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Ambulantes lograron ocupar las céntricas calles de Ica
| Daniel Bravo Dextre Por más esfuerzo que hicieron, los serenos y policías municipales no pudieron evitar que los comerciantes informales ocupen las principales calles de la ciudad de Ica con motivo de la fiesta navideña. Desde el mediodía del domingo 24, la municipalidad provincial de Ica trató de evitar la presencia de ambulantes. Incluso,…

| Daniel Bravo Dextre
Por más esfuerzo que hicieron, los serenos y policías municipales no pudieron evitar que los comerciantes informales ocupen las principales calles de la ciudad de Ica con motivo de la fiesta navideña.
Desde el mediodía del domingo 24, la municipalidad provincial de Ica trató de evitar la presencia de ambulantes. Incluso, con vehículos cisterna les arrojaron agua a los informales que se habían apostado en las primeras cuadras de la calle Amazonas.
Los ambulantes con su mercadería en mano resistieron hasta las 6:00 de la tarde del domingo. Los serenos se cansaron y al agotárseles las reservas de agua literalmente “tiraron la toalla”, procediendo a cerrar algunas calles con conos desviando la circulación de vehículos.

Las dos primeras cuadras de la calle Amazonas, pasaje Cerro Azul, pasaje Los Ángeles, segunda y tercera de la calle Independencia y ambas veredas de las tres primeras cuadras de la Av. Grau se convirtieron desde esa hora en “territorios liberados” para que los informales puedan vender su mercadería libremente.
Como sucede todos los años en estas fiestas navideñas, desde esa hora de la tarde hasta después de la medianoche hubo gran demanda de juguetes para los pequeños de la casa, de prendas de vestir, panetones y artículos en general.
El alcalde Carlos Reyes trató de organizarlos llevándolos al campo ferial; pero, como ocurre todos los años, la fuerza de la costumbre hace que los iqueños en su gran mayoría se constituyan al cercado de Ica para realizar sus compras navideñas.
Concertación
Desde 1980, todos los alcaldes trataron de evitar la presencia de ambulantes en las calles céntricas con motivo de Navidad. Los informales siempre vencían y al final terminaban cerrando toda la Av. Grau, Amazonas y calle La Mar.
La Navidad del 2003 el alcalde Luis Oliva (Pincel) les declaró la guerra a los ambulantes, quienes contrataron matones de Mollendo para que se enfrenten con los serenos.
Oliva se enfadó por este desafío y por sugerencia de sus asesores contrató a un “ejército” de la Pascana (Pisco), uno de los barrios más temibles del país, después del Callao.

Los comerciantes informales sabían que tenían todas las de perder y, por voluntad propia, en vez de cerrar Grau cerraron las dos primeras cuadras de la calle Ayacucho. Oliva no se quedó satisfecho y en las primeras horas de la mañana del día 23 pensaba arremeter con cargadores frontales, rochabuses y “fuerza de choque” para liberar esa arteria principal.
En miedo de la incertidumbre los ambulantes que ya tenían noticias del regidor aprista Francisco Massa Pardo, pidieron su presencia en el “escenario de guerra” para conciliar con el burgomaestre.
“Pancho” Massa llegó en pijamas ese día a las 4:00 de la madrugada a la primera cuadra de la calle Ayacucho, dialogó con los dirigentes, quienes pidieron tregua para que se les permita trabajar en las veredas sin cerrar las calles.

Con la intermediación de Massa, el alcalde Oliva accedió a esa reconsideración y después de 48 años en esa histórica Navidad no hubo un solo ambulante en la Av. Grau, siendo reubicados en las veredas de las calles Ayacucho, Amazonas, Cajamarca y La Mar, sin el cierre de calles.
Es imposible desaparecer a los ambulantes en Navidad y Año Nuevo en que existe gran demanda de ciertos productos. Lo ideal es que el alcalde ejerza liderazgo y concierte con ellos para que oferten su mercadería sin causar problemas a la circulación vehicular por el cierre de calles.
Por la presencia de los informales, al día siguiente las calles mencionadas y los alrededores del mercado Modelo amanecieron colmadas de basura, dado que los ambulantes tienen la pésima costumbre de ocuparlas y dejarlas en pésimas condiciones.
