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El corazón de Carlos Nolazco fue suficiente para rescatar a Yasuri
Lo peor ya había pasado. Seis días de recuperación, pero -además- de mucha tristeza por lo ocurrido el viernes 31 de julio, en el incendio registrado en Toma de Cala en el distrito de Grocio Prado, en Chincha. Fue una serie de sentimientos que le embargó al agente de Serenazgo Carlos Eduardo Nolazco Saravia cuando…

Lo peor ya había pasado. Seis días de recuperación, pero -además- de mucha tristeza por lo ocurrido el viernes 31 de julio, en el incendio registrado en Toma de Cala en el distrito de Grocio Prado, en Chincha.
Fue una serie de sentimientos que le embargó al agente de Serenazgo Carlos Eduardo Nolazco Saravia cuando lo visitamos en su domicilio, luego de haber sido dado de alta por los médicos del Hospital San José de Chincha.
Con su permiso, Diario La Opinión empezó la entrevista a quien muchos consideran un héroe por la acción de valentía que tuvo aquel día para salvarle la vida a una niña.
M.P.: ¿Cómo toma usted este reconocimiento de la gente?
C.N.: Creo que no merezco tanto halago. Es algo bonito que te consideren así; sin embargo, yo actúe ese día no pensando para que me llamaran héroe, sino fue por instinto y por la impotencia que sentí en cuestión de segundos de escuchar el grito desgarrador de unos niños y el pedido de una señora que pedía que rescataran a esos pequeños dentro de la casa.
M.P.: ¿Pensó en ese momento que pudo haber salido sin vida de ese lugar?
C.N.: Ni lo imaginé para nada. Cada segundo contaba. Solo me eché agua a la ropa, me cubrí con una frazada mojada e ingresé rápidamente.
M.P.: ¿Cómo encontró el lugar donde estaban los niños?
C.N.: En realidad yo ingresé con otro señor que era trabajador de un Hotel, creo. Solo vi por una sombra a una niña que se movía, ni siquiera sabía que donde estaban era un baño. Llegué hasta ese lugar, me agaché, puse su cuerpecito sobre mi hombro y salí lo más rápido. Ya cuando logré salir, los señores que estaban apoyando, me echaron el químico de extintores que tenían en la mano, porque el cabello y el polo de la niña estaba prendido y me estaba quemando la espalda también, la cintura y los glúteos.
M.P.: ¿Y qué pasó con los otros menores?
C.N.: Sé que un señor también rescató al niño, y ya las otras personas casi salieron sin vida, los vi muy mal, y se lo llevaron hasta el hospital. Horas más tarde me enteré que habían fallecido 2 hermanitos.
M.P.: ¿Qué pensó en ese momento cuando se enteró de esa noticia?
C.N.: Me sentí derrotado, con mucha impotencia. Porque en el mismo lugar yo quise regresar para rescatar a otra persona, pero ya mi cuerpo no me respondía. Sentía solo ardor en todo el cuerpo y mis piernas ya no me daban.
M.P.: Si estuviera en otra emergencia parecida, ¿lo volvería hacer?
C.N.: Lo volvería a hacer sin pensarlo. No podemos perder un segundo más, solo debemos de actuar si tenemos ese corazón, si tenemos familia. Yo vi a esa niña pidiendo auxilio, y vi su silueta como si fuera mi nieta.
M.P.: ¿Cómo está su salud actualmente?
C.N.: Yo sufrí quemaduras de segundo grado. El día lunes me dieron de alta, pero el médico me dijo que tengo que tener todavía algunas semanas más de reposo. No puedo dormir en posición decúbito ventral, ni tampoco sentarme, tengo que estar parado o dormir boca abajo, porque las heridas aún están frescas, cicatrizando.
M.P.: ¿Qué le diría a la gente que por redes sociales le reconoce y le expresa su admiración?
C.N.: Les agradezco por tanto halago, pero pienso que no las merezco. Por el contrario, les pediría a todas las personas que oren mucho por los niños que aún se están recuperando en la ciudad de Lima, por Yasuri (la niña a quien rescató), por Liam y la bebé de Aracely que su mamita la protegió en todo momento antes de morir. Siento mucha pena por ese momento que tuve que vivirlo de cerca.
En este instante, «Comando», como es conocido cariñosamente el agente Nolazco, se quebró emocionalmente. Ya no había de qué más hablar. Con el corazón en la mano lo había contado todo. Así culminó La Opinión con la entrevista a Carlos Eduardo Nolazco Saravia, por cierto, un ex combatiente del Vraem, pues sirvió a la Fuerza Aérea por 30 años.



(Marco Pachas Castilla)
