La juventud “Generación de cristal” necesita de nosotros

Por: Lic. Jesús Acevedo Herrera  Past Decano del Consejo Regional de Ica Colegio de Periodistas del Perú Reg. FPP. 5385 Reg. CPP. 030 Esta vez, queremos contarles lo que deben saber acerca de la “nueva juventud”, de la que muchas veces hablamos en demasía cuando queremos definir el destino de la sociedad en los años…

Por: Lic. Jesús Acevedo Herrera

 Past Decano del Consejo Regional de Ica

Colegio de Periodistas del Perú

Reg. FPP. 5385

Reg. CPP. 030

Esta vez, queremos contarles lo que deben saber acerca de la “nueva juventud”, de la que muchas veces hablamos en demasía cuando queremos definir el destino de la sociedad en los años venideros. La filósofa española Montserrat Nebrera realizó un trabajo de investigación el 2011, donde afirmaba que: “La generación de cristal”, refiriéndose a los jóvenes actuales, se fraguan o se forman en nuestros días a golpe de irresponsabilidad, de corazón de hielo y de indolencia ante el futuro”. Ante esta situación queremos contarles todo lo que ustedes deben saber y cuál es la real situación de la nueva juventud que definirá el destino de la sociedad en los años venideros.

Nebrera señala que los jóvenes a quienes llama la “generación de cristal” son los que han nacido en los años de 1995 al 2000 y ahora están en la adolescencia, entre los 11 a 20 años, comienzan a alcanzar la mayoría de edad y, aunque sepamos que el término “cristal” está asociado a la fragilidad de algo que puede romperse fácilmente, el análisis filosófico a estos jóvenes revela que podrían ser así, con un carácter “inestable” o “inseguro”, porque sus padres que los formaron pasaron y vivieron épocas de mucha carencia, incluso, empeñándose en salir adelante para darles todo a sus hijos, la mejor calidad de vida posible, tratándolos de la mejor manera y que nada les falte como les sucedió a ellos en su respectivo momento.

Aunque el término “de cristal” es utilizado en forma peyorativa por ser más sensibles ante los problemas, se vuelven más críticos de la realidad social a la que se enfrentan, son menos tolerantes a las injusticias. Estos jóvenes llamados “la generación de cristal” tienen características como ser aquellos que la tecnología y sus avances forman parte de su día a día. Para ellos, todo es efímero y su vida social se desarrolla principalmente en las redes sociales, por eso son “frágiles”, porque hay poca autoridad y sobreprotección.

A los referidos jóvenes la falta de empatía y el poco interés por la “lectura” y la “cultura” hacen prevalecer sus habilidades audiovisuales; tienen baja autoestima y necesitan un reconocimiento constante, tienen poca tolerancia a la crítica de rechazo y frustración, sin embargo, la sensibilidad les afecta con frecuencia diferentes aspectos de la vida, originándose problemas sociales capaces de desarrollar una mayor inteligencia emocional confiando valores como la amistad, la valentía, la prudencia, la templanza, la fortaleza, la justicia y/o la incapacidad para concentrarse, la timidez y la sobrecarga de información.

La “generación de cristal” enfrenta una serie de desafíos emocionales y sociales, derivandos de una crianza sobreprotectora y una sociedad cada vez más fragmentada y digitalizada. Sin embargo, también se presentan cualidades positivas y un buen potencial para liderar cambios significativos. Los jóvenes son descritos por las personas mayores como volubles, sensibles y con un sentido exagerado de lo que es políticamente correcto.

Rice y Bakeke señala que en el sector Educación “la enseñanza en estos jóvenes no se ve como algo que “arreglará” las debilidades de los estudiantes o que deba ajustarse para compensar alguna falta generacional inherente. Esta pedagogía para atender a estos jóvenes, supone que los profesores lo primero que deben hacer es acercarse a los estudiantes mostrando una consideración positiva incondicional y que, a través de esto, puedan reforzar el conocimiento y las habilidades para convertirse en ellos mismos en el futuro.

Los profesores deben adoptar una pedagogía de amabilidad, que se requiere para identificar las preocupaciones de los estudiantes y ver el mundo desde sus perspectivas, con una buena comprensión de los desafíos que enfrenten. La amabilidad es algo que no se considera central para la enseñanza, pero implica un verdadero cambio en la práctica, variando su metodología docente de enseñanza. Los “jóvenes de cristal” no toleran la posición superior, quieren un profesor que sea su “amigo” para fortalecer las virtudes de los estudiantes.