LA VOZ DE LOS BICENTENARIOS

Mg. Juan Carlos Romaní Chacón Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú – Provincia de Ica 18 de junio: En el Día del Relacionista Público Peruano El legado del comunicador José de San Martín Cada 18 de junio se conmemora en el Perú el Día del Relacionista Público, recordando que un día…

Mg. Juan Carlos Romaní Chacón

Presidente del Comité Patriótico Bicentenario

de la Independencia del Perú – Provincia de Ica

18 de junio: En el Día del Relacionista Público Peruano
El legado del comunicador José de San Martín

Cada 18 de junio se conmemora en el Perú el Día del Relacionista Público, recordando que un día como hoy, en 1990, se promulgó la Ley Nº 23250, que creó el Colegio Profesional de Relacionistas Públicos del Perú. Saludamos a todos nuestros colegas que ejercen esta profesión y asumen el reto de integrar las organizaciones con sus públicos para contribuir con el desarrollo del país. Enorme reto y desafío que crece día a día, con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, siendo las redes sociales y el uso intensivo de los smartphone, las tecnologías que están deshumanizando la característica primordial del hombre: la comunicación personal y el don de gentes, la calidad del trato humano, los valores de honestidad, respeto, sinceridad y la comunicación asertiva. Hoy, el éxito de un plan de comunicación y de relaciones públicas se mide por la cantidad de “likes” que obtiene una publicación en redes sociales, dejando de lado conocer directamente el sentir de la opinión pública a través del arte del diálogo personal, a través del arte de escuchar y de servir.

Y en tiempos del Libertador don José de San Martín, hace 200 años, las buenas relaciones públicas se medían por las estrategias y tácticas militares, por el arte de la diplomacia y por el grado de preparación académica de los cuadros, de los líderes de una organización, de una ciudad, de un país…de un ejército. oficiales y soldados, hombres que dominaban el caballo de guerra, que dominaban el manejo de fusiles y cañones, hombres que dominaban varios idiomas; hombres de mar y tierra, cultos, eruditos…que llevaban y traían -en sus viajes y en sus campañas militares- grandes cargamentos de libros y periódicos…hombres que escribían cartas, decretos y libros, obras maestras que hasta hoy se estudian por la calidad del texto, del contenido…siempre apoyados en una imprenta volante, que transportaban en sus barcos o en sus carretas de pertrechos militares, publicando bandos y proclamas que circulaban por un continente entero… buscando ganar la voluntad y la opinión pública de un país. Repasemos algunos datos de la titánica labor de relaciones públicas del Libertador y experto comunicador… don José de San Martín:

Las proclamas del Libertador … abriendo camino

Y fue el fundador de la independencia de medio continente, por haber visto bien que era ese un problema táctico, cuya solución estaba en la expedición al Perú, esa obra de su genio, de su perseverancia y solo, exclusivamente, suya. Tan suya que llega hasta profetizar su actuación, cuando dice -en proclama dirigida el 13 de noviembre de 1818- a los “Habitantes todos del Perú” estas frases: “Cuando se hallen restablecidos los derechos de la especie humana, perdidos por tantas edades en el Perú, yo me felicitaré de poder unir a las instituciones que los consagren, habré satisfecho el mejor voto de mi corazón y quedará concluida la obra más bella de mi vida”. Y luego anuncia su plan de operaciones así: Soldados del ejército de Lima:

“El fin de mi marcha hacia la capital del Perú es hacer con ella una firme reconciliación para el consuelo de todos los hombres. Nueve años de horrores han inundado de sangre y lágrimas la América. Vosotros mismos habéis sido oprimidos y fatigados de los males de una guerra emprendida, no por el bien de la nación española, sino por las pasiones orgullosas de los agentes de aquel gobierno y armas de toda esta parte del mundo va en fin a presentarse delante de Lima, para poner término a tantas desgracias. Vosotros no haríais sino prolongar los sacrificios estériles, cuando, ciegos a la irresistible fuerza de la voluntad común, queráis sostener un empeño temerario. Cada uno de vosotros ha pertenecido a la causa de los pueblos: cada uno pertenece a la humanidad: los deberes militares no pueden alterar aquellas fuertes obligaciones de la naturaleza. Los soldados de la patria, fieles en el camino del honor como en el triunfo, no son terribles si no para los enemigos de la libertad. Ellos dan más valor a la victoria por las injusticias que ellos hace reparar, que la gloria con que los cubre. Huid pues de la ignominia de parecer al lado de los tiranos detestables. En las filas de los hermanos patriotas encontraréis el camino del honor, de la felicidad y de la paz. Os lo asegura un general que nunca ha faltado a su palabra”. “Cuartel general en Santiago, 30 de diciembre de 1818. José de San Martín”. 

Ganando la voluntad de los pueblos del Perú

¡Pueblos del Perú! – Yo he pagado el tributo que debo, como hombre público, a la opinión de los demás: he hecho ver cuál es mi objeto y mi misión cerca de vosotros: vengo a llenar las esperanzas de todos los que desean pertenecer a la tierra en que nacieron y ser gobernados por sus propias leyes. El día que el Perú pronuncie libremente su voluntad sobre la forma de las instituciones que deben regirlo, cualquiera que ellas sean, cesarán de hecho mis funciones, y yo tendré la gloria de anunciar al gobierno de Chile de que dependo, que sus heroicos esfuerzos al fin han recibido por recompensa el placer de dar la libertad al Perú y la seguridad a los estados vecinos. Mi ejército saludará entonces a una gran parte del Continente americano, cuyos derechos ha restablecido a precio de su sangre, y a mí me quedará la satisfacción de haber participado de sus fatigas, y sus ardientes votos por la independencia del Nuevo Mundo. Cuartel general en Pisco, Octubre 13 de 1820. José de San Martín

Este manifiesto es suficiente para comprobar el hecho de que las negociaciones de Miraflores fueron sólo un recurso de parte del virrey para ganar tiempo y organizar convenientemente sus fuerzas, a fin de hacer frente a los sucesos por él previstos y hasta expresados a la Corona desde 1819; y de parte del caudillo insurgente, para darse cuenta cabal del estado de opinión del país, juzgado por el de la capital, y también preparar sus elementos, con el necesario reposo, para principiar sus operaciones, o sea el desarrollo de su plan ideado en Cuyo, afirmado en los Andes y tan laboriosamente puesto en vías de ejecución.