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Las elecciones de 1809 en Ica
| Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones Para elegir al representante del Reino del Perú ante la Junta Central se tuvo en cuenta a 17 ciudades del virreinato del Perú, por una…

| Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda
Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia
de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica
Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones
Para elegir al representante del Reino del Perú ante la Junta Central se tuvo en cuenta a 17 ciudades del virreinato del Perú, por una mala interpretación de la orden que llegara desde España, puesto que era un número alto que no correspondía a la realidad, y las elecciones solo deberían hacerse en las ciudades capitales de las intendencias.

Las elecciones se llevaron a cabo entre junio y agosto de 1809, y eran producto de la situación de emergencia que se vivía en España por la invasión francesa de Napoleón Bonaparte. Ica estuvo presente en esta gran experiencia de delegar poder a un representante, eligiendo el 19 de julio de 1809 al abogado limeño, don Jacinto Calero.
Finalmente, para el sorteo de entre todos los ganadores, el virrey Abascal decidió considerar los resultados de todos los ayuntamientos, situación que no se vivió en México, donde se tomó en cuenta únicamente los resultados de las ciudades cabeceras de intendencia.
En las elecciones de preselección de candidatos, de julio de 1809, el procedimiento seguido en Ica fue exactamente el mismo que se practicó en Lima, Trujillo, Cusco, Piura, y las ciudades donde hubo elecciones. Se encontraron presentes todos los miembros del cabildo, se hizo lectura del oficio del virrey comunicando la real Orden del 22 de enero de 1809 para la elección del representante del reino ante la Suprema Junta Central; acto seguido, se eligió a una terna entre los propuestos más votados y, luego, puestos sus nombres en tres papeletas dentro de un cántaro que hacía de ánfora, se llamó a un niño, que por su mano sacó la papeleta con el nombre de Jacinto Calero.
Ignoro el nombre de uno de los tres ganadores para la terna, pero se sabe que los nombres se asociaban a personas de prestigio bien ganado y que no iban a recibir contradicción alguna de resultar ganadores para representar al Perú; uno de los propuestos en Ica fue José Baquíjano y Carrillo, cuyo nombre también fue votado en otras ciudades, resultando el de mayor votación en todo el virreinato.
El 19 de septiembre de 1809 fue el sorteo final, con los nombres de los ganadores en cada ayuntamiento. Previamente, el fiscal en lo civil de la Real Audiencia de Lima pronunció un discurso destacando que España y América estaban unidas en un solo propósito, y hermanadas hacia un mismo fin. Indudablemente, se buscaba mantener la fidelidad de las colonias con respecto a la metrópoli.
Finalmente, la terna final que participaría en el sorteo estaba constituida por los candidatos José Baquíjano y Carrillo, José de Silva y Olave, y José Manuel de Goyeneche. Efectuado el sorteo, la primera papeleta que se extrajo, que era la ganadora, fue con el nombre de José de Silva y Olave, quiteño que se desempeñaba como rector de la Universidad de San Marcos, quien, pese a emprender el viaje a España, no llegó, al enterarse en el camino sobre la disolución de las Cortes Generales.
La elección del 19 de julio de 1809 en Ica, al parecer, estuvo cargada de irregularidades, puesto que antes de leerse el nombre, cuando se sacó la papeleta del cántaro, se escuchó una voz que gritó el nombre del ganador, sin que se hubiera leído aún su nombre, lo que llevó a suponer -posteriormente- que esa papeleta tuvo dimensiones diferentes a las otras dos, y por eso, al tenerla a la vista, quien lo sabía gritó el nombre de Calero.
Así se protagonizaron estas primeras elecciones en Ica, mientras se asomaba la práctica de la democracia, que se perfeccionaría en el camino, transitando por un camino de luces, sombras y desencuentros.
