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Zoila Aurora Cáceres, su paso a la inmortalidad en el Perú
Hay personas, a lo largo de la historia de la humanidad, cuyas vidas han quedado para siempre, en la memoria colectiva, hombres y mujeres de huellas perdurables, como la mujer que ahora recordamos a pocos días de la fecha de su fallecimiento, el 14 de febrero de 1958, en la ciudad de Madrid, España. Nos…

Hay personas, a lo largo de la historia de la humanidad, cuyas vidas han quedado para siempre, en la memoria colectiva, hombres y mujeres de huellas perdurables, como la mujer que ahora recordamos a pocos días de la fecha de su fallecimiento, el 14 de febrero de 1958, en la ciudad de Madrid, España. Nos referimos a Zoila Aurora Cáceres, feminista peruana que luchó por los derechos de la mujer como ciudadana, ejemplo para generaciones femeninas y de varones.
Fue la fundadora del Movimiento Feminista Zoila Aurora Cáceres, del Centro Social de Señoras, en Lima, en 1905, con el propósito de contribuir a la educación de la mujer, al tomar conciencia de quedar en desventaja para la toma de decisiones en el mundo de la democracia, cuando se aprobara la Ley, si solo un número limitado de mujeres sabían leer y escribir.
Zoila Aurora Cáceres promovía la formación de una conciencia cívica entre todas las mujeres del Perú, no a partir de un movimiento de élite, la promoción de la mujer necesitaba de la participación y del trabajo de todas ellas en el país, y al parecer lo consiguió ya que la conciencia de grupalización se advierte en diferentes comunidades organizadas de la costa y sierra norte, centro y sur del Perú, como se evidencia en la numerosa correspondencia de esta precursora, que luchó junto a otras mujeres para ese reconocimiento ciudadano que la sociedad les negaba.
Un mundo diferente
La mujer tenía que liberarse del yugo familiar y del yugo social. En las casas, las mujeres estaban destinadas principalmente a las tareas domésticas, a los trabajos para cuyo rol se les preparaba desde niñas, como se advierte incluso en las rondas infantiles, internalizadas vía el proceso de socialización.
Hoy los roles son compartidos entre varones y mujeres, ya no somos protagonistas de un universo cargado de estigmas para las mujeres; hoy vivimos en un mundo donde gradualmente se está eliminando la exclusión social, y actuamos inspirados en valores de igualdad, libertad y tolerancia, acorde como lo exige la dinámica de la sociedad en la que nos encontramos.
Hay que tener en consideración que en estos años de lucha no votaban las mujeres de todo el país, ni las letradas, tampoco las de estratos socioeconómicos altos, ni las costeñas y las católicas; no votaba nadie del sexo femenino, al margen de ser pobres, analfabetas, serranas o pertenecientes a un credo no católico. Por eso es que. en un solo propósito, las mujeres inician una lucha en la que contaba la aspiración universal de ser ciudadanas con todos sus derechos.

Zoila Aurora Cáceres hizo circular volantes en Lima pidiendo el voto de la mujer, en diciembre de 1930. En agosto de 1931 solicita al presidente de la Junta de Gobierno, don David Samanez Ocampo, creador del Jurado Nacional de Elecciones, que se conceda el derecho de sufragio a la mujer, a través de un documento que fue derivado al Ministerio de Gobierno, con las recomendaciones de David Samanez Ocampo, quien al parecer estaba de acuerdo con lo solicitado.
Zoila Aurora Cáceres fue hija del general ayacuchano Andrés Avelino Cáceres Dorregaray y de la iqueña Antonia Moreno Leiva. En el futuro promovería la formación de una conciencia cívica entre todas las mujeres del Perú; no quería un movimiento de élite, se advierte en diferentes comunidades organizadas de la costa y sierra norte, centro y sur.
Los hombres, reacios en su mayoría a los postulados de Zoila Aurora y de las mujeres que la apoyaban, finalmente fueron cediendo y firmando para que las mujeres pudieran votar.
En 1931 se promovió un memorial dirigido al Presidente de la República, pidiéndole el voto femenino, pedido apoyado por la esposa del entonces gobernante, David Samanez Ocampo, nacido en tierras de Apurímac.
A Zoila Aurora le debe haber desconcertado la posición de Luis Alberto Sánchez, expresada en una carta del 31 de mayo de 1931, reacio a conceder la ciudadanía a la mujer. En opinión de este literato y político, el voto debía ser restringido. En cambio, José de la Riva Agüero opinaba favorablemente por el voto municipal y político de la mujer, pero solo entre las mujeres instruidas.
Zoila Aurora Cáceres se mostró complacida cuando, en febrero de 1931, Dora Mayer de Zulen fue nombrada socia (miembro) de la Beneficencia Pública del Callao, pequeño universo donde los demás eran varones. Así, poco a poco, la mujer fue ganando espacios, más que por lo legal, por el reconocimiento a la labor realizada.

