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LA VOZ DE LOS BICENTENARIOS
Mg. Juan Carlos Romaní Chacón, Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú – Provincia de Ica Serie: Rumbo al 206º aniversario de la Independencia de Ica El Regimiento de Infantería de Milicias Cívicas del cacique de Chincha – La gesta heroica de 700 indígenas chinchanos que solicitaron su alta en el Ejército…

Mg. Juan Carlos Romaní Chacón, Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú – Provincia de Ica
Serie: Rumbo al 206º aniversario de la Independencia de Ica
El Regimiento de Infantería de Milicias Cívicas del cacique de Chincha
– La gesta heroica de 700 indígenas chinchanos que solicitaron su alta en el Ejército Libertador del general don José de San Martín.
La guerra por la independencia del Perú se inicia históricamente el 6 de mayo de 1536 y culmina tres siglos después, el 9 de diciembre de 1824, con la expulsión de los invasores y la restauración de la soberanía nacional. El primer intento, de mayo de 1536, termina a su vez trágicamente, con la toma de la ciudad de Vilcabamba y la decapitación de Thopa Amaru, el último de los incas, el 23 de setiembre de 1572, fecha que marca la pérdida de nuestra antigua soberanía política y cultural. Según la nueva y copiosa información histórica, los peruanos no asumieron una actitud conformista y resignada después de la muerte de Thopa Amaru y de sus capitanes en 1572. Contrariamente, el Perú, en actitud altiva y valerosa, continuó la lucha por su libertad y soberanía, desafiando las más crueles represalias de las autoridades virreinales. (1)
Fuente: EL EJÉRCITO Y LA LUCHA TRICENTENARIA POR LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ Y AMÉRICA – Pág. 49 – Edmundo Guillén Guillén – Guillermo Sánchez Ortiz
El Ejército del Perú republicano e independiente
Poco antes del desembarco llegó al Perú Francisco Vidal para realizar labor propagandística en favor de la independencia. Lo acompañaban Manuel Flores, Lorenzo Valderrama, Tomás Landa, José María Pagador, Nicolás González y el capitán Pablo Zorrilla, quien falleció al zozobrar la goleta “La Terrible”, donde viajaban. Estos peruanos cumplieron con éxito su labor, de tal manera que el virrey puso precio a sus cabezas. Muchos de los ya nombrados desembarcaron en Paracas el 8 de setiembre de 1820. A ellos debemos añadir los nombres del teniente Juan Velazco, N. Turgay, Juan Iladoy, Pedro José Cornejo, Agustín Lerzundi, al sargento mayor Juan Franco Silva, y a Toribio de Luzuriaga, quien fue el primer peruano en alcanzar el alto grado de Gran Mariscal del Perú. Al igual que estos peruanos, otros también demostraron su patriotismo al presentarse desde el día 12 en el cuartel general de Pisco. Debemos destacar que el primero en llegar fue el joven Manuel de Odriozola, quien fue dado de alta en el Ejército Libertador y alcanzó, años después, el grado de coronel en el Ejército del Perú. Este oficial fue uno de los más importantes historiadores militares del siglo XIX. El 13 de octubre de 1820 se presentó al cuartel general de Pisco José de la Fuente y Mesía, Marqués de San Miguel, a quien San Martín otorgó el grado de coronel del Ejército del Perú y lo nombró su edecán.

La historia también ha rescatado los nombres de otros peruanos que llegaron a Pisco a unirse a la causa de la libertad. Podemos mencionar a los hermanos Lorenzo, Isidoro y Baltazar Caravedo; Juan José Salas, el sacerdote Manuel Jorge Bastante, Juan José Loyola, Nicolás y Juan de Dios Arnao, Joaquín Bardales, Pablo Farfán, Santiago Gómez, Manuel Revilla, José Bernaola, Manuel Carrasco, Rafael y José Santos Lévano, Francisco de Paula Cabrera, Juan Barboza, José Benito del Barco, Tomás Balarezo, Antonio Elejalde, Melchor Valle, y los apellidados Donayre, Bolívar, Zambrano y Rosas, entre otros. También debemos mencionar a gran número de esclavos que llegaron como voluntarios al campamento de Pisco, solicitando ser dados de alta en los cuerpos patriotas. San Martín escogió a los más aptos y fogueados para integrar las unidades del Ejército Libertador que no habían completado sus efectivos. Con ellos llegó el Regimiento de Caballería de las milicias cívicas de Chincha, integrado por 7 oficiales y 700 morenos armados que habían desertado del Ejército Virreinal y pasaron a integrar los batallones No. 7 y 8 de los Andes y las unidades chilenas que estaban sólo en cuadro. Posteriormente se presentaron 3,000 esclavos, de los cuales se escogió 1,000 para ser incorporados a la Caballería. A los dueños de estos esclavos San Martín ordenó indemnizarlos para demostrar su respeto por la propiedad privada.
El cacique de Chincha y sus 700 valientes
Asimismo, se presentaron 700 indígenas de Chincha encabezados por su cacique y pidieron ser dados de alta en el ejército patriota. Entre ellos se escogió 50 para entrenarlos en la Infantería y al resto se les pidió regresar a sus campos a continuar con sus labores agrícolas, porque se consideró que con esa tarea también se prestaba servicios a la patria; Chincha era una buena despensa para el abastecimiento del Ejército Libertador.
El 3 de diciembre se pasó al bando patriota el batallón realista Numancia, que después se llamaría Voltígeros. Este batallón, compuesto por 996 hombres entre peruanos y venezolanos, tenía como jefes a Thomas Heres y León de Febres Cordero, que posteriormente tendrían destacada actuación en la guerra de independencia. En la labor de convencimiento del batallón jugaron un papel importante José de la Riva Agüero, Francisco Javier Mariátegui, Mariano José de Arce, Fernando López Aldana y otros. El ejemplo del Numancia fue seguido pronto por 36 oficiales y un gran número de vecinos de Lima, quienes llegaron a Chancay a unirse a las filas patriotas. Se encontraba con ellos el joven Felipe Santiago Salaverry, quien ingresó como cadete del batallón Numancia; años más tarde alcanzó el alto grado de general y ocupó la primera magistratura del Perú. En enero de 1821, el coronel Agustín Gamarra y los tenientes coroneles José Miguel Velasco y Juan Bautista Elésperu, junto a dos sargentos, dos cabos y doce soldados del 1er. Regimiento del Cusco, se pasaron al ejército patriota; al mismo tiempo, Gamarra hizo llegar una proclama a los integrantes de su unidad, instándolos a seguir su ejemplo. El 24 de enero, cerca de cien hombres de este regimiento, entre oficiales y tropa, pidieron su alta en el Ejército Libertador.
Fuente:
Compendio de la Historia General del Ejército del Perú
Volumen I – Págs. 115, 116, 121, 122
Oficina General de Información
Comisión Permanente de Historia del Ejército
Lima, 2015

