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Luna Pizarro: antecedentes de su propuesta sobre el voto informado
El 9 de febrero es una fecha significativa para la historia de la democracia. Ese día, en 1855, falleció Francisco Javier de Luna Pizarro, un sacerdote vinculado al ejercicio de la política y al quehacer democrático, que dejó una huella asociada al voto informado. El 12 de abril próximo, los peruanos y las peruanas elegirán…

El 9 de febrero es una fecha significativa para la historia de la democracia. Ese día, en 1855, falleció Francisco Javier de Luna Pizarro, un sacerdote vinculado al ejercicio de la política y al quehacer democrático, que dejó una huella asociada al voto informado.
El 12 de abril próximo, los peruanos y las peruanas elegirán a sus autoridades del Poder Ejecutivo, del Poder Legislativo y del Parlamento Andino, programándose para el 7 de junio, el voto para la segunda vuelta, en el caso del Poder Ejecutivo; y en octubre se elegirá a los alcaldes distritales y provinciales, y a los gobernadores regionales, en medio de una contienda electoral en la que las organizaciones políticas ofrecen una serie de propuestas a consideración de todos los ciudadanos y ciudadanas.
Se asoma en todo el país una larga lista de candidatos como nunca antes se ha visto, que, de diferentes maneras y con apoyo de la propaganda política, presentan ante los ojos de toda la ciudadanía lo que son sus propuestas, para que quienes voten reflexionen previamente sobre a quién elegir como autoridad en su jurisdicción, y a nivel nacional, para no arrepentirse después.
El Jurado Nacional de Elecciones, desde la Dirección Nacional de Educación y Participación Cívica Electoral, trabaja en los temas que le son propios, asociados a la internalización y al fortalecimiento de los valores cívico ciudadanos que deben inspirar el comportamiento de los peruanos y peruanas en el momento de elegir a sus representantes, como se hace periódicamente de acuerdo a la Constitución y a las leyes electorales.
El camino de la democracia en el Perú se inicia hace doscientos años, cuando aparece el concepto de ciudadanía asociado a la delegación del poder en nuestra sociedad; es decir, se inicia el gobierno representativo, que supone la participación de los ciudadanos en la elección de sus autoridades.
El poder se ejerce, desde entonces, con el consentimiento de los ciudadanos, como queda claro en la Constitución de Cádiz, cuando por decisión de la Constituyente que la generó, con participación de peruanos y americanos en general, de súbditos, nos convertimos en ciudadanos.
Este camino del fortalecimiento de la democracia en el Perú, desde su independencia hasta la actualidad, ha estado lleno de luces y de sombras, pero nada de esto ha hecho retroceder la voluntad de los peruanos para vivir en democracia y construir la ciudadanía, al modo de aceptar -finalmente- que la democracia es una tarea comunitaria que demanda la participación de las mayorías, sin distingo de raza, credo, sexo, ideología o cualquiera de los indicadores a través de los cuales, por razones de orden cuantitativo se segmenta a una sociedad.

No podemos dejar de mencionar que el 20 de setiembre de 1822 se instaló el primer Congreso Constituyente del Perú, presidido por Francisco Javier de Luna Pizarro, que tuvo la tarea de decidir sobre la forma de gobierno que adoptaría el Perú, y la promulgación de su primera Constitución.
Luna Pizarro: precursor del voto informado
Francisco Javier de Luna Pizarro nació en Arequipa el 3 de diciembre de 1780 y falleció en Lima, el 9 de febrero de 1855. Fue sacerdote, político y abogado peruano, que entre 1946 y 1855 fue Arzobispo de Lima. Había desempeñado cargos políticos asociados a su tierra de nacimiento, como Presidente del Congreso Constituyente de 1822 y, posteriormente, de 1828 y 1834. Asimismo, fue diputado y senador de la República. Se le considera una de las mayores figuras representativas en el Perú del siglo XIX, asociado al pensamiento liberal, del que nunca claudicó.
