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Bartolomé Herrera, José Domingo Choquehuanca, y José Gálvez Barrenechea en la historia de la democracia
Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda, Historiador, responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación del Jurado Nacional de Elecciones. El mes de agosto se vincula a diversas efemérides de la historia nacional, algunas vinculadas estrechamente con el protagonismo por la democracia. En este mes, pero en diferentes años, nacieron…

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda, Historiador, responsable del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación del Jurado Nacional de Elecciones.
El mes de agosto se vincula a diversas efemérides de la historia nacional, algunas vinculadas estrechamente con el protagonismo por la democracia. En este mes, pero en diferentes años, nacieron o fallecieron personajes de huella perdurable en la historia nacional, como Bartolomé Herrera, José Domingo Choquehuanca y José Gálvez Barrenechea.
Bartolomé Herrera Vélez había nacido en Lima, el 24 de agosto de 1808, como hijo de Manuel José Herrera y Paula Vélez. Nuestro personaje quedó huérfano desde 1813 e inició su formación intelectual bajo la dirección de su tío materno, Luis Vélez.
Herrera fue sacerdote y abogado, fue cura de Cajacay, Ancash; director de la Biblioteca Nacional en 1839 y, al año siguiente, cura de Lurín.
Protagonismo de Bartolomé Herrera
En febrero de 1823 ingresó al Real Convictorio de San Carlos, en Lima, siendo evidentes sus aptitudes para el mundo religioso, por lo que el rector del convictorio, Manuel José Pedemonte, impulsó esta manifiesta vocación. Por sus ideas tuvo que enfrentar sospechas que lo sindicaban como un opositor contra el primado del Papa, pese a que resultaba evidente su inclinación por las ideas de la Restauración francesa y su antiliberalismo.
En 1839 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional, organismo cultural que fuera fundado por el general José de San Martín al inicio de su Protectorado, y un año después obtuvo el curato de Lurín. En 1842 leyó su tan comentado Sermón por acción de gracias por el aniversario de la Independencia, en el que se manifiesta su pensamiento político.
Bartolomé Herrera fue docente en la Universidad de San Marcos. Para algunos, resulta controvertida su propuesta de postular a un grupo reducido, que era el que debía tomar las riendas administrativas de la nación, a lo que da en señalarse como la «soberanía de la inteligencia», aparentemente en contra de la «soberanía popular» propiciada por los liberales Francisco Javier de Luna Pizarro y José Gálvez Egúsquiza. Sin embargo, no era así.
Bartolomé Herrera había ganado experiencia política como diputado por Lima, tras su elección en 1849, llegando presidente de esa cámara. En 1851 asumió la Dirección General de Instrucción, durante el gobierno de José Rufino Echenique; y al año siguiente fue nombrado ministro plenipotenciario ante las cortes de Nápoles, Turín y El Vaticano.
Posteriormente fue titular de los ministerios de Justicia e Instrucción Pública, Gobierno y Relaciones Exteriores. Nombrado Obispo de Arequipa, tomó posesión de su sede episcopal el 6 de enero de 1861, y falleció el 9 de agosto de 1864, en pleno ejercicio de su cargo.



Cuando Bartolomé Herrera hablaba de la soberanía de la inteligencia, se refería a los más capaces, al margen del color de las personas, de sus ideas o convicciones. Su propuesta estaba más allá de ser elitista, pues no proponía un gobierno de militares o de blancos, o de costeños, sino de gente capaz de administrar el Estado, así como se propugna actualmente y se procura la formación académica de líderes, y de personas con una base cognitiva y amplia experiencia para llegar al parlamento y a cargos municipales, regionales y del Ejecutivo, y en todas las esperas del gobierno.
José Domingo Choquehuanca:
Uno de los personajes más popularizados dentro de la historia nacional es José Domingo Choquehuanca, abogado y político que se destacara por la arenga que pronunció frente al Libertador Simón Bolívar, el 2 de agosto de 1825, cuando el Gran Venezolano estaba de paso hacia el sur.
José Domingo Choquehuanca nació en Azángaro, el 4 de agosto de 1789, fue hijo de José Gregorio Choquehuanca, canónigo de la Iglesia Metropolitana de La Plata, descendiente de la nobleza indígena, dentro del seno de una familia rica y con poder, quien era, además, caballero de la orden de Carlos III; su madre, María Mercedes Béjar y León Túpac Amaru Mulli Puraca, era descendiente de Paullu Inca, hijo del Inca Huayna Cápac.
Vivió en Azángaro y en Chuquisaca, capital de la Real Audiencia de Charcas, donde fue colegial del Real Convictorio de San Juan Bautista. Se graduó y doctoró en Teología y en Derecho en la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca, obteniendo su título de abogado ante la Real Audiencia en 1814, de acuerdo a las disposiciones de la época.
Fue alcalde y justicia mayor de Azángaro desde 1817, y al paso del Libertador Bolívar por el pueblo de Pucará salió a su encuentro, pronunciando la arenga que recogió y grabó para siempre la Historia, tanto como su nombre.
En esa ocasión dijo: «Quiso Dios de salvajes formar un gran imperio y creó a Manco Cápac; pecó su raza y lanzó a Pizarro. Después de tres siglos de expiaciones ha tenido piedad de la América y os ha creado a vos. Sois pues, el hombre de un designio providencial. Nada de lo hecho hasta ahora se asemeja a lo que habéis hecho, y para que alguno pueda imitaros será preciso que haya un mundo por libertar. Habéis fundado tres repúblicas que en el inmenso desarrollo a que están llamadas, elevan vuestra estatua a donde ninguna ha llegado. Con los siglos crecerá vuestra gloria como crece la sombra cuando el sol declina».
Y no se equivocó, la figura se Simón Bolívar sigue elevada en el pináculo que le reservaron los tiempos, como se le ha evocado al conmemorarse el Bicentenario de la Proclamación de la Independencia Nacional, y se seguirá haciendo hasta el año 2024 y siguientes.
Fue diputado por Azángaro en 1825, y fue un fiel bolivariano, siendo condecorado con la medalla cívica creada por el Congreso; al poco tiempo se incorporó a la Junta Departamental de Puno por 5 años a partir de 1827. En 1832 actuó como senador por Puno y presentó proyectos para la abolición del fuero eclesiástico y la extinción de los servicios personales de los indios, con los que tanto se identificara.
En su carrera política desempeñó los cargos de prefecto de Puno, en 1835, y subprefecto de Huancané en 1836, siendo -al parecer- partidario de la Confederación Perú-Boliviana, que fraccionaba la integridad territorial y cultural del Perú. Fue autor del Ensayo de estadística completa de la provincia de Azángaro, publicado en 1833.
José Gálvez Barrenechea
Nació en Tarma el 7 de agosto de 1885, y falleció en Lima en 1957. El Jurado Nacional de Elecciones guarda un valioso testimonio fotográfico de su labor como político y como poeta. Fue abogado y político peruano, doctor en Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Se le conoce como «El Poeta de la Juventud», se hizo merecedor de muchos premios reconocimiento a su indiscutible capacidad intelectual; desempeñó cargos académicos y políticos con notable acierto.
Participó activamente en la política peruana. Fue Ministro de Educación en 1931. En 1945 llegó a ser elegido Vicepresidente en el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, y también Senador de la República por Lima por el Frente Democrático Nacional. En 1956 encabezó la lista al Congreso por el Frente Democrático Independiente, siendo elegido Senador de la República por Lima, presidiendo esta Cámara. Falleció en Lima el 8 de febrero de 1957, ejerciendo la Presidencia del Senado. Fue enterrado con honores de Presidente de la República.

