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Rumbo al 225º aniversario del nacimiento del General Eustoquio Frías

El granadero argentino que combatió por el Perú en Ica, Nasca, Cerro de Pasco, Callao y Ayacucho El último granadero de los Andes fue Eustoquio Frías, nacido en Cachi, Salta, quien se unió al Regimiento de Granaderos a Caballo y participó activamente en la Campaña Libertadora, destacándose en varias batallas y campañas en el Perú…

El granadero argentino que combatió por el Perú en Ica, Nasca, Cerro de Pasco, Callao y Ayacucho

El último granadero de los Andes fue Eustoquio Frías, nacido en Cachi, Salta, quien se unió al Regimiento de Granaderos a Caballo y participó activamente en la Campaña Libertadora, destacándose en varias batallas y campañas en el Perú y Ecuador hasta convertirse en el último veterano de ese cuerpo en morir, en Buenos Aires en 1891, a sus casi 90 años, dejando un legado como testigo vivo de las gestas sanmartinianas.

Ser Granadero significaba pertenecer a un cuerpo de élite, del ejército de los Andes, siempre a la vanguardia, en primera línea de ataque; portando “granadas”, pistolas, escopetas y sables; era convertirse en un líder nato, que abría caminos, que rompía la primera línea del ejército enemigo, con la embestida de su caballo de guerra. Los granaderos a caballo de los Andes, cuerpo de élite creado por nuestro Libertador San Martín, eran formados en táctica y estrategia militar, pero, lo más importante, les exigían una conducta ejemplar, dentro y fuera del cuartel, formados en la fe y el fervor religioso; a usanza de los granaderos europeos, que combatieron en las guerras napoleónicas (1805 – 1812). José de San Martín era uno de ellos. Un granadero sudamericano que integró el ejército de España; y trajo de Europa toda su experiencia militar, para ponerla al servicio de la Independencia del Perú y Sudamérica. Tenía apenas 34 años de edad cuando regresó a su tierra americana (el Río de la Plata), en 1812, para unirse a la causa emancipadora, después de haber servido en el ejército español -en Europa- desde los 13 años. Mientras tanto, Eustaquio o Eustoquio Frías, tenía apenas 11 años de edad, y empezaba a concentrar sus esfuerzos, para convertirse en granadero a caballo de los Andes.

Eustoquio Frías, también citado como Eustaquio Frías (Cachi, provincia de Salta, 20 de setiembre de 1801 – Buenos Aires, 16 de marzo de 1891) fue un militar argentino que participó en la campaña del Perú, en la guerra del Brasil y en las guerras civiles argentinas, en las que militó en el partido unitario. Era hijo del comandante Pedro José Frías Castellanos, que perdió una pierna en la batalla de Tucumán, y de la patriota María Loreto Sánchez Peón y Ávila, junto con Juana Moro una de las líderes de la organización de espionaje constituida por las salteñas. En esa batalla, por orden del mismo general Manuel Belgrano, el niño se dedicó a alcanzar agua a los soldados de la artillería patriota. Conoció el Regimiento de Granaderos a Caballo en 1814, en la época en que su creador, el coronel José de San Martín fue jefe del Ejército del Norte, y se prometió que iba a pertenecer al mismo. Cuando su familia se mudó a San Juan, se incorporó como soldado a los Granaderos en marzo de 1816, por intercesión del comandante Mariano Necochea, que había conocido a su padre durante las campañas del Alto Perú. Pero no participó en el Cruce de los Andes ni en la campaña de Chile.

Campaña del Perú

En 1818 fue trasladado a Chile con el último batallón de Granaderos y participó de la campaña de Chillán, o segunda del sur de Chile. Hizo la campaña del Perú y participó de las campañas de la sierra, de Quito, de Puertos Intermedios y de Ayacucho; y en las batallas de Nasca, Cerro de Pasco, Callao, Riobamba y Pichincha, en todos los casos a órdenes del coronel Juan Lavalle. Vale decir, Eustoqio Frías, integró las filas de la 1era. Expedición de la Sierra, al mando del Coronel Mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales, con más de 1,300 hombres que partieron de Pisco el 4 de octubre de 1820, enarbolando la Primera Bandera del Perú, creada por San Martín. Al amanecer del 6 de octubre de 1820, Arenales tomó la ciudad de Ica, haciendo huir a Quimper. Arenales plantó bandera en la Plaza de Armas de Ica y el antiguo cabildo español se convirtió en el segundo cuartel general de la Expedición Libertadora del Perú…y ahí estuvo Eustoquio Frías.

Desde Ica, Arenales envió dos subdivisiones libertadoras al sur: el 7 de octubre, al mando del Rufino Guido, primera victoria patriota en Palpa; y, el 12 de octubre, al mando de Manuel Rojas, victoria patriota en Changuillo, Nasca y Acarí (15 y 16 de octubre de 1820)  …. y ahí estuvo Frías, al mando de Lavalle. Eustaquio Frías, el joven y temerario granadero, que recorrió las pampas de Nasca y Palpa, hoy las gigantescas Líneas y Geoglifos de Nasca y Palpa, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Cuando Lavalle regresó a Lima, dejó los Granaderos a cargo de Frías, que los llevó hasta la capital peruana unos meses más tarde. A mediados de enero de 1823 participó en un combate menor en Chunchanga (Pisco – Perú), en que fue herido de cierta gravedad en el brazo derecho. Al año siguiente se incorporó en Huaraz al ejército de Simón Bolívar, junto con otros 120 granaderos, y luchó en la batalla de Junín. En la batalla de Ayacucho fue uno de los 80 granaderos argentinos que participaron en la victoria; fue herido en un muslo.

Guerra del Brasil

Regresó a Buenos Aires en febrero de 1826, en las filas de los Granaderos comandados por José Félix Bogado, como portaestandarte. Disuelto el Regimiento se incorporó a la campaña del Brasil en el Regimiento de Caballería Nro. 16, a órdenes de Olavarría, luchando en la batalla de Ombú. En la batalla de Ituzaingó combatió a órdenes del coronel Juan Lavalle, y fueron ascendidos ambos al término de la batalla: Lavalle alcanzó el grado de general, y Frías el de capitán.

Últimos años

Fue ascendido a teniente general en retiro en 1882. Dos años más tarde, fue nombrado comandante de la guarnición militar Buenos Aires, un mero cargo administrativo que ocupaba cuando la revolución radical de 1890, en la que no tuvo actuación. Pasó a retiro en diciembre de ese año.

Falleció en Buenos Aires en marzo de 1891. Sus restos descansaron en el Cementerio de la Recoleta durante 40 años, hasta ser trasladados al Panteón de las Glorias del Norte, en la ciudad de Salta. Legado: Eustoquio Frías fue uno de los últimos testigos vivos de las campañas sanmartinianas, falleciendo en Buenos Aires en 1891, poco antes de cumplir 90 años.

La expresión «el último granadero» tiene dos significados: el histórico, refiriéndose a Eustoquio Frías, el último veterano que vivió de la gesta sanmartiniana, y el contemporáneo, que identifica a Martín Rodríguez, el custodio actual de la casa de San Martín en Francia.