La fundadora de Feminismo Peruano Zoila Aurora, proyectó el funcionamiento de delegaciones feministas en todo el país, optimista por la conquista del voto femenino y la presentación de candidatas en las elecciones, que se favorecían con el voto de las mujeres organizadas.
Un trabajo constante de las mujeres luchadoras
María Jesús Alvarado Rivera fue una de las primeras mujeres en el Perú en plantear -en una conferencia- la igualdad de derechos civiles y políticos para la mujer, en 1911. Estuvieron en este camino, Magda Portal, Ángela Ramos, Esther Festini de Ramos Ocampo, Angélica Palma, Dora Mayer, Mercedes Cabello de Carbonera y Elvira García y García, entre otras.
Al iniciarse el proceso electoral de 1931, que coincide con la creación del Jurado Nacional de Elecciones, algunas agrupaciones políticas procuraron un ensayo de participación política, permitiendo a las mujeres votar en sus elecciones internas.
Otorgar derechos ciudadanos a la mujer significaba el aumento de la masa electoral y un nuevo ritmo y fisonomía en la vida política nacional. En este contexto, son varias las agrupaciones de mujeres, vinculadas al quehacer político, que se orientaban al reconocimiento de la mujer como ciudadana.
Existía la “Unión Femenina”, fundada el 31 de julio de 1930. En el interior del Perú se crearon comités que presionaban por el voto femenino, como el Comité de Propaganda del Feminismo Peruano Zoila Aurora Cáceres de Cerro de Pasco, que también reclamaba en octubre de 1931, derechos para la mujer peruana. Con respecto a esto, cabe señalar que los políticos de turno consideraban o advertían en el movimiento de Zoila Aurora, quizá a una probable fuerza política.
En la segunda mitad del siglo XX, la mujer en el Perú empezó a alcanzar una existencia social plena, superando gradualmente la exclusión social que progresivamente las convertiría en agentes activos de transformación social. Este cambio social, en el que se ven alteraciones profundas en el comportamiento la cultura y la estructura de la sociedad, fue influenciado por el pensamiento universal con respecto a la mujer, y por la lucha de las precursoras que desde hacía más de medio siglo se enfrentaban a la estructura social y a la mentalidad colonial supérstite en la sociedad peruana.
En setiembre de 1955, el presidente Manuel Arturo Odría Amoretti promulgó la ley que era una consecuencia de la lucha de las mujeres organizadas, y no una concesión gratuita del gobierno, ni una ocurrencia original del gobernante. Zoila Aurora Cáceres estuvo viva para vivir ese triunfo, ya que falleció posteriormente, el 14 de febrero de 1958, en Madrid, España. No consta si vino al Perú para votar, pero -al menos- fue a la tumba con la conciencia del deber cumplido, y el de saber del logro por el que luchó y se le recordará permanentemente, cada vez que se hable de la lucha por la ciudadanía femenina. Fue un triunfo que se alcanzó mientras vivía.
