¡Tu carrito está actualmente vacío!
LA VOZ DE LOS BICENTENARIOS
| Mg. Juan Carlos Romaní Chacón Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú – Provincia de Ica 24 de mayo de 1822 – 2023: Conmemorando los 201 años de la Batalla de Pichincha (Ecuador) El legado de los batallones y escuadrones peruanos de Trujillo y Piura A las patrias cristalizadas en la…

| Mg. Juan Carlos Romaní Chacón
Presidente del Comité Patriótico Bicentenario
de la Independencia del Perú – Provincia de Ica
24 de mayo de 1822 – 2023:
Conmemorando los 201 años de la Batalla de Pichincha (Ecuador)
El legado de los batallones y escuadrones peruanos de Trujillo y Piura
A las patrias cristalizadas en la Gran Colombia, hoy las naciones hermanas de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, cuyas banderas y soldados, en conjunción de heroísmo y gloria con la bandera y soldados del Perú, realizaron en Pichincha -el 24 de mayo de 1822- uno de los más hermosos actos de la Epopeya de la Libertad Americana.
El caso de la batalla de Pichincha es uno de los tantos hechos que demuestran nuestra raíz común, nuestro origen común en la historia de repúblicas hermanas de Sudamérica, cuyos pueblos milenarios comparten similares tradiciones y costumbres -como el trueque o el comercio- desde los tiempos pre incaicos; y que en el transcurso de los siglos, aun con algunos gobiernos de turno de nefasta recordación, estos gobiernos no lograron destruir el vínculo de hermandad de las naciones americanas, cabe precisar, de las poblaciones, del pueblo, del ciudadano americano de a pie.
La División peruana
El último pedido de auxilios peruanos formulado por Sucre fue el 19 de octubre de 1821; después sólo se trata al respecto del envío en los primeros días de 1822, de Heres, comisionado para ponerse de acuerdo sobre el plan de campaña por realizar. En tanto, Arenales y Santa Cruz se preocupan de la preparación de las tropas destinadas a servir de auxiliares; y Sucre, por su parte, le advierte a Santander y a Bolívar su propósito de abrir campaña por Piura, por donde el terreno se le ofrecía más favorable. No se necesita repetirlo, era la época de las grandes lluvias y -en consecuencia- servía de paréntesis a las operaciones. Al momento de insurreccionarse las ciudades de Lambayeque, Trujillo y Piura existían en ellas, además de los cuerpos cívicos o sean también milicias disciplinadas, destacamentos de tropas regulares. En todos esos movimientos se trató, antes de todo, de atraerse a los oficiales y tropa, a lo menos a los americanos, pero se dio el hermoso ejemplo de moralidad de que, a pesar de estar reciente el festejado paso del Numancia, prefirieran cumplir su deber produciéndose aquellos movimientos confiándose únicamente en los sentimientos, deseos y virtudes de esos pueblos; pero una vez reemplazada en los cabildos la bandera española por la enseña de la patria libre, algunos oficiales y casi todas las tropas consideraron terminados sus compromisos profesionales, continuando al servicio del nuevo sistema o régimen; constituyeron la base, el elemento de fuerza indispensable en tales circunstancias. Por su parte San Martín, atendiendo a las instancias del marqués de Torre Tagle y para apoyar la insurrección de Trujillo, desprendió una compañía del batallón No. 8 de los Andes, Río de la Plata, y -posteriormente- con motivo de la reacción realista ideada desde Cajamarca y culminada en Otuzco e Higos Urco, envióse a Trujillo al teniente coronel Santa Cruz, ingresado al servicio de la Patria después de Cerro de Pasco y, como aumento de tropa, otra compañía del mismo cuerpo. Estas compañías sirvieron de cuadro para la organización e instrucción de las unidades formadas con la base ya conocida y aumentados con los entusiastas hijos de los actuales departamentos de Piura, Lambayeque, Libertad y Cajamarca.

