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Fieles exigen reconstrucción de la capilla de la Virgen del Tránsito
| Daniel Bravo Dextre Con bastante fervor se cumplió el domingo la tradicional procesión de la Santísima Virgen del Tránsito, cuya devoción proviene desde hace más de 300 años por parte de los jesuitas y mercedarios. Como es costumbre, la virgen salió de su casa temporal el domingo a las 6:00 de la tarde, en…

| Daniel Bravo Dextre
Con bastante fervor se cumplió el domingo la tradicional procesión de la Santísima Virgen del Tránsito, cuya devoción proviene desde hace más de 300 años por parte de los jesuitas y mercedarios.
Como es costumbre, la virgen salió de su casa temporal el domingo a las 6:00 de la tarde, en medio de aplausos y camaretazos, con gran acompañamiento de fieles. Luego de recorrer las calles céntricas de la antigua Villa de Valverde, los devotos hicieron que pernocte en la Iglesia San Agustín, con la promesa de que ayer lunes la trasladen en sus sagradas andas hasta la vivienda de la familia Tataje, ubicada en calle El Dique, donde permanece en custodia tras el terremoto del 15 de agosto de 2007 que destruyó su casa de oración.
Los devotos acompañaron la procesión con bastante nostalgia, debido a que desde hace 17 años no puede acudir a rezar sus oraciones porque su templo o capilla Socorro literalmente desapareció a causa del Terremoto del Sur, con epicentro en Pisco.
El padre Edmundo Hernández Aparcana cada año les comunica que las gestiones en el gobierno regional “van por buen avance”; pero es el caso que en la práctica las cosas están igual como hace 17 años; con la diferencia que el hospital Santa María del Socorro desde hace 14 años cuenta con moderna infraestructura, y en el lugar donde existió la capilla de adobe existe ahora una amplia cochera para el personal del nosocomio.
Los vecinos están tan desanimados que ya no confían en los anuncios del párroco Hernández, a tal punto que uno de ellos, de la calle San Martín de Porras que colinda con la Casa del Maestro, donde vivió el gran sindicalista Jorge Rojas Melgarejo y su esposa Jesús Gonzales, ha ofrecido la sala de su casa para que allí se construya la capilla provisional de la Virgen del Socorro, hasta que una nueva autoridad regional con más apego por la religión asuma la ejecución del proyecto de la nueva iglesia que se encuentra recién en perfil.


Historia y tradición
Hasta hace 50 años, el barrio Socorro por estas fiestas se vestía de gala con novenas desde los primeros días del mes de agosto, quema de castillo y tómbola. Los devotos en sus viviendas preparaban el tradicional ponche de leche con su respectiva butifarra o sánguche de pollo, tanto para invitar a la familia que llegaba a la procesión, como para vender a los fieles.
En la cuarta cuadra de la calle Castrovirreyna, en los alrededores de la empresa municipal Emapica, las vivanderas se instalaban para vender los sabrosos picarones, arroz con pollo, tallarines con papa a la huancaína, escabeche, chicharrones, chanfaina, ponche y butifarra de pollo, jamón o pavo.
El lugar era místico con los arcos, cadenetas, lamparines y los frondosos ficus que en su cúpula eran mecidos por los vientos recios de agosto, anunciando que estaba cerca la primavera.
Hasta ahora se conserva la primigenia tradición que el ajuar de la virgen sea preparado por jóvenes mujeres debidamente sacramentadas, el cual consistía en un enagüe (túnica blanca hasta los pies) que tenía tres partes, una pechera, un pecherín de blondas (que iba desde el cuello hasta el busto) y sus mangas. Además, una cinta que rodeaba la cintura de la virgen, la capa y un velo.
La virgen poseía antiguamente coronas de oro y plata, aretes largos en oro, con una palma de plata con 11 hojas labradas, que llevaba en su mano derecha, y en sus vestiduras colgaban milagros en metales preciosos.
