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La batalla de Ayacucho, una gloria del Perú e Hispanoamérica

Entre los sucesos históricos protagonizados en el Perú, que gravitan en la memoria colectiva, se cuenta a la Batalla de Ayacucho, suceso ocurrido el 9 de diciembre de 1824, un día de enfrentamiento entre patriotas y realistas, encontrándose muchos peruanos en ambos bandos. El pasado jueves 4 de diciembre, en el auditorio del Centro de…

Entre los sucesos históricos protagonizados en el Perú, que gravitan en la memoria colectiva, se cuenta a la Batalla de Ayacucho, suceso ocurrido el 9 de diciembre de 1824, un día de enfrentamiento entre patriotas y realistas, encontrándose muchos peruanos en ambos bandos.

El pasado jueves 4 de diciembre, en el auditorio del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, presidido por el general Juan Urbano Revilla, en la sesión solemne de ese día se rindió homenaje a los héroes y heroínas de la batalla de Ayacucho, a través del discurso de orden pronunciado por el general de división Luis Humberto Ramos Hume, acto que contó con la presencia del general de división César Díaz Peche, ministro de Defensa.

Hoy, a las 6:30 pm, en la Casa Cultural Manuelita Sáenz, en Jr. Carlos de los Heros 277, de Pueblo Libre, que dirige José Zumaita, estarán presente en la tertulia histórico cultural el general Juan Urbano Revilla y el historiador Miguel Arturo Seminario Ojeda, quienes hablarán sobre la batalla de Ayacucho, el primero; y sobre los piuranos en la gesta de Pampa Quinua, el segundo. La actividad es organizada por la municipalidad distrital de Pueblo Libre y el ingreso es libre.

Las batallas por la independencia

En la lucha por el Perú independiente se protagonizó un conjunto de batallas y otros hechos memorables que se han quedado para siempre en la memoria de los peruanos y en los registros sobre estos sucesos. Hasta fines del siglo XIX se anota que existieron en Lima y otras ciudades varios sobrevivientes de Junín y Ayacucho, y de otras glorias de la independencia del Perú y de América.

El año pasado se conmemoró el bicentenario de la batalla de Ayacucho, la ocasión en la que se evocó a quienes hicieron posible esta gloria que consolidó la independencia nacional, con la sangre de muchos peruanos y americanos, y unos pocos de otros continentes.

Cuando la patria americana convocó a sus hijos para luchar por su libertad, acudieron a su llamado retoños del continente desde todos sus rincones, y Ayacucho, gesta heroica por la independencia de América, no fue la excepción, ya que, en esta memorable batalla, como ocurrió en Junín hacía unos meses, los americanos actuaron en bloque.

La lucha por la libertad y la democracia convocó a los americanos que se habían propuesto obtener una situación de igualdad frente a otras naciones del mundo. Y fue esa conducta inspirada en el romanticismo lo que llevó a muchos americanos a luchar en Pichincha, Junín y Ayacucho, como en otras batallas por la libertad de su patria. Era, en gran parte, la lucha por la igualdad que se había asomado desde la Constitución de Cádiz de 1812, cuando la ciudadanía no discriminaba a los indígenas, a los analfabetos y a los afrodescendientes libertos.

En cada país hay batallas memorables por su independencia. Ayacucho y Junín están en la memoria colectiva de los peruanos; Chacabuco y Maipú lo están entre los chilenos, la batalla de Pichincha en Ecuador; en Perú también hay otras batallas, como Zepita y Moquegua, que -quizá por haber sido derrotas para los patriotas- no se recuerdan colectivamente, como las de Junín y Ayacucho.

La lucha por la libertad e independencia del Perú tuvo en la victoria de Ayacucho el comienzo para la delegación de poder a sus autoridades a través de mecanismos democráticos, como ya se había ensayado en 1810, 1812 y 1822. Después de 1824 se asomaría la democracia como una práctica azotada por muchas sombras, pero que, al fin triunfante, sigue presente en el desarrollo nacional.

