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Libertad de Fujimori
Luego de un largo vía crucis sufrido por el expresidente Alberto Fujimori, su familia, sus simpatizantes y todos los peruanos que saben reconocer lo bueno y lo malo, hemos recibido sin ningún tipo de triunfalismo el acto de justicia y de humanidad, así como el imperio del Derecho, ya que -al fin- se ha decidido…

Luego de un largo vía crucis sufrido por el expresidente Alberto Fujimori, su familia, sus simpatizantes y todos los peruanos que saben reconocer lo bueno y lo malo, hemos recibido sin ningún tipo de triunfalismo el acto de justicia y de humanidad, así como el imperio del Derecho, ya que -al fin- se ha decidido en nuestro Perú no supeditar lo resuelto por nuestros organismos a las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos ni a ningún otro organismo supra nacional ideologizado, que pretenda meter las narices en asuntos que no les corresponde, como es el caso de anular un indulto humanitario, decidido de acuerdo a Ley, inventando que el expresidente fue sentenciado por el delito de “lesa humanidad”, cuando está comprobado que eso es totalmente falso.

Tenemos que hacerles recordar a los desmemoriados y convenidos, así como hacerles conocer a los jóvenes actuales de nuestro país (a quienes se les ha ocultado la verdadera historia de los tiempos del terrorismo), la gravísima situación que atravesaba el Perú cuando asumió la presidencia Alberto Fujimori, luego del gobierno de Alan García. El Perú no tenía crédito y éramos mirados por el resto del mundo como un leproso al que nadie quería dar la mano para brindarle ayuda, estábamos en total desprestigio y bancarrota. Ir al mercado era un dolor de cabeza para todos, especialmente para nuestras madres de familia ya que, cada nuevo día, los víveres amanecían con nuevos y altísimos precios. Lo que se ganaba ya no alcanzaba para cubrir la canasta familiar. Por otro lado, el terror nos había hecho víctimas a casi todos los peruanos, que teníamos que soportar casi a diario los apagones a causa de las voladuras de torres de alta tensión; las explosiones, tanto en los domicilios como en las grandes tiendas, en los mercados, en fábricas, puentes, carreteras, puertos, minas, etc. con la consiguiente muerte de un sinnúmero de peruanos. Sin dejar de mencionar los asesinatos en arteras y cobardes emboscadas en el campo y en la misma ciudad.
Lo triste y oprobioso es ver cómo -ahora- políticos sin ninguna moral, esos que deberían tener vergüenza hasta de pronunciarse al respecto, lejos de celebrar o simplemente aceptar este hecho, legal y humano desde todo punto de vista, han lanzado su voz de protesta como si revertir este hecho les causara algún beneficio a ellos o al país. Son personajes tóxicos que tienen envenenada el alma. Su accionar estará orientado ahora a que el ex presidente sea encarcelado nuevamente.
Esperemos que ahora vuelva la solidaridad y la unión entre los peruanos, y que asimilemos que nuestro PERÚ es un país que tiene todo para ser una potencia y vivir como un país desarrollado, pero que… lo único que nos falta es: SOLIDARIDAD y PAZ.
Trabajemos unidos, sin odios ni rencores, y hagamos de nuestro país el Perú grande y venturoso que debemos dejar a nuestros hijos y a todos los que vengan después de nosotros.