El Perú tiene una profunda tradición sobre educación cívica ciudadana desde los comienzos de la República, asociándose esta temática a don Francisco Javier de Luna Pizarro, personaje de la historia nacional, quien -en 1833- al convocarse a elecciones expresó su deseo de contar con un voto informado, que en sus propias palabras “debe ser, justo, ilustrado y digno de la patria”, ubicándosele de esta manera como el precursor del voto informado.
Sin embargo, desde esa primera mitad del siglo XIX, época de la actuación de Luna Pizarro en el escenario nacional, se ha visto en varias ocasiones que la población votante se arrepentía de las autoridades elegidas y, como consecuencia, no solo les desobedecía y les quería quitar el poder a la fuerza, sino que en ocasiones hay situaciones de enfrentamientos muy violentos a nivel escrito, y enfrentamientos físicos en diferentes lugares.
Delegar poder a las autoridades en democracia representativa equivale al llamado para decidir por aquellos que tendrán la representación local, distrital, provincial, regional y/o nacional, como se vivirá el domingo 12 de abril. Por eso Luna Pizarro instó al gobierno y a los ciudadanos a votar de manera razonada, con información previa de las competencias y calidad de los candidatos, y votar pensando en el bienestar general y no de manera particular. Ubicamos el impreso del discurso de Luna Pizarro en la Biblioteca Nacional, descubriendo en él a un personaje de profunda vocación democrática y comprometido con la realidad del país.
Los esfuerzos por la educación cívica ciudadana
Desde mediados del siglo XIX queda una plena evidencia de la vocación democrática del Perú, a través de una serie de publicaciones como:
1.- “Diccionario para el pueblo”, de Juan Espinoza de los Monteros, autor uruguayo-peruano, quien valora al pueblo como actor político en medio de una sociedad tradicional, de fuertes ataduras con la manera de pensar y de obrar de los peruanos del virreinato. De acuerdo a Jorge Basadre, este libro describe la coyuntura del Perú en ese momento, y lo hace proporcionando datos, definiciones y críticas sobre la política en el Perú.
Ahora, en el siglo XXI, el pueblo continúa como un actor político decisivo, donde ciudadanas y ciudadanos deciden y apuestan por el futuro de la patria a través de sus gobernantes y gobernantas, y aunque a veces se equivoca, ahora hay mecanismos legales para cortar el poder a aquellos que lo ejercen. Espinoza de los Monteros contribuyó a mejorar ampliamente el alfabetismo entre la clase trabajadora, y en su intento de contribuir a la transformación de la cultura del pueblo, rescató un vocabulario que sería fundamental para los peruanos y para Hispanoamérica.
2.- La “Lira patriótica del Perú”, antología poética, compilación de poesías de autores nacionales, con poemas orientados a levantar el espíritu patriótico de los peruanos. Fue publicada en 1853 por Manuel Nicolás Corpancho, y contiene poesías compuestas desde antes de la proclamación de la independencia, que mueven no solo el espíritu patriótico sino también los sentimientos de civismo.
3.- El “Catecismo Patriótico para uso en las escuelas municipales”, hecho en forma de diálogos, es una obra orientada al fomento del amor a la patria entre la juventud. Su autor, Francisco de Paula Gonzáles Vigil, preparó esta obra didáctica destinada a la juventud peruana, en 1856, y sucesivamente en 1860, 1865, 1878 y 1882, circulando por todo el país en un momento en que informarse era difícil.
Por Decreto del 11 de noviembre de 1868, se mandó que en los colegios primarios se enseñe la Constitución Política de la República y se obligó a los preceptores su cumplimiento, por circulares del 30 de marzo y 22 de junio de 1869; es decir, que se tuvo confianza en que los maestros desde las aulas podían fortalecer la conciencia cívica ciudadana, motivando en responsabilidad a los futuros ciudadanos al elegir a sus autoridades, como se hará dentro de unos días.
Hoy se requiere ciudadanos que emitan un voto responsable, no votar a ciegas; se necesita de ciudadanos informados, que conozcan la hoja de vida de los candidatos, sus competencias y capacidades, sus antecedentes en todo sentido, así luego se puede discernir, se puede contrastar, comparar y elegir entre las mejores propuestas de quienes aspiran a ser diputados y senadores, tanto como la plancha presidencial y, posteriormente, alcaldes y gobernadores regionales.