Protagonismo y trascendencia de Ayacucho

La batalla de Ayacucho del 9 de diciembre de 1824 en Pampa Quinua, en las alturas de Huamanga, ubicada a más de 3,000 metros sobre el nivel del mar, en las cercanías de la ciudad de Ayacucho, fue de tal impacto que su trascendencia se convirtió en uno de los hechos más memorables de la gesta por la independencia del Perú y de América, tomándosele como una coyuntura, para hablarse del Perú, antes de Ayacucho y después de Ayacucho.

En el encuentro, protagonizado en el contexto de las guerras por la independencia, se enfrentó el ejército patriota -bajo el mando del mariscal Antonio José de Sucre- con fuerzas patriotas amigas que, en conjunto, se enfrentaron a los realistas americanos y españoles, reacios a aceptar la independencia que ya resultaba indetenible.

Es conocido que, al final de la batalla, el triunfo fue de los independentistas, con la consiguiente derrota de las fuerzas realistas, con lo que se aseguró la independencia de Hispanoamérica, como se informó de inmediato al general Bolívar, quien no participó en este acto. Se acababa así el dominio hispano; el continente fue liberado en medio del triunfo de los patriotas que vieron coronada su victoria en Pampa Quinua.

Tan presente se mantiene esta gesta, que no solo hay calles y avenidas con el nombre de Ayacucho. Hay clubes, organizaciones culturales, en Lima uno de los principales paseos capitalinos se llama 9 de Diciembre, y el nombre de sus principales protagonistas también está en la nominación de las calles. Ayacucho siempre estará presente en la memoria nacional, generaciones tras generaciones siempre tendrán en el recuerdo los sucesos del 9 de diciembre de 1824.

El 2021 fue un año especial para los peruanos, pese a las limitaciones impuestas a causa de la pandemia que estremeció al mundo. En Perú se celebró el Bicentenario de la Proclamación de la Independencia, conmemoración continuada hasta diciembre del 2024, cuando se cumplió el ducentésimo aniversario de la batalla.

Un gran triunfo precedido por acciones a favor de la libertad

Si bien la presencia del Ejército Libertador fue decisiva para el logro de la independencia, antes de su llegada ya los pueblos peruanos manifestaron abiertamente su deseo de ruptura con el régimen hispano, desde la segunda mitad del siglo XVIII, precedidos de otros sucesos que desde 1532 expresaron un rechazo a la conquista hispana, como aparece en una placa cronológica en el Panteón Nacional de los Próceres.

Todos los sucesos singulares que desde las rebeliones de los tallanes de Tumbes y Piura hicieron sentir a las huestes hispanas que los pueblos nativos eran amantes de su libertad e independencia; son parte de una relación cronológica documentada, que en varias placas se muestran a los visitantes que llegan hasta el Panteón Nacional de los Próceres, santuario patriótico creado en 1924 y que se encuentra bajo la administración del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú.

Sobre la batalla de Ayacucho y sus principales protagonistas se ha escrito muchos libros; hay ensayos, artículos incontables, biografías de los hombres y mujeres de la causa por América, movidos por el ideal del romanticismo, que les inspiraba a dar sus vidas por una causa que consideraban justa, por ese ideal de tener a América como su patria y no al estricto espacio de su nacimiento.

El Centenario de Ayacucho generó la organización desde el gobierno, que en una serie de actos buscó destacar la trascendencia de lo rememorado, siendo la ya mencionada inauguración del Panteón Nacional de los Próceres -quizá- el acto más llamativo, en medio de los debates que se vivían por el indigenismo que valoraba el rol de la población nativa en la sociedad peruana, en todos los campos del quehacer social. Sin embargo, pasaría mucho tiempo para que se entronice junto a los otros, a los peruanos de oriundez nativa, con el reconocimiento que se les debió tributar desde el comienzo, por haber dado sus vidas junto a los mestizos y criollos por la libertad e independencia del Perú.

En el Sesquicentenario de 1974, grandes ceremonias se vivieron en medio del gobierno militar que había privado de la práctica de la democracia a la sociedad peruana, el recuerdo de la batalla de Ayacucho no pasó desapercibido, como tampoco habría sucedido si el gobierno de ese año hubiese estado en manos de civiles. Este año, el ducentésimo primer aniversario de la gloriosa Batalla de Ayacucho se ha conmemorado con actos cívico patrióticos en toda la República; es imposible no detenerse a reflexionar sobre el gran valor de los peruanos y de las peruanas por su libertad.