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El consumo de alimentos ultraprocesados (Ultra-processed foods: UPF) y su impacto en la salud
| Luis Edgardo Figueroa Montes Médico patólogo clínico. Director de Medicina del Laboratorio www.medicinadellaboratorio.com El 30 de enero 2024, la prestigiosa revista Nature Reviews publicó un artículo breve titulado «Alimentos ultraprocesados y enfermedades cardiovasculares». Destacan la asociación entre el creciente consumo de alimentos ultraprocesados y su efecto negativo sobre la salud cardiovascular. Explora la evolución…

| Luis Edgardo Figueroa Montes
Médico patólogo clínico.
Director de Medicina del Laboratorio
www.medicinadellaboratorio.com
El 30 de enero 2024, la prestigiosa revista Nature Reviews publicó un artículo breve titulado «Alimentos ultraprocesados y enfermedades cardiovasculares». Destacan la asociación entre el creciente consumo de alimentos ultraprocesados y su efecto negativo sobre la salud cardiovascular. Explora la evolución histórica del proceso de alimentos, la clasificación de alimentos y la evidencia epidemiológica. Destaca la necesidad de intervenciones urgentes de salud pública (1).
Según la historia, el efecto de la dieta en la salud se ha considerado desde una perspectiva basada en los nutrientes: por ejemplo, exceso de grasa total, grasa saturada, colesterol dietético, calorías, azúcar o sal, y falta de fibra dietética, vitaminas y minerales (2).
Pero recién este enfoque se ha complementado con una amplia evidencia que respalda los efectos sobre la salud de los patrones dietéticos (ej. dieta mediterránea), caracterizados por varias puntuaciones dietéticas como el Índice de Alimentación Saludable Alternativa (Alternative Healthy Eating Index – AHEI) o Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión (Dietary Approaches to Stop Hypertension – DASH). Sin embargo, no se tuvo en cuenta el grado de procesamiento y formulación de los alimentos. Por ejemplo, todas las sopas de verduras se consideraron similares, independiente que fueran caseras, enlatadas industriales o deshidratadas industriales; o si contenían aditivos y sabores alimentarios (2).
Un hecho importante fue la publicación en 2009 de la clasificación NOVA, donde se clasifica los alimentos según el tipo, la intensidad y el propósito de su procesamiento (3):
Nova 1: Alimentos no procesados o mínimamente procesados, ej. alimentos básicos frescos, como frutas, verduras, legumbres, arroz, pasta, huevos, carne, pescado o leche.
Nova 2: ingredientes culinarios procesados. Que son sustancias extraídas de los alimentos, que no deben consumirse solas, sino que se utilizan en la preparación de alimentos, como sal, aceites vegetales, mantequilla y azúcar.
Nova 3: alimentos procesados, ej. conservas de hortalizas con sal añadida, productos cárnicos y pesqueros conservados, frutos secos azucarados, entre otros, y
Nova 4: Alimentos ultraprocesados. Estos alimentos son sometidos a intensos procesos industriales físicos, químicos o biológicos. Ej. refrescos carbonatados, chocolate, barras energéticas, fideos instantáneos, sopas deshidratadas, nuggets de pescado y pollo, comidas en polvo, entre otros.
Muchos estudios, desde el 2015, han encontrado asociaciones entre el consumo de estos alimentos. Niños con alteración en su perfil de lípidos y adultos con mayor riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Más de 70 estudios epidemiológicos a largo plazo y pocos estudios intervencionistas a corto plazo, también han observado de manera consistente que el consumo de alimentos ultra-procesados (AUP) está relacionado con el aumento de peso y un mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas. También se ha sugerido que estos alimentos cumplan con los criterios para ser etiquetados como sustancias adictivas, utilizando los estándares establecidos para los productos del tabaco (4).

¿Se tiene la evidencia suficiente para tomar medidas concretas desde el punto de vista de la política gubernamental y la salud pública?
Un excelente artículo titulado «Alimentos ultraprocesados y salud cardiometabólica: las políticas de salud pública para reducir el consumo no pueden esperar», refiere que están surgiendo pruebas sobre los mecanismos por los cuales estos alimentos y sus componentes afectan la salud humana. Considerando el interés económico en el mercado por estos alimentos, grandes empresas alimentarias abogan que mientras no se tomen medidas de salud públicas, incluidos intentos de combinar los beneficios del procesamiento de alimentos (como una mayor estabilidad en almacenamiento, seguridad microbiológica, asequibilidad y características funcionales atractivas) y propiedades gustativas de los alimentos con el ultraprocesamiento; promueven la opinión de que no hay consenso, o éste es limitado, sobre la relación entre el procesamiento de alimentos y la salud humana (4).
Sin embargo, la evidencia disponible justifica ciertas medidas de salud pública para reducir la exposición a nivel de la población. Estas deberían implementarse en sinergia con medidas que promuevan alimentos y dietas que estén mínimamente procesados y tengan ingredientes alimentarios y perfiles nutricionales favorables (4).
Varios metanálisis han resumido la evidencia que vinculan los AUP con la salud cardiometabólica. Personas con un mayor consumo tienen mayores riesgos de sufrir: diabetes, hipertensión, sobrepeso u obesidad, eventos cardiovasculares y cerebrovasculares, mortalidad por todas las causas y cardiovascular. Los estudios de cohortes también han asociado los AUP con riesgos de otras enfermedades no transmisibles, como varios cánceres, enfermedad inflamatoria intestinal, depresión, diabetes gestacional, y enfermedad renal crónica (4).
En conclusión, el estudio lo resume en estos mensajes clave:
1. Cada vez hay más pruebas de estudios epidemiológicos que vinculan el consumo de AUP con una peor salud cardiometabólica.
2. La evidencia existente es lo suficientemente sólida como para justificar acciones inmediatas de salud pública para ayudar a los ciudadanos a identificar los AUP y limitar su exposición.
3. Se necesita investigación multidisciplinaria, independiente de la industria, para reevaluar la seguridad de los aditivos alimentarios y los ingredientes procesados industrialmente, así como los contaminantes relacionados con el proceso.
4. Se deben utilizar regulaciones fiscales, de comercialización y de etiquetado para transformar el sistema alimentario actual y facilitar un cambio en la alimentación de toda la población, alejándose de los AUP.
En relación a todo lo mencionado, y el impacto de los AUP en la salud, nuestro Ministerio de Salud peruano o sus ministerios de salud, ¿qué intervenciones de salud pública tiene implementadas para abordar este gran problema?
Enlaces de interés
1. https://www.nature.com/articles/s41569-024-00990-7
2.https://www.bmj.com/content/361/bmj.k2396?ijkey=05f10ee95c3fd5d0d7c84b0df538322b49dccacc&keytype2=tf_ipsecsha
3. https://www.insp.mx/infografias/clasificacion-nova-alimentos-2019.html
4. https://www.bmj.com/content/383/bmj-2023-075294
