Desde 1833: una propuesta de voto responsable

|Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones El 2 de octubre próximo, los iqueños e iqueñas de las cinco provincias de la región, y todos los peruanos y las peruanas elegirán a sus…

|Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda

Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones

El 2 de octubre próximo, los iqueños e iqueñas de las cinco provincias de la región, y todos los peruanos y las peruanas elegirán a sus alcaldes distritales y provinciales, y a los gobernadores regionales, de acuerdo a como está establecido en la Constitución y en la legislación electoral, en medio de comicios que se diferencian bastante de los protagonizados en los siglos XIX y XX.

Desde la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana, y desde otras áreas, el Jurado Nacional de Elecciones trabaja en los temas que le son propios, asociados a la internalización y al fortalecimiento de los valores cívico ciudadanos que deben inspirar el comportamiento de los electores en el momento de elegir a sus representantes.

Un sureño precursor del voto responsable

Desde el siglo XIX, el Perú tiene una profunda tradición sobre educación cívica ciudadana, asociándose esta temática al arequipeño Francisco Javier de Luna Pizarro, quien, en 1833, al convocarse a elecciones para Asamblea Nacional, expresó su deseo de contar con un voto “justo, ilustrado y digno de la patria”, ubicándosele -de esta manera- como el precursor del voto responsable.

Pese a lo recomendado, que el voto debe ser informado (ilustrado) y comparado (justo), desde esa época, cuando Luna Pizarro se destacaba en el escenario nacional, se ha visto en varias ocasiones que la población votante se arrepentía de las autoridades elegidas, desobedeciéndoles al punto de quitarles el poder a la fuerza. La publicación que seguro llegó a Ica, cuando en 1833 se eligió para representar a la provincia, actual región Ica, a Matías León Cárdenas y a Francisco Javier Mariátegui y Tellería, abogados los dos, que participaron activamente en esa Asamblea Constituyente.

Actualmente, delegar poder a las autoridades en democracia representativa equivale al llamado para decidir por aquellos que tendrán la representación local, distrital, provincial, regional y/o nacional, como se vivirá el domingo 2 de octubre. Por eso, Luna Pizarro instó al gobierno y a los ciudadanos a votar de manera razonada, con información previa de las competencias y calidad de los candidatos, y votar pensando en el bienestar general y no de manera particular.

La educación cívica ciudadana: una tarea temprana

Desde mediados del siglo XIX queda una plena evidencia de la vocación democrática del Perú, a través de una serie de publicaciones, como el “Diccionario para el pueblo” (1855), de Juan Espinoza de los Monteros, autor uruguayo-peruano; la “Lira patriótica del Perú”, antología poética de Nicolás Corpancho, en 1853, con poemas orientados a levantar el espíritu patriótico de los peruanos.

Asimismo, el “Catecismo Patriótico para uso en las escuelas municipales”, de Francisco de Paula Gonzáles Vigil, en 1856, en forma de diálogos orientados al fomento del amor a la patria entre la juventud, publicación didáctica destinada de circulación nacional.

En el siglo XXI se requiere de ciudadanos que emitan un voto responsable, que no se vote a ciegas para elegir entre las mejores propuestas de quienes aspiran a ser alcaldes y gobernadores regionales, como se verá en Ica y en todo el país este domingo 2 de octubre. En el siglo XXI, el pueblo continúa como un actor político decisivo, donde ciudadanas y ciudadanos deciden y apuestan por el futuro de la patria a través de sus autoridades.