con las divisiones del Ejército Libertador, seguían luchando, tratando de sostener la independencia de los pueblos que la habían proclamado y jurado antes de Lima. Muchos pueblos sufrieron las sangrientas represalias de los godos y se produjeron gestas heroicas de muchos pueblos de la costa, sierra y selva; hechos históricos que las nuevas generaciones del siglo XXI recién empiezan a conocer.
La adhesión del aguerrido pueblo nasqueño a la causa de la Independencia ya se había destacado desde el desembarco de San Martín, el 8 de setiembre de 1820, así como en las primeras operaciones militares del 7 de octubre, en Palpa, con una contundente primera victoria patriota; así como el 15 de octubre en Changuillo y Nasca; y, en la proclamación de la Independencia de Ica, el 21 de octubre de 1820 en su Plaza de Armas, y la partida de La Expedición Libertadora del General Juan Antonio Álvarez de Arenales ese mismo día, rumbo a la sierra. Los meses siguientes fueron de angustia, incertidumbre y sacrificios de los pueblos de Chincha, Pisco, Ica, Palpa y Nasca, que hoy conforman la región Ica. Los ejércitos españoles iban recuperando poco a poco los antiguos partidos o pueblos, en donde muchos peruanos, indios, mestizos, negros y criollos defendían al Rey y despreciaban a los patriotas. Eran tiempos de traiciones, conspiraciones, bandolerismo y anarquía, en donde se hacía justicia con las armas, con sus propias manos; era la época de la ley del más fuerte. En éste terrible escenario, en el tercer año de la guerra de la Independencia, fueron pocos los pueblos que se atrevieron a arriesgar en forma mayoritaria sus propiedades, su ganado, sus reservas de alimentos… sus vidas.
Nasca se levanta
El historiador peruano Germán Leguía y Martínez, en su imponente obra Historia de la Emancipación: El Protectorado, nos relata lo siguiente:
“Con todo, gracias a la conducta sagaz y humana observada por Miller en la segunda incursión que ya historiamos, y a la consideración de ser peruanos los dos jefes principales de la expedición, el espíritu público mostróse inclinado a sobrellevar los nuevos sacrificios que de él se demandaban; y los ayuntamientos requeridos, llanos y gustosos por lo general, apresurarónse a deferir al patriótico llamamiento de los nuevos expedicionarios. El pueblo de Nasca, entre otros, distinguióse por lo rápido y satisfactorio de su respuesta; y, en nota que al general divisionario dirigiera su cabildo parroquial (4 de febrero), hizo evidente el entusiasmo con que todos sus vecinos adiestrábanse en el cuerpo de infantería y en el de caballería allí anteriormente organizados por el comandante militar que Miller hubo nombrado para aquél partido, sargento mayor Marcelino Carreño (1); indicó que todos los menesteres, en materia de víveres y vestuarios, “quedarían librados a los recursos de la localidad”, y sólo exigió, “para ponerse en campaña, armamento y municiones de guerra” (2).
(1) En agosto de 1821 es decir, cuando se efectuaba la segunda feliz incursión de Miller en la zona de Ica y operaba éste sobre el feroz Santalla. V. el cap. II, parte II, segundo período, 2da. época de esta obra.
(2) Merece, en verdad, ser conocida la expresiva nota del cabildo nasqueño …
Pronunciamiento del pueblo de Nasca
4 de febrero de 1822
Que todo hombre de Nasca renuncia voluntario cuanto tiene y cuanto vale, por trasmitir a US. la deliberación absoluta de todos sus derechos. El ayuntamiento se avanza a protestarle que no es ésta una traslación retórica e insignificante; que el pueblo se halla decidido a obrar dentro o fuera del territorio; y que, con esta mira, se presta gustoso y puntual a la disciplina diaria que recibe del jefe y oficialidad que le ha destinado US.; que su progreso es demasiado rápido, y que los cuerpos de infantería y caballería que se organizan bajo la dirección del sargento mayor y comandante militar don Marcelino Carreño, deberán presentar, dentro de breves días, un simulacro de las aptitudes que adquieren. Sabe US. mejor que los miembros del ayuntamiento, todas las necesidades de cualquiera corta partida para ponerse en estado de servicio; y que las facultades de un pueblo pobre, por grandes que sean su decisión, su generosidad y entusiasmo, nunca pueden ser bastantes para dividirse en diferentes objetos.
La tropa de Nasca sólo exigirá de US. armamento y municiones de guerra para ponerse en campaña: los restantes artículos quedarán librados a los recursos de Nasca; y, conseguido que sea este objeto, parece que el ayuntamiento habrá llenado su deber, los votos de US. y los del pueblo benemérito que le ha confiado su representación y poder ilimitado. Desearía el ayuntamiento que sus ideas quedasen bien explicadas, que pudiese entender US. y concederle la alta gracia de creer que el pueblo de Nasca, a pesar de su oscuridad, y de ocupar apenas un puesto en la topografía del Perú merece ser elevado al rango de los libres, por su adhesión, por su energía, y por haber aspirado al aprecio del ilustre general en jefe del ejército libertador del Sud. – Dígnese US. Sr. General, aceptar las seguridades que le ofrece el ayuntamiento, de su más alta consideración y respeto. – Dios guarde a US. muchos años. – Nasca y febrero 4 de 1822.
José Narciso Trigoso. – José Manuel Mesa. – Juan José López. – José Borda. – Juan Mesa. –
Por mandado de S.Sía.: Juan Galindo, secretario. –Sr. General jefe del ejército libertador del Sud, don Domingo Tristán y Moscoso”. –
Gaceta del Gobierno de Lima, t. II núm. 15, del 20 de febrero de 1822.- Palpita en esta nota la fogosidad de un sincero patriotismo, y admira que en esos tiempos y en un pueblo como Nasca pudiese haber quien, con tanta elocuencia y corrección, redactara documentos de la calidad y altura que resplandecen en el oficio precedente.
El sargento mayor don Marcelino Carreño, organizador de los cuerpos cívicos de Nasca, falleció en el encuentro de Corpahuaico, la víspera de la batalla de Ayacucho (8 de diciembre de 1824); era argentino. – las Memorias de Miller, vol. I, Pág. 306.
