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Víctor Raúl Haya de la Torre: “Dr. Honoris Causa”
Joethelwoldo@hotmail.com COL. 046 La justicia tarda, pero al fin llega. Es una frase que antes se escuchaba siempre, pero que se fue dejando de lado cuando empezó a tardar más de la cuenta, como ocurre ahora. La publicación que apareció en Expreso hace unos días y que suscribe el columnista José Oré León, es la…

Joethelwoldo@hotmail.com COL. 046
La justicia tarda, pero al fin llega. Es una frase que antes se escuchaba siempre, pero que se fue dejando de lado cuando empezó a tardar más de la cuenta, como ocurre ahora.
La publicación que apareció en Expreso hace unos días y que suscribe el columnista José Oré León, es la que me ha impulsado a escribir el presente artículo porque el hecho resulta relevante. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en una de sus grandes y justas decisiones, concedió a su antiguo alumno “Víctor Raúl Haya de la Torre, el Grado de “Dr. Honoris Causa”
Haya de la Torre fue uno de los más grandes filósofos y políticos de América Latina y, como estudiante, logró hacer de “San Marcos” el digno escenario de los combates intelectuales, políticos y culturales, donde aparece él como una Nueva Fuerza que se enfrentaría a la oligarquía excluyente de la época. La voz desafiante que, desde las aulas, desde las calles y desde las organizaciones sociales populares encarnaba Víctor Raúl, encontró eco en la juventud y le contagió el pensamiento que la Universidad no podía vivir a espaldas del dolor del país. Tampoco podía ser privilegio de las pequeñas minorías y tenía que convertirse en palanca fundamental de la transformación que logre hacer entender a los viejos políticos que no podían mirar al obrero, al artesano y mucho menos al estudiante pobre. Haya de la Torre no fue entonces simplemente un estudiante, sino el vendaval que dejó importante huella.
El objetivo era convertirse en un poderoso puente entre la inteligencia crítica y la demanda popular. Lo importante es que su pensamiento no quedó solo en eso, sino que se convirtió en un ideal del que pasó a la acción como la inolvidable jornada por las OCHO HORAS de trabajo, la Reforma Universitaria y las universidades populares “Manuel Gonzales Prada”. La meta de esa juventud se plasmó en la idea de que la acción debía salir del claustro para ponerse al servicio del pueblo. Ese fue el punto principal de su ideal. Inolvidable quedó la idea de que “La Universidad no nació para ser administrada por castas políticas ni para fabricar indiferentes con título, sino para formar conciencias libres, con pensamientos críticos y dirigentes capaces de interpretar el drama en que se vive”.
Pese a que el homenaje y el reconocimiento a Víctor Raúl haya tardado demasiado, tenemos que reconocer y felicitar la decisión que lo llevó a tan trascendente decisión que lo enaltece.

