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José Gálvez Egúsquiza, un político y héroe para recordar

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación del Jurado Nacional de Elecciones. Cajamarca le ha dado al Perú hombres y mujeres de trascendencia nacional. Uno de ellos es José Gabriel Gálvez Egúsquiza, nacido en Cajamarca el 19 de marzo de 1819, falleciendo…

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación del Jurado Nacional de Elecciones.

Cajamarca le ha dado al Perú hombres y mujeres de trascendencia nacional. Uno de ellos es José Gabriel Gálvez Egúsquiza, nacido en Cajamarca el 19 de marzo de 1819, falleciendo lleno de gloria, en el Callao, el 2 de mayo de 1866. Entre los cajamarquinos ilustres contamos a Amalia Puga de Lozada, a Irene Silva de Santolalla, a José Sabogal, por citar a algunos hijos ilustres de esta región.

José Gálvez fue hijo del coronel limeño José Manuel Gálvez Paz y María Micaela Egúsquiza y Aristizábal. Comenzó sus estudios en el Colegio Central de Ciencias y Artes de Cajamarca. En 1842, se trasladó a Lima, matriculándose en el convictorio de San Carlos, cuyo rector era Bartolomé Herrera. Se graduó de bachiller en Sagrados Cánones en 1843 y se recibió de abogado en 1845, ejerciendo su profesión en la zona de Cerro de Pasco y Tarma durante 5 años.

Todo esto nos lleva a afirmar que el Perú es cuna de héroes y de santos, de pintores y músicos, de educadores y médicos, espacios donde hombres y mujeres han dejado surcos que sirven de inspiración para las nuevas generaciones, como ese camino que trazó José Gálvez Egúsquiza, el tribuno y héroe que no pasa desapercibido cada año, cuando celebramos el aniversario de la victoria peruana en el Combate del 2 de Mayo, como se hará el próximo sábado, en la conmemoración de esa victoria peruana.

En 1850 José Gálvez retornó a Lima y se incorporó al Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe, donde fue profesor de Filosofía Moral, Psicología, Lógica y Teodicea, y, luego -en 1852- su director, en reemplazo de su hermano Pedro Gálvez, y contrastando con su formación recibida en el convictorio carolino, su desempeño docente era dentro de la corriente liberal.

Gálvez fue un abogado, docente y político liberal peruano, al que no solo se le recuerda como orador, sino también por su labor parlamentaria como uno de los liberales que buscaban generar cambios sociales en el Perú, indudablemente que esto habrá generado un rechazo entre muchos de sus contemporáneos, pero eso no fue obstáculo para que se le recuerde y esté en la memoria colectiva de los peruanos.

Entre las reformas que promovió está la abolición de la esclavitud y del tributo indígena, desde antes de presidir en dos ocasiones la Convención Nacional de 1855-1857, esta Convención fue un verdadero congreso constituyente que dio la Constitución Liberal de 1856. Su capacidad fue reconocida por los gobernantes de turno, y durante el gobierno presidencial de Mariano Ignacio Prado fue secretario (actual ministro) de Guerra y Marina, en 1865.

Se incorporó a la revolución iniciada por el general Ramón Castilla, en Arequipa, y contribuyó a la promulgación del “Decreto de Huancayo”, equivalente a la abolición del tributo de los indígenas y la emancipación de los esclavos (1854), poniendo en práctica su teoría, no solo proclamó esta reforma, logró que se consumara. La Constitución proclamaba la igualdad de todos los peruanos, y no era justo que gran parte de la población arrastrara una carga pesada en la tributación, y que los afro-descendientes estuvieran privados de la libertad.

Triunfante la revolución de Castilla en la batalla de La Palma del 5 de enero de 1855, fue nombrado rector del convictorio de San Carlos, y durante su gestión hizo lo posible por contrarrestar la influencia de Bartolomé Herrera de tendencia conservadora en ese gran centro cultural peruano.

Gálvez fue elegido diputado por la provincia de Jauja, integrando la Convención Nacional de 1855, cuya finalidad era dar una nueva Constitución al Perú, que buscaba reemplazar a la de 1839, tras su instalación fue elegido Secretario, cargo que ocupó en varias ocasiones, hasta que su elección como presidente el 1° de febrero de 1856, cargo en el que también fue reelecto, mientras seguían los debates que dieron como resultado la Constitución Liberal de 1856.

