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Mujeres de Lima, de proyección nacional e internacional
| Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones Teniendo en cuenta que hasta hoy estamos en el mes de aniversario de la fundación de la ciudad de Lima, resulta oportuno presentar los contenidos…

| Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda
Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia
de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica
Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones
Teniendo en cuenta que hasta hoy estamos en el mes de aniversario de la fundación de la ciudad de Lima, resulta oportuno presentar los contenidos de la conferencia virtual que tuve a mi cargo el 29 de enero, organizada por el Jurado Nacional de Elecciones y el Patronato del Museo de la Mujer, de pronta inauguración.
Al respecto, queremos destacar que hay un número muy grande de mujeres trascendentes, en todas las facetas de la vida cotidiana, de las que se seleccionó a un conjunto representativo de cada temática de la vida cotidiana, señalando que algunas nacieron en Lima y otras se afincaron en la ciudad de sus protagonismos.
Notas en la evolución de la familia.
De acuerdo a Engels, las representantes del sexo femenino están asociadas a un matriarcado, relacionado con la evolución de la familia, desde la consanguínea a la sindiásmica, la punalúa, hasta la familia monogámica, donde ya el poder es patriarcal y no a la inversa, cuando, por la promiscuidad imperante y al tener varios compañeros íntimos, la mujer no podía determinarse con facilidad quién era el padre de la creatura, pero sí quién era la madre, y por lo tanto resultaba poseedora de la fuerza de trabajo expresada a través de los hijos.
Vendrían después los matrimonios por grupos, hasta la estabilización de un compañero íntimo, o punalúa, que devino en la familia monogámica con el rol preponderante del varón, que se convierte en la figura central dentro del proceso de evolución de la familia, que lleva a los orígenes de la propiedad privada y del Estado.
En publicaciones diversas, en el caso peruano, se trató de informar que la mujer estuvo presente -en todos los tiempos- no detrás sino al costado de los varones. Los nombres para mencionar son muchos y, sin pecar de arbitrariedad, como lo anunciamos solo daremos a conocer los de algunas, cuyo recuerdo flota en la memoria colectiva o se mantiene restringido al mundo académico, en algunos casos.
La mentalidad machista imperante
Como se advierte en el proceso de socialización que dominaba en las generaciones precedentes, desde los juegos infantiles se mediatizaba a los niños para sus roles de adultos, de acuerdo al plan elaborado socialmente por los grupos sociales, en los que la mujer era concebida para el dominio del universo doméstico, restándosele oportunidades para incorporarse en condiciones de igualdad y aportar tanto como el varón en el desarrollo social.
Y, en efecto, se puede constatar que la mujer fue víctima de una semi esclavitud familiar y de una semi esclavitud social, que la privaba de exteriorizar sin temores sus capacidades, porque desde la antigüedad las hubo tan destacadas, pero la historiografía oficial solo menciona los nombres de algunas que, apartándose de los paradigmas verticales de su tiempo, lucieron como elementos destacados de sus sociedades.

Limeñas destacadas de los siglos XVI al XX:
Santa Rosa de Lima, quien representa el triunfo de la evangelización en el nuevo mundo, el catolicismo triunfante de acuerdo a los propósitos del sentido misional de la conquista que. a través de cartas encíclicas, se había propuesto la conversión de la población americana a la religión que portaban los europeos. La Santa Limeña se destacó entre otras mujeres que como ella tenían una vida santificante y llena de méritos suficientes para ser elevada a los altares
La Condesa de Chinchón, doña Ana de Osorio, esposa del virrey de Perú Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, IV Conde de Chinchón, quien gobernó el virreinato entre 1629 y1639. Y más allá de si fue solo una leyenda o una verdad histórica, ha quedado como un elemento central, entre el punto intermedio en el que la población blanca de peninsulares y de criollos, empieza a usar la herbolaria indiana para la restitución de la salud, frente a la farmacopea occidental que practicaban.
Paula Piraldo, fue la encomendera limeña que rechazó a un pirata en Colán, Paita. Era esposa de Juan Andrade y Colmenero, su casa estaba donde actualmente está la Plaza San Martín; en 1615, cuando se produce en la ciudad de Paita el ataque del corsario holandés George Spilberg, quien pretendía desembarcar en Colán, ella con gran coraje organizó y movilizó su repartimiento de indios, obligándolo a huir. Su nombre está en la biblioteca pública municipal de Colán; se le menciona en el poema del conde de la Granja y en el estudio histórico titulado: «Doña Paula Piraldo, encomendera de Colán» del historiador Guillermo Lohmann Villena, entre otras fuentes.
Junto a ella, se destacan por su carácter humanitario con la población indígena encomendada, doña Teresa Sáenz Bretón de la Roca, limeña, encomendera de Marcavelica; y Manuela Iturrizara, limeña, encomendera de Huancabamba
No puede faltar en esta relación Micaela Villegas, la Perricholi, quien, por los estudios del genealogista Gustavo León y León, nació en Canta y no en Tomayquichua. Tan recordada por su actuación en el teatro como por sus amores con el virrey Manuel de Amat y Juniet.
Capítulo aparte merecen las mujeres de la independencia, entre las que se destacan las costureras del vestuario del Ejército Patriota, cuyos nombres aparecen en la Gaceta de Gobierno de Lima; y las mujeres que actuaron en el pase del Batallón Numancia, de origen realista, a las filas de la patria. De esta misma época es Rosa Merino, la soprano que cantó por primera vez el Himno Nacional.
De la independencia son también figuras destacadas las limeñas Juana de Dios Manrique de Luna, Brígida Silva de Ochoa y Josefa Carrillo de Albornoz, Marquesa de Castrillón, que fueran distinguidas como “Patricias” por el general José de San Martín.
Son limeñas destacadas, Zoila Aurora Cáceres, en el siglo XX, por la lucha de la ciudadanía femenina. Victoria Santa Cruz, poetisa y declamadora, defensora del tema de los afrodescendientes. Ella Dumbar Temple, historiadora sobre La descendencia de Huayna Cápac y El Victorial de Miguel Grau. María Bonilla de Gaviria, primera mujer directora de la Biblioteca Nacional del Perú; Martha Hildebrandt, Lingüista y política de gran trayectoria. Carmen Leguía Larriviere, fue la primera mujer que en la segunda mitad del siglo pasado se inscribió como cabeza de partido político en el Jurado Nacional de Elecciones.
Chabuca Granda, la gran compositora de vuelo internacional merece un artículo especial; Lucha Reyes, cantante de música criolla, cuya memoria flota en el alma colectiva, al lado de la figura de Jesús Vásquez y de otras grandes de la Canción Criolla.
Como ellas, hay miles de limeñas destacadas.
