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Por qué delinquen los ricos

Hace aproximadamente 70 años, el sociólogo americano Edwin Sutherland público su libro “Los Delitos de Cuello Blanco”. En estos momentos en que vivimos en inseguridad, sumado ahora a muchos funcionarios de gobiernos inmersos en delitos o en procesos de investigación, es que me animo a opinar del autor. El autor la famosa novela Oliver Twist,…

Hace aproximadamente 70 años, el sociólogo americano Edwin Sutherland público su libro “Los Delitos de Cuello Blanco”. En estos momentos en que vivimos en inseguridad, sumado ahora a muchos funcionarios de gobiernos inmersos en delitos o en procesos de investigación, es que me animo a opinar del autor.

El autor la famosa novela Oliver Twist, de Charles Dickens, en una escena cómica que descomprime el denso dramatismo de la obra que relata la pobreza en la Inglaterra del siglo XIX. El truhan imita a un hombre adinerado que camina por las calles, mientras que los jóvenes realizan distintas maniobras rápidas para hurtarle un pañuelo, la billetera y el reloj de bolsillo. Se trata de una clase práctica de hurto que le dan a Oliver Twist, no gratuitamente, ya que lo están incorporando a la banda del truhan.

Continua el autor como Kropotkin, Sutherland advirtió que los ricos también delinquen e intentó construir una teoría que explicara por qué lo hacen, y que fuera lo suficientemente abarcadora para explicar también el delito de los pobres. Le debemos a Sutherland una expresión que ahora se ha hecho muy popular y se usa hasta la actualidad: los Delitos de Cuello Blanco. El autor escribió que los ricos no tienen las características físicas descritas por el positivismo biologicista, como así tampoco son enfermos mentales, no provienen generalmente de familias desunidas, y tampoco son personas que no han alcanzado los fines establecidos socialmente. Diría que, si solo se estudia a delincuentes pobres parece probable que se establezca que la pobreza es la causa del delito; sin embargo, no sería correcto.

Ahora nos podemos preguntar ¿Por qué una persona se transforma en delincuente? Sutherland es el creador de la teoría de la asociación diferencial. Para él, el delito se aprende como cualquier otro comportamiento humano. Así como un individuo no nace sabiendo hablar, caminar ni leer, tampoco nace sabiendo delinquir; la facultad del habla no se transmite por herencia, como tampoco se hereda la conducta delictiva. La forma del aprendizaje del comportamiento criminal es a través de un proceso de comunicación entre maestros y alumno. Para que exista delito es necesario que se tenga asociaciones con personas que no solo enseñan a delinquir, sino que transmitan pautas favorables a infringir la ley.

Los delitos de Cuello Blanco

El autor se basa que unos años anteriores a que Sutherland publicara el libro “Los delitos de Cuello Blanco”, el presidente de la General Motors publicó una “autobiografía de un trabajador de cuello blanco”, en contraposición con los cuellos azules de los mamelucos de los trabajadores. De allí que Sutherland se refiere principalmente a empresarios y ejecutivos de grandes compañías cuando habla de los delincuentes de cuello blanco. Sutherland define al delito de cuello blanco como el delito cometido en el curso de su ocupación por personas de alta respetabilidad u estatus social. La definición excluye asesinatos cometidos por poderosos que no relacionan con su trabajo y todos los delitos cometidos por el gansterismo, ya que sus miembros no gozan de alta responsabilidad.

Cuestiona que los delitos de las compañías no ingresan generalmente al sistema penal o, si lo hacen, tienen un tratamiento preferencial en relación con los delincuentes comunes. En el delito de cuello blanco no interviene la policía, las compañías tienen mejores abogados y distintas maneras de influir en el proceso penal y la propia ley, siempre tienen un tratamiento mucho más benévolo que para el delito común. 

¿Qué castigo propone?

El autor no realiza una propuesta de política criminal; es decir, no dice en ninguno de sus libros qué forma debería asumir el tratamiento de las personas que cometen delitos. Es más, se encarga de expresar que sus investigaciones están al servicio de la reforma de la teoría social y no de la reforma de ninguna persona. La cárcel será la peor solución posible. ¿Por qué?, porque la prisión implica juntar personas con pautas favorables a infringir la ley. Para Sutherland, las cárceles serian escuelas del delito que habría que evitar, también habría que evitar los grupos sociales, como los barrios cerrados, las escuelas especiales o los barrios para pobres.

Sutherland continúa siendo revolucionario para cuestionar que las únicas alternativas para paliar la inseguridad es sumar policías, aumentar las penas o incluir a las fuerzas armadas en el combate contra el delito. Si comprendemos la importancia para la configuración de la convivencia social que tienen los delitos de cuello blanco, advertiremos rápidamente que aumentar la cantidad de policías no tiene ningún efecto, por lo menos en la reducción y control de estos delitos. De la misma manera, hacer que las penas de prisión sean cada vez más largas solo asegura que quien ingresó por un delito, salga con pautas favorables a cometer otros.

Extraordinario trabajo de Lucas Crisafulli que hoy me he atrevido a transmitirles; no deseo comentar sobre el famoso caso “cuellos blancos del Callao” por motivos que dos de los autores son amigos de años y solo puedo mencionar que César, como abogado es uno de los mejores que haya conocido, conocedor del Derecho y, como siempre, he dicho solo que la historia lo juzgará, y nuestro Dios.

Por: Alfonso Dávila Valenzuela

Catedrático de la Escuela de Posgrado

Universidad Nacional San Luis Gonzaga