El presidente Castilla disolvió la Convención Nacional en 1857, y Gálvez fue su gran opositor, y sus colaboraciones aparecieron en el periódico El Constitucional. Castilla convocó un Congreso ordinario que debatió una nueva Constitución de corte moderado, promulgada en 1860; después de esto, Gálvez y sus seguidores, trataron de impedir que esta Constitución prevaleciera, por todos los medios, e incluso se le relaciona con el asalto a la casa de Ramón Castilla, en un intento de asesinato, siendo desterrado a Chile; posteriormente viajó a Europa, retornando al Perú en 1862. En 1863 se doctoró en Jurisprudencia en la Universidad de San Marcos, con una tesis sobre el carácter autónomo de las instituciones científicas con respecto al Estado.

Dos años después, en 1865 fue elegido decano del Colegio de Abogados de Lima, cuestionando la actitud -para él pasiva- del presidente Juan Antonio Pezet, frente al problema que surgió con España, tras la ocupación de las islas de Chincha por la Escuadra Española del Pacífico, lo que le ganó otro destierro a Chile. Se unió en Chincha a la revolución liderada por el coronel Mariano Ignacio Prado, obteniendo el grado de coronel, y tras el triunfo de Prado y el derrocamiento de Pezet fue nombrado como secretario (ministro) de Guerra y Marina en el famoso Gabinete de los Talentos, en 1865, convirtiéndose en su líder; lo conformaba junto a José María Químper, Manuel Pardo y Lavalle, José Simeón Tejeda y Toribio Pacheco y Rivero.

Ante la amenaza de la Escuadra Española, de bombardear el Callao en un plazo de cuatro días, Gálvez asumió la dirección de la defensa del puerto construyendo una serie de baterías en diferentes puntos del Callao. El 2 de mayo de 1866, tras una gran explosión que destruyó la torre de la Merced, donde se hallaba Gálvez, murió heroicamente en defensa de la patria y por el Honor de América. Fue enterrado en un mausoleo en el Cementerio General de Lima.

José Gálvez Egúsquiza es el más grande héroe civil del Perú, comparable con Miguel Grau y Francisco Bolognesi. No solo se le recuerda por el Combate del Dos de Mayo, sino también por su pasión por el liberalismo y por las reformas que propugnó, a lo largo de su corta pero destacada vida. La memoria de José Gálvez ha hecho que se levanten en su honor bustos y monumentos, y que se de su nombre a muchas calles, como las hay en Piura, Sullana, Querecotillo, Lima, Cusco, Trujillo, por citar algunos lugares del Perú.

Evidencia de que su memoria trascendente se mantiene entre los peruanos, es la realización de un foro organizado por la Asociación Bicentenario 2021, el Colegio de Abogados y la Benemérita Sociedad Fundadores de la Independencia, Vencedores del 2 de Mayo y Defensores Calificados de la Patria, donde se resaltó la trayectoria del jurista, político y patriota; asistieron varias instituciones educativas estatales y privadas que llevan su nombre.

En Lima, desde 1874 se inauguró en el que fuera Óvalo de la Reina, en la antigua muralla de Lima, la columna de la victoria del Combate del 2 de Mayo, en el diseño se incluyó un busto de José Gálvez, que fue reemplazado luego por la estatua de la Victoria, como un homenaje a todos los defensores del Callao. 

José Gálvez Egúsquiza casó el 7 de setiembre de 1846 en la Iglesia del Milagro de la Capital de la República, con Ángela Moreno y Maíz, hija del sargento mayor José Moreno y Mantilla, y de María del Carmen Maíz, siendo padre de cuatro hijos, a través de cuya descendencia se perpetúa la vida de este gran peruano.

El Perú necesita de figuras paradigmáticas como José Gálvez, Grau y Bolognesi; Mariano Melgar, Micaela Bastidas, María Parado de Bellido, Abraham Valdelomar, Santa Rosa de Lima, y otros tantos que se alzan en el cielo peruano inspirando a las nuevas generaciones que tienen el desafío de trabajar y lograr el bienestar de su patria.