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La UNICA sigue en desorden
Por: Humberto Fajardo Contra viento y marea, siguiendo las órdenes de quienes los pusieron en el Congreso, la alianza entre los partidos representantes de los intereses de las universidades no licenciadas, siguen apuntando a desandar todo lo andado desde el 2014, cuando se inició la reforma universitaria Hasta los de Perú Libre, repartido en migajas,…

Por: Humberto Fajardo
Contra viento y marea, siguiendo las órdenes de quienes los pusieron en el Congreso, la alianza entre los partidos representantes de los intereses de las universidades no licenciadas, siguen apuntando a desandar todo lo andado desde el 2014, cuando se inició la reforma universitaria
Hasta los de Perú Libre, repartido en migajas, argumentan una serie de falacias para la contrarreforma universitaria, incluso desmembrar a la SUNEDU, con tal que resurja la inefable Asamblea Nacional de Rectores.
Estas nefastas intenciones de descabezar el directorio de la institución tutelar que hacía lo imposible para incrementar la calidad de la educación superior, hace que se mantenga una pelea legal y constitucional.
En el caso de la universidad nacional San Luis Gonzaga, la pugna por el poder hace años que se viene dando, en una pelea llamada entre perdedores.

El actual rector, Anselmo Magallanes, no quiere dejar el cargo cuyo mandato feneció hace buen tiempo, no por los exámenes de Cepu y ordinario, sino que, como los congresistas no quieren dejar la tela, perdón, el jugoso sueldo de 30 mil soles mensuales.
En Ica, la pelea se centra en los dos únicos bandos hartamente conocidos, por intereses personales, cuando antes eran yunta inseparable, médico y odontólogo, sólo que cuando Encinas quiso comer del mismo plato, Magallanes le dijo no alcanza para dos.
Desde ese momento de quiebre surgieron las confrontaciones y discusiones, y nunca llegaron a entenderse.
A pesar que la ley 30220 puso orden al sistema universitario, pues se eliminaron muchas instituciones mal llamadas universidades, que lo único que hacían era llenarse los bolsillos, imperando la corrupción y entrega de maestrías y doctorados, en muchos casos al mejor postor.
Antes, estas inmoralidades y delitos eran apañados por la ANR conformada por los rectores que eran juez y parte. Si hubo reclamaciones de quienes no alcanzaban esos beneficios por falta de dinero, recibían como respuesta ¡No se oye, padre!
Hay que recordar que la Constitución, artículo 18, señala que la educación universitaria tiene como finalidad la formación profesional, la difusión de la cultura, la creación intelectual y artística y la investigación científica y tecnológica.
