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Ataque armado deja tres heridos de bala en Pisco
Pisco es, hoy en día, una ciudad que deja de ser tranquila a causa de la delincuencia, para transformarse en un territorio sin ley donde las bandas criminales atacan a cualquier hora, desafiando abiertamente a la Policía Nacional. En la noche del lunes, tres personas que conversaban en la plazuela del cementerio general de Pisco,…

Pisco es, hoy en día, una ciudad que deja de ser tranquila a causa de la delincuencia, para transformarse en un territorio sin ley donde las bandas criminales atacan a cualquier hora, desafiando abiertamente a la Policía Nacional.
En la noche del lunes, tres personas que conversaban en la plazuela del cementerio general de Pisco, ubicada en la cuadra uno de la calle San Clemente, fueron baleadas por individuos que llegaron en una mototaxi. Por el tipo de ataque, que incluyó disparos en ráfaga, se presume que los agresores utilizaron pistolas automáticas, armas que solo manejan ciertas bandas conocidas por las fuerzas policiales.
El estruendo de los disparos alarmó a los vecinos, que temieron convertirse en víctimas de balas perdidas. De hecho, algunos proyectiles impactaron en viviendas cercanas. Los tres hombres resultaron heridos: uno fue alcanzado en el estómago y trasladado al hospital por la policía; los otros dos sufrieron lesiones menos graves, uno en el pie y el otro con un rozón en las costillas.

Los afectados fueron identificados como Piter Sotelo Pisconte (29), Bruno Siguas Huarcaya (22) y Javier García Ñañez (33). El móvil del ataque aún es materia de investigación para la policía, pues en el ámbito criminal raras veces hay acciones sin motivo. Todo apunta a que detrás de este incidente habría una razón concreta y un autor, ya sea intelectual o material.
Mientras tanto, la provincia vive inmersa en la inseguridad. Incluso el centro de la ciudad, que debería ser un área protegida, ha sido invadido por la delincuencia. Zonas como la calle San Clemente al este, la calle Monclova hasta 4 de Julio al sur, Barrio Nuevo al norte y Alipio Ponce junto a J.J. Pinillos hacia el oeste hasta 5 Esquinas se han convertido en espacios vulnerables.
La sensación es que cuando policía y serenazgo reducen sus patrullajes, los delincuentes aprovechan para actuar con total impunidad. Estos conocen las limitaciones tanto en persecución como en capacidad investigativa por parte de las autoridades. Parece que la lucha contra el crimen se está perdiendo y que la ciudad vive una alarmante crisis de seguridad. Lo más preocupante es la ausencia de líderes dispuestos a alzar la voz y tomar acciones contundentes. Esto no es pesimismo; es una cruda y preocupante realidad.
(Felipe Olivares Mozo)
