¡Tu carrito está actualmente vacío!
De la independencia de EE.UU. a la independencia del Perú
Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones Aunque en lugares muy distantes en el mismo continente, son también varias décadas las que separan un acontecimiento del otro. Indudablemente que la independencia de los…

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda
Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia
de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica
Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones
Aunque en lugares muy distantes en el mismo continente, son también varias décadas las que separan un acontecimiento del otro. Indudablemente que la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, lograda el 4 de julio de 1776, influyó en la de otros países, es un hecho innegable, pero eso no significa que hubo una activa participación de los ciudadanos de esas latitudes en el logro que se debe prácticamente a los hispanoamericanos.

Argentina, por citar a uno de los países de Sudamérica, es donde muy efusivamente se celebró esa conmemoración en el 2010 y el 2016, asociándose al Bicentenario de la Revolución de Mayo y al Bicentenario de la Declaración y de la Proclamación de la Independencia. En el Perú viene haciéndose desde el 2019, con la evocación de la independencia de Supe, proclamada el 5 de abril de 1819.
La conmemoración del Bicentenario de la Independencia Nacional comenzó con la evocación de los inicios de esta gesta en las ciudades de Tacna, Supe, Ica, Piura, Lambayeque, Trujillo, Cajamarca, Moyobamba, Querecotillo, Tumbes, Celendín, Lima, y otros espacios que inspiraron al general José de San Martín a proclamar la independencia, por la voluntad general de los pueblos del Perú, decisión que había sido tomada por los hombres y mujeres de fines del virreinato.
La resistencia al dominio europeo se manifestó en el Perú, desde 1532, año de la conquista, con una serie de rebeliones de rechazo a la presencia hispana, nunca los peruanos tuvieron la cerviz agachada, y esto se demuestra a través de una cronología que aparece en una placa en el Panteón Nacional de los Próceres, producto de una investigación profunda del equipo de trabajo académico del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú.
Dentro de la historia del Perú independiente, se protagonizó un conjunto de batallas y otros hechos memorables que se han quedado para siempre en la memoria de los peruanos. Cuando la patria americana convocó a sus hijos para luchar por su libertad, acudieron a su llamado desde todos sus rincones del continente, y Ayacucho, gesta heroica por la independencia de América, no fue la excepción; en esta memorable batalla, los americanos actuaron en bloque.
La idea de patria, más allá de la independencia de los EE.UU.
Es evidente que sin un peso como el que a veces se estima, la independencia del Perú no es consecuencia de la de los Estados Unidos, ya que, como había sucedido en la misma España, se habían fundado en México y Cuba -antes que en el Perú- sociedades conformadas por académicos que difundían la idea de patria, como se reflejó a través del grupo de intelectuales que lideraron José Baquíjano y Carrillo, e Hipólito Unanue.
Y, en efecto, en el Mercurio Peruano se aprecia el mensaje que llevan inserto sus escritos, en su contenido se vende la idea de patria a los peruanos para que conozcan, valoren y se identifiquen con lo que poseen, ya que el conocimiento, sumado al sentimiento, contribuyen a generar la Identidad Nacional. Era un tiempo en el que la palabra escrita y la difusión oral tenían mucho poder, como se manifestó en los cenáculos de patriotas amantes del país en el que habían nacido o habían hecho suyo.
La formación de la conciencia de patria equivale a un proceso donde e internalizan valores asociados al conocimiento y al sentimiento, e identificación con el espacio y su protagonismo histórico en todos los tiempos, en una comunidad que hereda los valores naturales, espirituales y materiales que legaron sus pretéritos, y eso sucedía con mucha fuerza en el Perú del siglo XVIII. En esta idea de patria se llegó a considerar a todos los nacidos en la tierra, que era de todos, sentimentalmente, más no su propiedad en el sentido económico; la tierra era de todos en el sentido de lo que representaba: historia, cultura, modo de pensar. Era la querencia, más no la propiedad.
La conciencia de patria no nos vino con el protagonismo de la Revolución Francesa, ni por la independencia de Estados Unidos; entre los peruanos era un embrión desarrollado en todo el mundo virreinal, porque todos los sojuzgados obraron como una cultura catalizadora en reacción frente a lo impuesto por los hispanos, afianzándose fuertemente ese sentimiento con el pasado, que emergía como un vínculo integrador. Así, mientras se fortalecía el sentimiento de patria, el de independencia también se robustecía y se manifestaba públicamente con ideas contrarías al régimen monárquico.

Constitucionalismo, ciudadanía e independencia
La Constitución de Cádiz, aprobada el 11 de marzo de 1812, fue publicada el 18 de ese mes y jurada al día siguiente. Llegó a Lima ese año y se envió a todo el Virreinato por orden del virrey Fernando de Abascal, para que la jurasen el 27 de diciembre. Vicente Morales Duárez, el peruano que presidió las Cortes de Cádiz, representa la doctrina triunfante en principio de igualdad de peninsulares y americanos, consagrada en el decreto del 15 de octubre de 1811.
Terminados los sucesos bélicos, muchos de esos personajes, protagonistas de la independencia, llegaron al Congreso de la República como constituyentes, senadores y diputados, y no pocas veces como alcaldes y presidentes de la República, ligando sus vidas a la independencia y al ejercicio de la democracia que a lo largo de dos siglos ha estado cubierta de luces y de sombras, priorizando las primeras, en medio del fortalecimiento de un Perú convertido en un Estado independiente, que se restituía después de las batallas de Junín y de Ayacucho.
La conmemoración del Bicentenario de la Independencia terminará el 2024, considerándose algo muy especial para el 6 de agosto del 2024, teniendo en cuenta que los peruanos rememoran esa fecha trascendente en la historia nacional el día de la Batalla de Junín. El hecho histórico asociado a la guerra que por la independencia libraron los peruanos contra las fuerzas realistas, apoyados por el ejército que vino al Perú con el general San Martín y el que llegó posteriormente con el general Simón Bolívar, es un suceso que está en la memoria colectiva, no solo por ser una victoria como la de Ayacucho, sino porque ambas batallas fueron decisivas en la guerra que se libraba.
Lo acontecido el 6 de agosto de 1824 se quedó para siempre en la memoria colectiva, pues casi no hay lugar en el Perú donde no se evoque esta gesta, dando nombres a plazas, calles o avenidas. Y, por otro lado, Ayacucho siempre estará presente en la memoria nacional, generaciones tras generaciones siempre tendrán en el recuerdo los sucesos del 9 de diciembre de 1824, porque la memoria de los combatientes así lo demanda.
La lucha por la libertad y la democracia convocó a los americanos que se habían propuesto obtener una situación de igualdad frente a otras naciones del mundo. Y fue esa conducta inspirada en el romanticismo lo que llevó a muchos americanos a luchar en Junín y Ayacucho, y en otras batallas por la libertad de sus patrias.
La batalla de Ayacucho, con el triunfo de los independentistas y la derrota de las fuerzas realistas, aseguró la independencia de Hispanoamérica, como se informó de inmediato al general Bolívar, quien no participó en este acto. Se acabó así el dominio hispano, el continente fue liberado en medio del triunfo de los patriotas que vieron coronada su victoria.
