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Familiares y amigos exigen justicia para Juan Carlos Candia: Mototaxista muere en San Joaquín por bala perdida

Daniel Bravo Dextre  El asesinato de un joven mototaxista en el barrio de San Joaquín, nuevamente coloca en la mesa del debate el tema de inseguridad que vivimos desde hace varios años en Ica y en toda nuestra región turística, minera y agroindustrial.  Delincuentes que caminan armados tranquilamente por las calles de Ica le han…

Daniel Bravo Dextre 

El asesinato de un joven mototaxista en el barrio de San Joaquín, nuevamente coloca en la mesa del debate el tema de inseguridad que vivimos desde hace varios años en Ica y en toda nuestra región turística, minera y agroindustrial. 

Delincuentes que caminan armados tranquilamente por las calles de Ica le han quitado la vida a un ciudadano honesto, emprendedor y padre de familia que recibió una bala perdida en la cabeza durante un enfrentamiento armado por las drogas, ajuste de cuentas o disputa de territorio entre dos bandas criminales. 

El hecho criminal se registró el sábado último a la 1:00 de la madrugada por inmediaciones del grifo “Petroperú” del barrio San Joaquín. Justo a esa hora, Juan Carlos Candia Rodas (32) se trasladaba conduciendo su mototaxi color amarillo, con dirección a su casa del pueblo joven “Señor de Luren, donde vivía con su esposa Katy Huamaní y su pequeño hijo de tres años. Ella, y su esposo fallecido, son egresados de la especialidad de Ingeniería Metalurgia. 

Juan Carlos Candia trabajaba en una mecánica de torno, mientras que su madre y tíos son comerciantes emprendedores procedentes de Puquio que regentan tiendas de zapatillas de la calle Castrovirreyna, Ica. 

Los restos del infortunado mototaxista fueron velados en la casa de su madre, ubicada en el sector Las Viñas, muy cerca a la casa donde vivía en el pueblo joven “Señor de Luren”. A las 2:00 de la tarde el féretro salió de la casa de su madre con dirección a la canchita de fútbol del barrio “Señor de Luren”, luego a su casa de la misma zona, continuando a la canchita ubicada detrás de Sencico (Av. Arenales), donde solía jugar su deporte favorito, y por último al cementerio MAFRE del sector El Guayabo, donde fue sepultado en medio de muestras de profundo dolor. 

Sus familiares y amigos durante el recorrido no cesaban de gritar ¡Justicia!, demandando que la Policía identifique, ubique y capture a los asesinos. Las investigaciones podrían darse inicio revisando las cámaras de vigilancia de ese sector y recabando con absoluta reserva el testimonio de propietarios y comensales de las tiendas de venta de caldo de gallina de la zona, donde se produjo la gresca entre bandas por causas no esclarecidas.