Descarrilamiento político

Por: Humberto Fajardo Hay un enfrentamiento insalvable entre el Ejecutivo y el Legislativo. Podría decirse que lo más próximo sería tan estrepitoso que un choque de trenes entre estos dos poderes del Estado; la situación es tan crítica que no van a colisionar porque están al borde del descarrilamiento político. La llegada del grupo de…

Por: Humberto Fajardo

Hay un enfrentamiento insalvable entre el Ejecutivo y el Legislativo. Podría decirse que lo más próximo sería tan estrepitoso que un choque de trenes entre estos dos poderes del Estado; la situación es tan crítica que no van a colisionar porque están al borde del descarrilamiento político.

La llegada del grupo de Alto Nivel de la Organización de Estados Americanos les permitirá constatar la ruindad de nuestra democracia, que ha llegado a su momento más álgido.

Las marchas sucedidas en Lima el fin de semana me hizo recordar una vivencia tumultuosa en Santiago de Chile, en 1973, entre los partidarios del Chicho Allende un día y al siguiente salían los de la ultraderecha, denominados «los momios».

Estaba en el país del sur gozando de una beca otorgada por la FAO. En cada mitin ocurrían hasta diez muertos. Finalmente, cayó Allende y entró el dictador Pinochet.

Explico esto porque la ciudadanía organizada en nuestro país puede lograr elecciones generales adelantadas, para bien del país.

Ahora bien, nada nos asegura que las nuevas autoridades a elegir sean mejores y honestas. ¿Acaso lo fueron los que se han sucedido en los últimos años? Ojalá que los nuevos a elegir no sean la combinación de ignorancia y desvergüenza, corruptos e inmorales.

Debemos seleccionar mejor y que la ciudadanía o electores no vuelvan a equivocarse.

Hoy, hasta el Tribunal Constitucional ha fallado permitiendo que el Congreso genere gasto en el Estado. Todo un zafarrancho.