Si tomas un medicamento para tu dolor neuropático crónico ¡Lee este artículo!

|Luis Edgardo Figueroa Montes Médico patólogo clínico. Director de Medicina del Laboratorio                                                                       www.medicinadellaboratorio.com A mediados de 2019, una isquemia en mi tronco encefálico (bulbo raquídeo) producto del manejo inadecuado de mi presión arterial alta, me tuvo hospitalizado 10 días, con cinco meses posteriores en recuperación física en mi hogar. Este evento generó una secuela…

|Luis Edgardo Figueroa Montes

Médico patólogo clínico.

Director de Medicina del Laboratorio

                                                                      www.medicinadellaboratorio.com

A mediados de 2019, una isquemia en mi tronco encefálico (bulbo raquídeo) producto del manejo inadecuado de mi presión arterial alta, me tuvo hospitalizado 10 días, con cinco meses posteriores en recuperación física en mi hogar.

Este evento generó una secuela neurológica. Esta secuela caracterizada por una pérdida de la sensibilidad al dolor y a la temperatura, en el hemicuerpo derecho. Meses después los síntomas se agravaron, produciendo una neuropatía crónica.

Con el objetivo de evitar un nuevo derrame cerebral (prevención secundaria) me recetaron diferentes medicamentos para la presión arterial, para estabilizar las placas ateroscleróticas y mantener la sangre anticoagulada. Considerando tener una mejoría de los síntomas de la neuropatía crónica, mi médico tratante me recomendó un medicamento cuyo principio activo es un análogo del ácido gamma amino butírico (GABA), conocido por su nombre genérico como pregabalina (a baja dosis).

Este medicamento se recomienda para tratar el dolor neuropático periférico y central. Esta sensación de dolor se describe como calor, quemazón, dolor pulsátil, dolor fulgurante, dolor punzante, dolor agudo, espasmos, dolor continuo, hormigueo, entumecimiento y sensación de pinchazos. El dolor neuropático periférico y central podría estar también asociado con cambios de humor, alteraciones del sueño, fatiga (cansancio) y puede tener efecto sobre la actividad física y social y sobre la calidad de vida en general (1).

Destacar que este medicamento no está incluido en el petitorio farmacológico de la seguridad social. Eso significa que si deseo adquirirlo debo comprarlo de forma directa con receta médica en alguna farmacia. En el Perú, una caja con 30 cápsulas -de una presentación genérica- de una dosis estándar, cuesta en promedio 15 dólares. Y si la presentación es de menor dosis, cuesta 25 dólares.

Acostumbrándome a esta nueva etapa ya con varios medicamentos, pasaron algunos años. Los síntomas de la neuropatía se incrementaron y subí la dosis de pregabalina (dosis moderada). Pasaron meses y sentía la necesidad de incrementar la dosis de este medicamento, porque -al parecer- los síntomas de la neuropatía se exacerbaban. Conversé con mi neurólogo y me comentó que aún podría llegar a dosis más altas.

¿Síntomas como lentitud en el pensamiento, fatiga, somnolencia, agotamiento cerebral, sudoración, trastornos del sueño, cambios en el humor, irritabilidad, incremento de la sensación de quemazón en el hemicuerpo, eran síntomas que se agravaban de la neuropatía? Entonces empecé a cuestionar este medicamento en relación a la necesidad de incrementar su dosis en el transcurso del tratamiento y posible reacción adversa a la pregabalina.

Según la Organización Mundial de la Salud, el efecto o reacción adversa a un medicamento se define como una reacción nociva y no deseada que se presenta tras la administración de un medicamento, a dosis utilizadas de forma habitual, en la especie humana, para prevenir, diagnosticar o tratar una enfermedad, o para modificar cualquier función biológica (2). Según la agencia española de medicamentos (1), refiere que este medicamento tiene diferentes efectos adversos (1).

Un interesante artículo titulado «Los riesgos de la sobreutilización de gabapentina y pregabalina», menciona que, para el 2014, desde la aparición de pregabalina en el mercado su consumo se ha ido incrementando de forma exagerada. Su comercialización en el momento en el que vencía la patente de su homólogo gabapentina se debió a una estrategia de su fabricante para conseguir mantener la cuota de mercado y sustituir el genérico (gabapentina) por el de marca (pregabalina), de un costo muy superior (cuesta 6 veces más). Esta estrategia de marketing le ha salido muy bien al laboratorio, ya que en la actualidad pregabalina es uno de los productos más rentables a nivel mundial para esta compañía (3).

Refiere que, además del impacto económico (para el paciente y el sistema de salud que lo coberture), la sobreutilización -tanto de pregabalina como de gabapentina- tiene riesgos añadidos que deben tenerse en cuenta. Los efectos neuropsiquiátricos, su capacidad para producir dependencia y abuso, son algunos de los efectos adversos más graves (3).

Ambos fármacos pueden producir efectos adversos neurológicos. Otros efectos adversos son: ganancia de peso, edema, efectos gastrointestinales (obstrucción, íleo paralítico, estreñimiento, especialmente frecuentes e intensos si el paciente toma analgésicos opiáceos); alteraciones cardiacas, como la insuficiencia cardiaca registrada en estudios post-autorización, y aumento de ideación o comportamiento suicida. Son frecuentes también los vómitos, la sequedad de boca y la flatulencia.

Además, gabapentina y pregabalina pueden producir dependencia, abuso y síndrome de retirada. La preocupación por el abuso creciente de estos fármacos ha llevado a incluir la pregabalina en la lista IV de la Ley de Sustancias Controladas de EEUU. Según la revista Prescrire, en 2011 se notificaron un total de 30 casos en Suecia y Francia relacionados con el abuso y la dependencia de pregabalina. Es más, dado su perfil de seguridad, publicaciones recientes están planteando si es hora de frenar el creciente consumo de estos medicamentos (3).

Considerando que suspenderlo de forma brusca es perjudicial, su retiro debe ser en forma lenta y sostenida. Para esto necesitamos una presentación en menor dosis (cuesta más). En conclusión, es importante conocer en detalle qué beneficios o efectos adversos pueden generar los medicamentos que son recetados para nuestras enfermedades. Continuaré investigando sobre este «Síndrome de retirada de la pregabalina» que es una patología rara, que se presenta cuando se suspende el medicamento en menos de 1 semana, presentando sintomatología variada y que mejora con el reinicio del fármaco (4). Tomen la mejor decisión con su médico tratante.

Enlaces de interés

1. https://cima.aemps.es/cima/dochtml/p/04279012/P_04279012.html

2. http://www.anmat.gov.ar/farmacovigilancia/glosario_fvg.pdf

3. https://www.saludcastillayleon.es/portalmedicamento/es/terapeutica/ojo-markov/riesgos-sobreutilizacion-gabapentina-pregabalina

4. https://revistahcam.iess.gob.ec/index.php/cambios/article/view/208