Religiosos franciscanos celebraron tradicional Fiesta del Perdón de Asís

| Daniel Bravo Dextre Los hermanos de la Iglesia San Francisco de Ica celebraron ayer con mucha devoción la tradicional Fiesta del Perdón de Asís, preparando con entusiasmo el sabroso puchero franciscano que cada año es entregado de manera gratuita a los devotos. Los organizadores con mucho esfuerzo y cariño recolectaron recursos económicos entre ellos…

| Daniel Bravo Dextre

Los hermanos de la Iglesia San Francisco de Ica celebraron ayer con mucha devoción la tradicional Fiesta del Perdón de Asís, preparando con entusiasmo el sabroso puchero franciscano que cada año es entregado de manera gratuita a los devotos.

Los organizadores con mucho esfuerzo y cariño recolectaron recursos económicos entre ellos mismos, con la finalidad de comprar los productos para preparar la icónica comida que evoca la penitencia del fraile que la inició a fines de julio del año 1,216, pidiendo que Dios tenga misericordia de los pobres pecadores.

El milagro del Perdón de Asís, registrado en la pequeña capilla de Nuestra Señora de los Angeles de la Porciúncula, se repitió al mediodía de ayer en cierta manera, porque los hermanos franciscanos -cual Jesús de Nazaret- tuvieron que multiplicar los panes y peces, dado que sólo prepararon dos mil raciones; pero, acudieron a la celebración religiosa unas 500 personas más.

Los chefs franciscanos no se amilanaron, echaron más leña al fogón y picaron veloces más ingredientes para que nadie se quede sin ingerir la merienda franciscana que fue bendecida por el párroco de la iglesia.

Momentos antes, dentro de la casa de oración se desarrolló la liturgia de la indulgencia que fue oficiada por el obispo Héctor Vera Colona, con la participación de seminaristas vestidos de frailes que ritualizaron la histórica penitencia de San Francisco de Asis, quien de rodillas pidió a Dios se conceda indulgencias o perdón de pecados a los pobres, sin que éstos tengan que dar una retribución económica en señal de sacrificio.

Después, por indicación divina, el fraile se presentó ante el Papa con esta petición: «Yo deseo, si le parece a su Santidad, por las gracias que Dios concede en esa pequeña iglesia (Nuestra Señora de los Angeles), que todo el que entre en ella, habiéndose arrepentido sinceramente, confesado y habiendo recibido la absolución, que se le borren todos los pecados y las penas temporales de ellos en este mundo y en el purgatorio, desde el día de su Bautismo hasta la hora en que entren en esa iglesia».