El origen de los cuerpos de la División peruana
Podría aún prolongarse esta investigación en la biografía del general José Félix Castro, capitán de la compañía de granaderos del “Piura”, publicada por Gontran Ellauri Obligado; pero lo expuesto es bastante para poderse conocer el origen de los cuerpos de la división peruana en la campaña libertadora de Quito, así como también su organización en la infantería de batallones de seis compañías y en la caballería en escuadrones; quedaría sólo un pequeño detalle, el efectivo, fijado por Paz Soldán en vista de documentos fehacientes citados en su catálogo, en 1,622 hombres, dato consignado también por M. Nemesio Vargas (1) y a lo cual se llega no sólo por lo consignado en las comunicaciones de Santa Cruz a Arenales y de éste a San Martín, sino con el cálculo sencillísimo de la composición de las unidades; de manera que, sin temor a error, se puede adoptar como exacta la cifra indicada por Paz Soldán de 1,622 combatientes como el efectivo total de la división peruana, al ingresar su bandera a la gran línea de batalla de la emancipación de América.
(1) Vargas. – Historia del Perú Independiente. – Tomo I. pág. 268.
Los oficiales
Respecto a los oficiales, eran también -en casi su totalidad- peruanos y muchos de ellos alcanzaron después, por sus proezas militares y sus virtudes cívicas, encumbrada posición en la vida pública, y conservaron ellos y muchos de sus actuales descendientes prominente situación social. De los jefes fue Santa Cruz, cuya figura, aunque de las más grandes proporciones en esta campaña, tiene marco propio en Zepita, por lo cual no presentamos ahora, quien representó con derecho propio al Perú, mandaba la división, teniendo al iniciar la marcha como jefes de cuerpo a los siguientes: En el Trujillo Nº 2, a Félix de Olazábal, nacido en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1797. Ingresado a la revolución en 1813, subalterno de Artigas y, en las huestes de San Martín, libertador de Chile. En el Piura Nº 4, Luis Urdaneta, el brillante revolucionario de Guayaquil a quien reemplazó Francisco Villa. En Cazadores, a Antonio Sánchez, quien vio la luz en Montevideo en 1795, ingresó en 1811 al regimiento Dragones Nº 3 del cual pasó en 1,819 al Nº 7 de los Andes para acompañar a San Martín en la Expedición Libertadora. Y el bonaerense Juan Lavalle, nacido en 1797, mandaba los Granaderos a caballo de los Andes, cuerpo en el cual se alistó desde su organización y cuya historia es la biografía del ilustre jefe.
Fuente:
EPOPEYA DE LA LIBERTAD 1820 – 1824
Reminiscencias Históricas de la Independencia del Perú
TOMO I – Manuel C. Bonilla -Lima, 1921
Orden de batalla patriota
Ejército Libertador de Colombia
– Teniente coronel Daniel Florencio O’Leary, edecán de Estado Mayor-
División de Colombia
Estado Mayor de división
– General José Mires11 comandante.
Infantería
– Batallón Paya, al mando del teniente coronel José Leal.
– Batallón Alto Magdalena, al mando del coronel José María Córdova.
– Batallón de Yaguachi, al mando del coronel Carlos María Ortega.
– Batallón Albión, al mando del teniente coronel John MacKinstosch.
Caballería, al mando del coronel Diego Ibarra.
– Escuadrón Lanceros, al mando del teniente coronel Friederich Rach.
– Escuadrón Dragones, al mando del teniente coronel Gaetano Cestari.
División del Perú
Estado Mayor de división
– Andrés de Santa Cruz, comandante en jefe.
Unidades y Comandantes
Infantería12
– Batallón Nº 2 de Trujillo, nota 6 al mando del comandante Félix Olazábal
– Batallón Nº 4 de Piura, al mando del coronel Luis Urdaneta
Caballería
– Escuadrón Cazadores a Caballo de Trujillo, nota 7 al mando del coronel Antonio Sánchez.
– Escuadrón Cazadores a Caballo de Paita, también al mando del coronel Antonio Sánchez.
– Escuadrón del Regimiento de Granaderos a Caballo de los Andes de 96 jinetes,13 al mando del coronel Juan Lavalle.
