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El Señor de Luren fue recibido con gran emoción en la Av. Acomayo
| Daniel Bravo Dextre Con lágrimas, aplausos y baile de marinera, los miles de vecinos del legendario barrio de Acomayo recibieron al Señor de Luren en su primer recorrido procesional que marca una pauta en la historia del pueblo católico iqueño. Contra los pronósticos adversos que se oponían a que la procesión cruce el río…

| Daniel Bravo Dextre
Con lágrimas, aplausos y baile de marinera, los miles de vecinos del legendario barrio de Acomayo recibieron al Señor de Luren en su primer recorrido procesional que marca una pauta en la historia del pueblo católico iqueño.
Contra los pronósticos adversos que se oponían a que la procesión cruce el río Ica por el puente Grau, gracias a la fe de los devotos de Acomayo, la perseverancia de la parroquia y el decidido apoyo de la Hermandad del Señor Crucificado de Luren, las sagradas andas del Cristo Moreno pudieron pasar al promediar las 6:00 de la mañana el antiguo puente, con el valor y fortaleza de 48 cargadores que pasaron la prueba de fuego: hacer que el Señor de Luren llegue al barrio de Acomayo sin ningún rasguño.

Primero pasaron las sahumadoras y estandartes, luego las sagradas andas bajo la celosa dirección del párroco de Luren y miembros de la Hermandad. La Policía mantuvo el orden para que los fieles crucen también el río que permanece seco, sin dificultades.
En realidad, el 17 de octubre de 2023 se convierte en un día histórico, ya que después de 113 años el Señor de Luren vuelve a visitar el puente Grau, donde fue llevado en procesión en octubre de 1910, rogándole que ponga fin a la sequía.
Arcos y alfombras
En esta histórica ocasión se contó más de una treintena de alfombras y unos 25 arcos, artísticamente decorados desde el puente Grau hasta el puente Cutervo, demostrando que el barrio de Acomayo es 100% católico. Las fachadas estuvieron pintadas, las calles limpias y llenas de cadenetas.

Desde hace más de 100 años, en este populoso sector se asentaron familias muy conocidas, cuyos hijos y nietos aún lo habitan, tales como los Chacaltana, Muchaypiña, Rojo, Neyra, Massa, Huayanca, Calle, Guzmán, Soto, García, Grados, Pecho, Navarrete, Franco, Yerén, Hernández, Mendoza, Yarasca, entre otros.

Así como recibieron la sagrada imagen, también los moradores de Acomayo la despidieron con bastante fervor, con cánticos y plegarias. Ahora los devotos esperan que el gobierno regional, el Petacc y la municipalidad provincial unifiquen esfuerzos para reforzar el puente Grau o, en su defecto, aceleren los trámites para que se construya uno nuevo. De esta manera, no habrá más pretexto para impedir que el Señor de Luren cruce el río y nuevamente derrame sus bendiciones por la Av. Acomayo en un recorrido de 11 cuadras.
