¿Cómo debemos elegir a un buen candidato?

| Por: Lic. Jesús Acevedo Herrera Past Decano del Consejo Regional de Ica Colegio de Periodistas del Perú Reg. FPP. 5385 Reg. CPP. 030 En un comentario anterior dijimos que en nuestro país vivimos en una democracia imperfecta, debido a que la ciudadanía otorga en la política su voto democrático sin realizar un análisis o…

| Por: Lic. Jesús Acevedo Herrera

Past Decano del Consejo Regional de Ica

Colegio de Periodistas del Perú

Reg. FPP. 5385

Reg. CPP. 030

En un comentario anterior dijimos que en nuestro país vivimos en una democracia imperfecta, debido a que la ciudadanía otorga en la política su voto democrático sin realizar un análisis o reflexión de quién o quiénes serán los candidatos que aspiran a ser autoridades políticas y ocupar cargos públicos, desde presidente de la república, congresistas, gobernadores y alcaldes. Nuestros años de experiencia nos avalan para poder dar algunas características que permiten a un candidato destacar por encima de cualquier otro.

Es unánime el comentario que hay en todos los niveles del Estado. Tenemos un gobernante(s) o al menos muchos de ellos que han sido elegidos pero que en varias ocasiones han resultado ser viles corruptos e ineptos, y hemos sido nosotros los que los hemos elegido con nuestro voto democrático; por eso, es conveniente que el ciudadano aprenda a tomar criterios que faciliten tomar una buena decisión y, al no tenerlos, es muy corriente votar por alguien que en su actuar posterior nos decepcione, dándonos cuenta de que nos hemos equivocado y que, sin embargo, ya no hay vuelta atrás hasta el siguiente periodo.

Es unánime el comentario que existe en todos los niveles del Estado, algunas autoridades o gobernantes, muchos de ellos en varias ocasiones, son corruptos e ineptos, y hemos sido nosotros los que hemos elegido. Por ello, es importante preguntarse qué cualidades debe tener un gobernante al que le hemos dado el poder. No se trata de solo saber que también habla o que tanto promete, sino de saber si va a poder ejecutar sus promesas o va a sucumbir en la tentación del uso del poder que la ciudadanía otorga.

Tener poder para servir es el ideal de quién quiere para los demás, pero es fácil conocer si tiene virtudes o no. Si no tiene virtudes o solo servirse del poder para beneficio propio diremos que es la esencia de la corrupción que se da en todos los niveles de la sociedad.

¿Cuáles deben ser, a mi juicio, los criterios para elegir al candidato? Principalmente, tendríamos que evaluar los aspectos fundamentales. Si tiene capacidad para ejecutar lo que promete, no basta con que plantee un Plan de Gobierno con resultados concretos en beneficio de la población es realmente muy importante, ni siquiera se vea que es factible su ejecución, sino que hay que ver su trayectoria personal y profesional para saber qué tanto ha logrado a lo largo de su vida y los objetivos que plantea.

Es importante la honestidad y coherencia de su vida. Uno se puede equivocar porque es de humanos errar; pero, lo más importante es ver al candidato en su trayectoria, que sea alguien a lo largo de su vida y que se haya preocupado por los demás de modo tangible. Esto puede verse tanto si ha trabajado en el sector púbico como en el privado. Por eso, amigos, a la hora de elegir a su candidato en las urnas, piensen si las nuevas autoridades van a poder cambiar aquello de lo que estamos hartos y asqueados: la ineptitud y la corrupción.

Esto es una opinión. Ser honesto, ser transparente en el uso de los recursos; ser objetivo y no engañar con los discursos, tener espíritu de servicio, estar comprometido con su comunidad, cumplir con las promesas de campañas, centrado en su trabajo, sin miedo a ensuciarse las manos, dar respuesta a los problemas y necesidades del Estado, ser proactivo administrador, ser capaz y estar orientado a los logros en favor de la sociedad es lo más importante.

Platón sostenía que a aquellos ciudadanos que ignoran lo que es el bien y lo que es el mal “no debe confiársele nada relacionado con el gobierno y que hay que censurarlo por ignorantes, aunque sean eventualmente muy buenos en hacer cuentas y hayan realizado todos los estudios de asuntos muy estimados”. Edmund Burje escribía: “la ciencia del gobierno, que es práctica en sí, dirige a todos los propósitos prácticos. Es materia que exige experiencia e incluso más experiencia de la que puede alcanzar en toda su vida por sagaz y observadora que sea “.

Una buena autoridad o un buen gobernador, tiene relación directa con los valores éticos y actitudes personales. Debe tener una relación a las capacidades para obtener buenos logros en su gestión.