Cajón de sastre

Actividades agrícolas que depredan el agua en Ica | Segundo Florencio Jara Peña Hace unos días atrás me visitó un amigo de la sierra, acababa de volver de un país europeo. Mi amigo es un ciclista empedernido, al igual que yo; siempre viaja acompañada de su vieja Specialized. Así es que nos dimos una vuelta…

Actividades agrícolas que depredan el agua en Ica

| Segundo Florencio Jara Peña

Hace unos días atrás me visitó un amigo de la sierra, acababa de volver de un país europeo. Mi amigo es un ciclista empedernido, al igual que yo; siempre viaja acompañada de su vieja Specialized. Así es que nos dimos una vuelta por las espectaculares campiñas de Salas, un distrito iqueño. Cerca de uno de estos fundos agroexportadores se detuvo un instante y con el dedo entre los labios me indicó que no hiciera ruido alguno. Pensé que había quedado seducido por los cánticos de los diversos pájaros que abundan por la zona. De vuelta a casa, durante el almuerzo, me preguntó cómo era el servicio del agua por acá. Le expliqué que nos proveían el anhelado líquido, por supuesto entubada, 3 veces por semana, entre las 8 y 10 de la mañana; que contábamos con una cisterna subterránea desde donde el agua almacenada se distribuía en la casa; el agua se extraía y era administrado por los directivos del centro poblado; en Ica ciudad también se extrae el agua de corrientes subterráneas y es administrada por la empresa municipal, aunque allá el agua llega a los domicilios diariamente. Terminé mi explicación.

Haciendo una pausa al platillo que despachaba, a base de palta, nos dijo que allá, en Europa, estaban empezando a rechazar el consumo de paltas provenientes de países como el nuestro, porque, dicen, es una planta que depreda demasiado el agua y perjudica a los moradores locales. ¿Recuerdas, me dijo apuntándome con la nariz mientras engullía su comida, el momento en que paré en la carretera?, fue para oír el rumor del agua, en pleno desierto, con el que riegan las plantaciones de palta en ese fundo. Es inconcebible como se desperdicia tanta agua. Terminó escandalizándose.        

Cuando mi amigo retornó a su pueblo, sus palabras me hicieron reflexionar y entonces me puse a investigar. En efecto, el cultivo de la palta es ampliamente apreciado por su delicioso sabor y sus beneficios nutricionales (en Sudamérica, Chile es, mejor diríamos fue, una potencia exportadora). Sin embargo, es importante reconocer también que su producción no está exenta de desafíos y consecuencias ambientales.

Es en la región de Ica donde se encuentran extensas plantaciones de palta, pero no veo que exista una preocupación por parte de las autoridades correspondientes (Gobierno Regional y Ministerio de Agricultura y Riego -irónicamente este ministerio lleva el apelativo de “riego”-) debido al consumo excesivo de agua asociado con este cultivo.

No soy experto en la materia, pero he detectado algunos aspectos perniciosos del cultivo de palta en términos de su impacto en el suministro de agua y el estrés hídrico en los centros poblados de Ica.

Consumo de agua: La palta es un cultivo sediento que requiere una cantidad significativa de agua para su crecimiento y desarrollo. En regiones áridas como Ica, donde el recurso hídrico es limitado, la expansión de las plantaciones de palta puede ejercer una presión considerable sobre los acuíferos locales y los sistemas de riego.

Estrés hídrico: El uso intensivo de agua en el cultivo de la palta puede llevar al estrés hídrico no solo a los centros poblados o distritos cercanos a las plantaciones, sino también a la propia ciudad de Ica. Esto afectará por igual a los pequeños agricultores, como a los residentes locales que dependen del mismo suministro de agua para sus necesidades diarias. La sobreexplotación de los recursos hídricos puede tener consecuencias graves para la salud y el bienestar de la población.

Impacto ambiental: Además del estrés hídrico, la sobre producción de palta puede tener otros efectos negativos en el medio ambiente. Por ejemplo, la deforestación para crear nuevas plantaciones puede alterar los ecosistemas locales y afectar la biodiversidad. Además, el uso de pesticidas y fertilizantes puede contaminar el suelo y el agua (este año, por ejemplo, los pequeños agricultores de Pecanas afrontaron, por primera vez en su historia, una plaga de melaza que, mal que bien, tuvieron que resolver este problema ellos mismos, sin saber su origen y sin que el gobierno se haya comprado el pleito).

Alternativas sostenibles: Es fundamental que los agricultores y las autoridades consideren prácticas más sostenibles para el cultivo de la palta. Esto podría incluir la adopción de técnicas de riego más eficientes, la promoción de variedades de aguacate menos sedientas y la implementación de prácticas de conservación del agua.

Creo que para nadie es un secreto que la escasez de agua es una crisis mundial. En las últimas décadas, según estudios especializados, Ica ha experimentado un drástico descenso de la disponibilidad de agua a medida que aumentaba la producción de espárragos y paltas. Durante el auge de las exportaciones agrícolas de las últimas décadas, el aumento de la demanda de aguas subterráneas llevó el balance hídrico de la cuenca de Ica a un nivel insostenible, ya que se extrae más agua de la que se repone. La Autoridad Nacional del Agua (ANA), que en teoría es responsable de la conservación de los recursos hídricos, ha registrado un descenso del nivel de la napa freática en Ica, en algunos lugares de hasta 1,5 m al año. Por Camino de Reyes, donde actualmente resido, los pobladores más ancianos afirman que hubo épocas en donde hallabas agua a 10 metros tierra adentro. Ahora tienes que cavar más de 100 metros para hallar este preciado líquido. Según el Banco Mundial, Perú será uno de los países más afectados por el aumento de las temperaturas, con un incremento medio previsto de la temperatura en la estación seca de entre 1,0 °C y 4,0 °C. Para el año 2050 se incrementará gravemente la escasez de agua y deterioro de su calidad.

Para evitar esto se tienen que dictar políticas públicas que ataquen las causas. Una de estas medidas podría ser propender al riego superficial mediante la construcción de diques y canales (existe un proyecto muy viable, cual es evitar que el rio Pisco desemboque en el mar y sea conducido, mediante la construcción de canales, al valle de Ica, por ejemplo).

Es verdad que la palta es un alimento delicioso y versátil, pero debemos ser conscientes de su impacto en el entorno. La búsqueda de un equilibrio entre la producción agrícola y la preservación de los recursos naturales es esencial para garantizar un futuro sostenible para las comunidades y el medio ambiente en Ica. Aún estamos a tiempo.